jueves, 25 de noviembre de 2021

Música Cretina 2021 #10

ESTO NO ES UN PROGRAMA

14-11-2021


Lado A


“Hoy me gustaria que te despeines/ y me vengas a cantar”


1.- Esmeray, Ayrilik olsa bile

2.- Los Gatos, Mujer sin nombre

3.- Maria McKee, I can’t make it alone (P. J. Proby)

4.- Lauryn Hill, Doo Wop (That thing)

5.- Legiao Urbana, Por enquanto

6.- Garo, Celebración

7.- Norma Tanega, A street that rhymes at 6 am

8.- Marianela, Sólo quiero despertar


Lado B


“No hagas preguntas/ si no te gustan las respuestas”


9.- Bessie Smith, I ain’t gonna play no second fiddle

10.- Almendra, Amor de aire

11.- Angelica García, Jícama

12.- Aterciopelados, Buena estrella

13.- Venus, Blues

14.- Lágrima Ríos c/Gustavo Santaolalla, Un cielo para los dos 

15.- Mathieu Bogaerts, Annie

16.- Claudia, Panema Leblon 

17.- Amigovio, Las mascotas mueren


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jueves, 18 de noviembre de 2021

Angélica García, "Jícama"

"Yo te veo/ pero vos no me ves"

Se los presento, hay un nuevo Música Cretina que los está esperando. Recién entonces paso a presentarles a la chica de la foto: se llama Angélica García, y saltó a la fama por el breve y rítmico tema que engalana el Lado B del no-programa de nuestro ahora fresquito noviembre, una admirable instantánea de vida inmigrante que supo ser incluida por Obama en la cotizada lista de temas anual de su reproductor digital aún antes que formase parte de un disco. Nacida en Los Angeles, pero de ascendencia mexicana y salvadoreña, García debutó discográficamente en 2016, con un álbum más tradicionalmente folk como Medicine for birds, pero yo la descubrí --como muchos, supongo-- con Cha Cha Palace, su disco del año pasado, que incluso formó parte de la lista que suelo compilar anualmente para Radar, pero que no se por qué se tardó casi un año completo en asomar en algún Música Cretina. Cantado principalmente en inglés pero también en spanglish, y abrevando de los sonidos de M.I.A. o Beck --aunque en las últimas fotos de prensa que pude encontrar online se la ve muy parecida a P J Harvey--, el desafiante Cha Cha Palace es también un homenaje al mundo latino tan a la vista en su natal Valle de San Gabriel pero escondido en Virginia, donde vive hoy. Un disco en el que no sólo incluye un dúo con su madre –cantante profesional de rancheras– en el tema La llorona, sino que también aparece la voz de su abuela en una breve viñeta sonora como La enorme distancia). Estuve tratando de decírtelo pero vos no lo ves/ yo también vivo en este país, canta García, que además de firmar la banda de sonido de la nueva temporada de la serie Vida, veo que lo último que ha publicado es un EP con rancheras electrificadas, cantado íntegramente en castellano, bautizado Echo eléctrico. Pero acá en Musica Cretina seguimos bailando con su irresistible Jícama, donde Angélica ya anunciaba: ¡I want some freedom con mi pan dulce! Y entonces pan dulce libre, qué tanto. Hay para todos, como sucede con la música. Pero ya saben lo que pensamos por acá: si es Cretina, mucho mejor. 


miércoles, 17 de noviembre de 2021

Esmeray, "Ayrilik olsa bile"

