Música Cretina es un no-programa online que intenta mantener cierta regularidad. Sus últimas entregas musicales se pueden escuchar en los players que se encolumnan aquí debajo. Además, hay muchos más no-programas listos para escuchar en nuestra página de Mixcloud. También disfrutamos mucho de explayarnos sobre los temas incluidos en cada emisión: son las historias que contaríamos al aire de ser, efectivamente, un programa.
Idea, conducción y textos: Martín Pérez
musicacretina@gmail.com
viernes, 1 de octubre de 2021
Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota c/La Metaleira Mantequeira, "Quema el celo" y "Rock de las abejas"
La historia del grupo que bajó del monte y tomó La Moncada es una que hemos escuchado mil veces, pero la del mismo grupo que, una vez conseguido todo, lo abandonó y se volvió para el monte del que vino solo fue contada una vez, y es la de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota. Al menos es así como me gusta pensar la parte heroica de la historia del grupo del Indio y de Skay, y de tantos otros, por supuesto, ya sea Redondos como redonditos, músicos o público, que los acompañaron, algunos más, otros menos, durante semejante viaje. Cuando todo eso ya había pasado --la toma de la Moncada bajo la forma de recitales y shows de pubs primero, teatros después y finalmente estadios hasta convertirse en el grupo mas vendedor y convocante; y el regreso al monte ante la trágica evidencia de que su particular forma de producción no podía manejar semejante convocatoria y que no tenían ganas de entrar (ni nada que ganar) en el negocio del rock en su forma corporativa-- los Redondos se tomaron su tiempo, más o menos unos tres años, y su primer regreso (o segundo, o tercero, no me hagan hacer ahora la cuenta) fue con Luzbelito, un disco que apareció de la nada después de Lobo suelto, cordero atado, aquel doble donde parecían haberlo dejado todo. Y si recuerdo esto ahora es porque me he pasado casi toda la noche escuchando una y otra vez el nuevo tesoro de su archivo que felizmente Solari ha decidido subir a las redes: las versiones de Quema el celo y Rock de las abejas grabadas en San Pablo con La Metalera Mantequeira, un grupo --si no me equivoco-- de bronces brasileños con el que fantasearon con hacer un disco justo en ese momento, rescatando temas perdidos de la carrera hasta entonces del grupo, aquellos que nunca llegaron a grabar. Quema el celo, por ejemplo, formó parte del repertorio de los Redondos pre pubs, su primerísima encarnación, mientras que Rock de las abejas ya es de la época de Un baión para el ojo idiota, los que íbamos a verlos entonces lo cantamos una y mil veces, y siempre pensamos que iba a estar en ese disco que se demoraba en salir, como todos los de los Redondos en aquella epoca en que sabíamos los temas de escucharlos una y otra vez en vivo y no por esas grabaciones que nunca llegaban. Lo que suena en estos nuevos audios subidos por el Indio es algo asi como una versión celestial de los piratas que durante años han estado dando vueltas por ahí (primero en cassettes, ahora en YouTube), pero al mismo tiempo también confirman las razones por las que el grupo --el Indio primero, pero finalmente también Skay y la Negra Poly, los principales ideólogos del viaje revisionista paulista-- terminaron archivando aquel proyecto, y es así como Luzbelito apareció y se impuso. O viceversa. De hecho, los dos temas de aquellas grabaciones que terminaron en ese disco --El blues de la libertad y el mini medley Mariposa Pontiac/Rock del país-- tienen tapados todos los huecos delatados en la aparición de estos dos temas con contundentes pianos y teclados de Lito Vitale. Claro que para estar seguro de todo esto que les cuento, además de escuchar una y otra vez los temas recién subidos, busqué algunas de las versiones piratas, y por supuesto que repasé Luzbelito, y a esta altura estoy tan --parafraseando el cántico tribunero-- "redondito, redondito de ricota” que llegué al lugar inverso del que quería estar: lejos haber destilado una opinión contundente sobre estos hallazgos estoy mas bien fanatizado y simplemente queriendo escuchar más. Y mas de todo, ya sean versiones de este proyecto que nunca llegó al disco como piratas, grabaciones en vivo, ediciones oficiales que hace tiempo que no volvía a escuchar, porque así es la onda expansiva que despiertan los Redondos, y los recuerdos. Se sabe y me gusta repetirlo: la música y los olores son las únicas máquinas del tiempo que por ahora funcionan. Pero lejos de ser sólo un viaje al pasado, la música siempre me deja pensando. Pensando en el pasado, sí, pero también en el camino que me llevó a este presente, y no solo en el camino, también en el presente a secas, donde esos temas siempre resuenan. Porque la música que realmente importa nunca habla sólo del pasado, sino que sabe también qué es lo que nos está pasando. Negro, esto es mucho más lindo/ después de la clandestinidad, arranca cantando el Indio en Rock de las abejas y me exime de la necesidad de seguir balbuceando alguna explicación para esto que me está sucediendo con estas canciones. Sólo hay que dejar que suenen, acá, ahora. Y prestar atención a todo lo que tengan para decirnos.