Lo puedo decir con orgullo/ si pudiera, comenzaría de nuevo este amor

El frescor de esta mañana de noviembre me permite también anunciar que hay un nuevo Música Cretina, que estrenamos el domingo pero que hoy podemos empezar a repasar. Y qué mejor que comenzar por su primer tema, obra de la chica de la foto, que en realidad es la portada de un simple. Se las presento: ella es Esmeray Diriker, más conocida como Esmeray a secas, una actriz turca de teatro, cine y series de televisión, que es recordada en su país principalmente por una canción nostálgica de fines de los años setenta y comienzos de los ochenta, dedicada a los jóvenes que estaban lejos de casa, realizando el servicio militar, que por aquel entonces en Turquía duraba dieciocho meses. Tal vez por eso es que en la antología Istambul 70, donde descubrí el pegadizo tema que abre el no-programa de noviembre, ni la nombran en el texto que acompaña la edición. Presentando su contenido desde la portada como Psych, disco, folk classics, las liner notes aclaran que en la occidentalización de la Turquía posterior a la caída del Imperio Otomano estilos musicales como el tango, el jazz o el rock se divulgaron en el país casi al mismo tiempo que en el resto del mundo. Después de explicar que en los sesenta existió algo llamado Anatolian Pop, dedicado a reinterpretar los temas tradicionales locales al estilo occidental, Murat Meric --que firma el texto-- se entusiasma contando todo lo rockeros y originales que llegaron a ser muchos de los artistas incluidos en el disco, pero --quizá avergonzado por una popularidad tan ajena al rock y sus derivados-- nada dice de Esmeray. Nacida en 1949 en Emirgan, un barrio ubicado cruzando el Bósforo, del lado europeo de Estambul, la joven Diriker es una afro-turca, cuyos padres llegaron a Turquía desde Marruecos, y que comenzó a actuar en teatro desde muy pequeña, para pasar luego al cine. El tema que descubrí en Istambul 70 aún a pesar de sus antologadores, y que abre un Música Cretina ideal para arrancar la semana, fue el lado B del simple de la foto, cuyo lado A es una canción con la que Esmeray ganó un concurso televisivo en 1974, que lleva la autoría de su marido: Unutama beni, traducible como No me olvides. La misma firma lleva el tema que nos ocupa, Ayrilik olsa bile, algo así como --gracias traductor de google-- Incluso si nos separamos. Antes de alejarse de la música Esmeray alcanzó a grabar varios simples y siete cassettes, y hacia el final de su vida llegó formar parte del elenco de varias telenovelas turcas antes de que el cáncer se la llevase en 2002. No quiero belleza ni riqueza/ vos sos la única felicidad en la que puedo pensar, arranca cantando Esmeray, la turca negra, que sufrió discriminación durante toda su carrera en un país demasiado obsesionado en encontrar una homogeneidad nacional, donde --obviamente-- no entraban los afrodescendientes. Tal vez por eso es que su voz invita a la nostalgia, y sus canciones hablan de amores perdidos, de olvidos a los que esquivar, de un mundo que supo disfrutarse pero que ya no está. Balas que pican tan cerca, que quizás por eso sea tan imposible no ponerles el pecho aun con tanto sol, noviembre y verano por delante. Ya saben, todo se pasa mejor con música, no importa lo amargo que sea. Y si es Cretina, mejor.

jueves, 28 de octubre de 2021

Claudio Gabis c/Charly García, "Maradona blues"

Yo ya no existo sin pasado/ entre la oscuridad y la luz

Uno de los más hermosos temas perdidos de Charly García, y que por supuesto no está en Spotify pero suena en el último Música Cretina, lleva un nombre que explica por sí solo las razones por las que tiene un lugar de privilegio en esa hipotética lista. Se llama Maradona blues, y fue grabado en Madrid, la mismísima noche en la que el mundo conoció la noticia de que a Diego le había dado positivo el antidoping luego del partido con Nigeria y se quedaba fuera del resto del Mundial de los Estados Unidos. Se grabó en la capital española porque García aceptó la invitación de Claudio Gabis para sumarse a un disco que estaba produciendo Alejo Stivel, que imaginaba un puente entre el rock y el blues madrileño --donde el ex Manal vive desde hace años, y ha realizado una celebrada labor docente-- y el de Buenos Aires. El proyecto se terminó llamando Convocatoria, y participan de un lado Fito Páez, Andrés Calamaro, Ricardo Soulé y Ricardo Mollo, entre muchos otros. Y del otro aparecen Joaquín Sabina, Coque Malla, Pedro Guerra y Luz Casal. El resultado final de semejante desfile fueron dos discos, atribuidos a Claudio Gabis y La Selección --un bautismo grupal que tiene cierto guiño a La Pesada--, y el primero tiene fecha de 1995, o sea al año siguiente de aquel Mundial. Pero el tema con Charly García de ese disco, que además lo inaugura, es Jugo de tomate, el clásico de Manal. Increíblemente, para que Maradona blues viera la luz habría que esperar dos años más, ya que la segunda parte apareció recién en 1997, con mucha menos promoción que la primera. Pero antes que quejarse hay que celebrar que finalmente el tema haya llegado a buen puerto, ya que nunca estuvo en los planes originales del proyecto, que simplemente soñaba con poder contar con Charly, que por esos días estaba terminando La hija de la lágrima en Nueva York. Gabis cuenta que lo llamó para invitarlo, que García aceptó, se subió a un avión y se apareció por Madrid. Descansó la jornada de su llegada, y por la noche viajando en taxi al estudio fue que se enteró de la noticia futbolera. El plan original era grabar justamente Jugo de tomate, y a eso se dedicaron apenas comenzó la sesión. Gabis recuerda que Charly agarró la botella de J&B que le estaba reservada, le dibujó una línea por la mitad con un marcador y anunció: “Tenemos que tener terminado el tema para cuando lleguemos acá, porque después ya no respondo”. Así sucedió, precisa el guitarrista y homenajeado, pero el asunto es que, una vez hecho lo que habían venido a hacer, siguieron tocando de madrugada --Gabis calcula que sólo estaba con Charly y el baterista, porque según su recuerdo el bajista se fue a la medianoche--, y surgió entonces el tema por el que estamos contando todo esto, en realidad una improvisación que se terminó grabando media docena de veces, con diferentes letras, todas inventadas en el momento. “Todas geniales”, según Gabis. García había llegado por tres días, pero esa noche fue la única que se apareció por el estudio, y el Maradona blues terminó tomando la forma que hoy todos conocemos gracias al trabajo de producción de Stivel, que terminó combinando lo mejor de todas las versiones que fueron grabadas aquella noche. Un accidente no es pecado/ y no es pecado estar así, canta García y cantamos todos cuando escuchamos y recordamos aquel tema y aquellos años del Diego, al que por estos días se lo estará recordando ya que se viene su primer cumpleaños sin él en este mundo. “Espero que estés en el club de los 27, con Kurt Cobain, Brian Jones y gente buena”, escribió García el año pasado para despedirlo. Y agregó: “Esperame ahí que invita la casa. No te equivoques con el paraíso”. Como reza la letra del Maradona blues: Ahora es cara o cruz. Con la moneda en el aire, suele ser la música la mejor compañía en ese revoleo. Y si es Cretina, mejor.    

miércoles, 27 de octubre de 2021

Música Cretina 2021 #9

ESTO NO ES UN PROGRAMA

19-10-2021

Lado A

“No voy a desistir/ aunque me digan que ya no hay nada más”

1.- Charly García c/Patricio Bisso, All I do the whole night through (Freed-Brown)
2.- Estupendo, No soy un extraño (Charly García)
3.- The Ronettes, Be my baby
4.- Moro Satragni c/Charly García, Cómo me gustaría ser negro
5.- Marianela, Rara
6.- Laura Ros, El karma de vivir al sur (Charly García)
7.- Claudio Gabis c/Charly García, Maradona blues

Lado B

“Pronto verás/ resurrecciones en el mundo”

8.- Small Faces, Tin soldier
9.- Fabiana Cantilo, Tu arma en el sur
10.- Sandro c/Charly García y Pedro Aznar, Eso que se hace de a dos
11.- Donovan, Mellow yellow
12.- David Lebón, Dos edificios dorados
13.- Paralamas c/Fito Páez y Brian May, El vampiro bajo el sol
14.- Charly García, Solo un poquito nomás


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miércoles, 20 de octubre de 2021

Moro Satragni c/Charly García, "Cómo me gustaría ser negro"

Si yo fuera un ciudadano de primera/ amparado por una constitución

Hay un nuevo Música Cretina y, como todo parece estarlo en estos días, está dedicado a Charly García, que este fin de semana va a estar celebrando --quien lo hubiese dicho, después de haberlo visto como lo hemos llegado a ver-- su cumpleaños número 70. Recuerdo aquellas escalofriantes piernas popotitos en tapa del Suple Si durante el fin de siglo, piel y hueso. O sino, como escribí alguna vez durante aquellos años: víscera y no chorizo. Porque en el asado García no había lugar entonces para ninguna entremés, sofisticación o embutido. Lo que ves es lo que hay dijo Say No More, y la palabra se hizo carne. Alguna vez Gloria Guerrero dijo, refiriéndose a los dos Luna Park del Adiós Sui Generis que funcionó como las patas la fuente del rock rocal ante el negocio musical de entonces, que el trabajo de García siempre fue exhibir a la vista de todos lo que se estaba cocinando en los rincones de cada casa. Hasta que esa gran antena que fue Charly no pudo recibir más nada que su propio dolor, y eso fue lo que puso sobre la mesa. La entrada es gratis, la salida vemos, más que ser una frase para sus fans, supongo que debió ser como García sentía --¿siente?-- su vida, y acá estamos todos, celebrando los 70 años de ese trayecto. Pero, claro, en esta semana de festejos a la que se ha sumado incluso el clima, al fin y al cabo no estamos hablando de Charly, sino de nosotros, de lo que nos hizo, de los recuerdos que eternizó para nosotros, de las canciones que nos hablan y seguirán hablando, esté o no presente. Siempre fue así, al hablar de García siempre hablamos de nosotros, porque esa es la gran cualidad de su música y su figura, aún cuando el verso con que arrancan estas líneas hacen referencia a una canción que ofrendó para otros y es un tesoro casi privado entre sus fans. Porque, a pesar de ser un tema suyo, en realidad asomó al mundo en el disco que hizo Oscar Moro --acompañado por Beto Satragni-- cuando la separación de Serú Girán abrió la puerta para ir a jugar para todos sus integrantes. Charly y David tenían con qué, Pedro se moría por hacerlo de una vez por todas, pero para Moro debe haber sido todo un dilema. “¿Qué iba a hacer en un disco solista?”, se sinceró para la revista CantaRock. “¿Un solo de batería en un lado y ponerme a bailar sobre el otro?”, agregó con una risotada, como para explicar el nacimiento de Moro-Satragni, aquel disco que se grabó como un desfile de amigos, con Ricardo Mollo --¡me había olvidado!-- tocando guitarra en un tema, muchos Jade --ex compañeros de Satragni-- aportando lo suyo, incluso Spinetta regalando una canción para el proyecto. Por supuesto que los ex compañeros de grupo de Moro no se quedaron atrás, y por ahí está Lebón, pero especialmente el que puso la cara y la voz fue Charly, con este Cómo me gustaría ser negro, nuestro tesoro para los fans que buscábamos temas secretos, como Iba acabándose el vino o Afuera de la ciudad, por ejemplo. Además eran épocas de fin de dictadura, y unx buscaba claves por todos lados, y en un tema que por momentos parece una tontería y en otros saca pecho, encontrábamos un slogan anti milicos en ese verso de acá arriba, que seguía diciendo: Yo te podría decir/ que me cago en tu amor/ cómo me gustaría ser negro/ y con mucho olor. Y ese “cago” se podía escuchar esta vez --casi-- claramente, sin el “piip” de Peperina. Eran otros tiempos entonces, Charly no podía hacer nada mal en aquella época. “Charly presidente”, le gritaban en los recitales. “Charly emperador del universo”, decían sus tarjetas personales en la época Say No More. En este hermoso miércoles primaveral, en tiempos en que parecemos estar haciendo todo mal, y ni hablar de García, no viene mal recordar los mejores días, las noches más especiales, nuestras canciones más propias. Las de Charly siempre se anotan en esas listas. Y ahí se quedarán. 