jueves, 30 de septiembre de 2021
Susana Baca, "Enciéndete candela"
(La foto que ilustra este post fue tomada por el peruano Raúl García que, además de trabajar para varias publicaciones y agencias internacionales, se ha dedicado a retratar la escena de rock under de Lima)
martes, 28 de septiembre de 2021
Khaled, "Mani hani"
Estelares, "Feliz"
...
Hay un nuevo Música Cretina, creo que ya se los dije, y en el lado B suena este tema de Estelares que en su momento me obsesionó tanto, que hasta le dediqué una nota en Radar --de la que sale el párrafo de acá arriba-- cuando finalmente se editó el disco que lo contiene, el que casi los destruye por el tiempo que tardaron en grabarlo, pero que finalmente fue el que los terminó haciendo lo que hoy son, un grupo clásico, honrosos eslabones encontrados --y no perdidos-- entre el rock platense de los 80 y la escena indie de la segunda década del nuevo siglo. Hace casi dos décadas de Ardimos, lo que vivimos del nuevo siglo desde que escuché por primera vez Feliz, y su poder como canción y como oráculo sigue tan fuerte como entonces. No hay garantías, lo sabemos, pero también sabemos que la felicidad existe. No se ustedes, pero yo estoy seguro que el camino hacia ella está tapizado de canciones. Muchas suelen sonar en Música Cretina, un no-programa del que no se puede decir que sea feliz, pero que trata de estar siempre, llueva o truene, y también con el sol de una nueva primavera, qué tanto.
(La foto que ilustra este post es de Julieta de Marziani, y forma parte del arte original de Ardimos).
jueves, 23 de septiembre de 2021
Lowell George, "What do you want the girl to do" (Allen Toussaint)
Así que pensás que la chica está loca/ como para tragarse tus mentiras como si fuesen buenas
Así es como comienza el nuevo Música Cretina que intenta abrirle la puerta a la primavera --¡vamos Prim, acá estamos, acercate!--, y así es como arranca también la letra de What do you want the girl to do, el hermosísimo tema de Allan Toussaint que versiona el gran Lowell George desde su único disco como solista, el más que apropiadamente titulado Gracias, me lo comeré aquí. Especialmente desde que leo, en una de las tantas notas sobre George que se puede encontrar online, que el bajista Fred Tackett considera que --más allá de los signos de sobredosis y el hígado destruido que reveló la autopsia luego de su ataque fatal de corazón-- Lowell en realidad murió por la pizza completa que se comió él solo en una de las paradas del omnibus de gira, mientras el resto de sus acompañantes compartía otra. Sí, el buen George dijo definitivmente adiós durante la gira presentación de un disco que estuvo grabando durante dos años y medio, y del que participaron Jim Keltner, Nicky Hopkins, J. D. Southern, Bonnie Raitt y muchos otros, tantos que en las liner notes del disco original George asegura no recordarlos. Líder de esa maravilla de los '70 que supo ser el grupo Little Feat, su muerte a los 34 años y cuando recién estaba intentando abrirse camino como solista, convirtió su nombre en una suerte de código entre entendidos. Recuerdo que alguna vez Andrés Calamaro me dijo que era el disco que más veces se había comprado, porque tenía que tener siempre uno en su discoteca. Presentado originalmente por Toussaint en esa obra maestra conceptual que es Southern nights, y luego versionado tanto por Buzz Scaggs como por Raitt --que le cambió el “girl” por “boy” en el título-- antes de que Lowell George hiciese su magia, el tema que abre aquella gema de despedida es el que también inaugura un nuevo no-programa que tanto se hizo esperar, pero ya está con nosotrxs, por lo que lxs invito a disfrutarlo.