martes, 19 de octubre de 2021

Charly García c/Patricio Bisso, "All I do the whole night through" (Freed-Brown)

Todo lo que hago durante la noche/ es soñar con vos

Así es como se traduce el verso que titula el tema con el que abre el nuevo, nuevísimo Música Cretina que acabamos de estrenar, que para estar a tono con la semana está dedicado a Charly García, pero no es cuestión de dejar de ser cretinos. Así que quien inaugura nuestra celebración es el ukelele y la voz del artista de la foto, el genial Patricio Bisso, que acompañó a Charly García en una hermosísima y delicada versión de un tema incluido en la banda de sonido de Pubis angelical, lo que lo convierte en la única voz cantante de aquel otro disco que todos nos compramos --ya que era un álbum doble-- con Yendo de la cama al living, el debut solista de García post Serú Girán. Según contó Bisso, con Charly se conocieron cuando abrió un show de la compañía de danza que integraba Zoca. En esa nota realizada por Facu Soto y publicada en Soy, Bisso también recuerda que Federico Moura lo iba a ver todas las noches cuando encarnaba a Evita y gritaba: “Devuelvan las manos, devuelvan las manos”, y que lo grabó hablando para un tema del disco Recrudece. Supongo que su aparición en Pubis tiene que ver con su regreso a Buenos Aires justo para sumarse a la vibrante escena porteña de la que participaban las Bay Biscuits --con las que supo colaborar-- justo antes del fin de la dictadura, magma fundacional de lo que luego sería la banda de sonido de la primavera alfonsinista, que en gran parte abrevaba de esa sangre azul del rock nacional reunida alrededor de la figura de Charly García como Rey Midas de la banda de sonido de la época. Reverenciado en Brasil por sus personajes populares en la época, cuya cumbre fue su participación en El beso de la mujer araña, pero poco recordado en Argentina, Bisso falleció en Buenos Aires en 2019, con apenas 62 años. El tema que toca para la banda de sonido de Charly fue compuesto para otra banda de sonido, la de la película Sadie McKee, de 1934. Pero se hizo conocido dos décadas más tarde al formar parte de Cantando bajo la lluvia, y sus autores son Arthur Freed Grossman y Nacio Herb Brown, aunque en el disco de Charly apenas se los menciona como Fred & Brown en la autoría del tema. Bajo este sol de martes primaveral, no está de más recordar que contra todo pronóstico García está por cumplir 70, así que no hay que dejar de soñar con él y celebrarlo. Todos caen y él sigue y sigue, contó en algún momento, a la hora de hablar de las jornadas interminables de sus grabaciones, pero la frase adquiere otro significado al recorrer sus grabaciones y sus discos, en el que muchos de los participantes --como Bisso-- ya no están entre nosotros. En cambio, como el dinosaurio de Monterroso --no los de su canción, por suerte--, cada vez que despertamos Charly sigue ahí.