(Ah, y la imagen que ilustra este texto, y que tan bien presenta a nuestro homenajeado, es obra de Elizabeth George, su mujer en el momento de su muerte, y la encargada de tirar sus cenizas en el Pacífico. Está incluida en el sobre interno de Thank’s I’ll eat it here)
miércoles, 11 de agosto de 2021
Los Tres c/Lalo Parra, "La negrita"
Que será de mi/ si te vas, amor
“Ya, vamos a tocar foxtrot”. Pasándole una guitarra, eso fue lo primero que le dijo Roberto Parra a Álvaro Henríquez, el líder del grupo chileno Los Tres, cuando se conocieron, en la casa de su hermano, el poeta Nicanor, en el barrio de La Reina, en Santiago. “Así que enganchamos al tiro”, resumió. Por entonces Los Tres aún eran sólo tres jovenes músicos --aún no se les había sumado Ángel-- que venían de tocar rockabilly en su natal Concepción para integrarse a la bohemia artística de la época en la capital chilena, aun regida por el pinochetismo. Henríquez fue testigo privilegiado de esa movida como parte del fenómeno que fue la puesta de La negra Ester, una obra teatral basada en unos versos de Don Roberto dedicados a una prostituta. Inventor de las cuecas choras, vinculadas a la marginalidad, y el jazz huachaca, o sea vulgar, tan hermano de Violeta como Nicanor, Roberto siempre fue el cantautor y poeta de cantina de la familia Parra, creador innato --como leo por ahí-- de sincretismos entre el folklore local y la música importada. Con Lalo, otro de sus hermanos, formaron un dúo que exploró esos vínculos, pero para Los Tres funcionaron como sus particulares aduaneros de la felizmente porosa frontera de la musica del grupo con la cueca chilena, una particularidad que fue el ingrediente clave para alcanzar la popularidad --continental, por supuesto, pero especialmente dentro de Chile-- con su Unplugged de MTV, en la segunda mitad de los años 90. Contó alguna vez Henríquez que haberlo conocido a Roberto fue lo que les permitió a él y a sus amigos abrir los ojos al hecho de que la cueca no era sólo eso que hacían todos los grupos folklóricos oficialistas de la época. En el libro de memorias fotográficas --literalmente: compila las fotos que fue sacando durante la historia del grupo-- del bajista Roberto Titae Lindl, Álvaro también recuerda otra de las cosas que le decía el venerable Parra cuando formaban parte del elenco de aquella obra basada en sus poemas: “Alvarito, tenemos que hacer una ramada en cualquier lonjita de terreno que nos den, y nos vamos mitimota”. Por eso es que, cuando murió en el 1995, les propuso a sus compañeros de grupo que hicieran una fonda en serio, como tributo a don Roberto. Al decir fonda, Henríquez se refiere a los bailes que proliferan en ocasión de las fechas patrias, ya sea en locales, en la calle o en carpas armadas para tal fin, reuniendo alcohol, comida y música en vivo. Los Tres lanzarían por primera vez su propia fonda bajo una enorme carpa al año siguiente de la muerte de don Roberto, y la bautizaron La Yein Fonda, con tal éxito que siguieron repitiéndolo año tras año, y un disco en vivo con ese nombre --grabado en uno de esos eventos-- forma parte de su discografía oficial. Lo que suena casi al final del Lado A del que todavía es el último Música Cretina es un tema otro disco, que el grupo hizo en homenaje explícito a Roberto y Lalo Parra, bajo el título de Peineta, recordando que en los bajos fondos y en las quintas de recreo se decía que tocar bien, es decir lograr interminables punteos como los que hacía Don Roberto en acordes en sol mayor, era como peinarse con la guitarra. Peineta reúne un registro en vivo del grupo acompañados por Roberto Parra, un año antes de su muerte, con temas grabados cuatro años después en estudio con el Tío Lalo, como lo llamaban, que moriría recién en 2009. En el libro de Titae hay algunas fotos de esas sesiones, una de las cuales lo muestra con una guitarra eléctrica, la primera vez que tuvo una en sus manos. “No había tocado antes una, y estaba alucinado con el sustain”, se enorgullecía Henríquez cuando salió el disco. Lo que se puede escuchar en este no-programa, justamente, es el preciso momento en que Lalo Parra graba por primera vez con una guitarra eléctrica, en una versión del tema La negrita, un clásico del folklore chileno. Tan lejos de ti/ no podré vivir canta y toca Lalo, y acá estamos sin embargo, tan lejos y viviendo.







