jueves, 28 de diciembre de 2023

Ola Belle Reed, "My epitaph"

Cuando me vaya de esta vida/ dejenme partir en paz

Se las presento: la señora de la foto es un mito de la música country norteamericana, la reina de la canción de los Apalaches. Su nombre es Ola Belle Reed, y es su voz la que trae y lleva, la que cuando hagan play en el nuevo Música Cretina y de pronto la escuchen todo se detendrá, nada tendrá importancia salvo ella, salvo la canción, salvo su voz. Porque yo repito mucho que las canciones son mi religión, en lo único que creo, pero voces como la de Ola Belle forman parte de otro evangelio: no necesitan canciones, suenan y no importa nada, son la verdad y punto. Cuando Caetano Veloso dice que el rock norteamericano es la verdad y el británico es un pensamiento sobre la verdad, está hablando de esta clase de voces, aunque acá de rock lo único que haya es el dolor y la rebeldía ante ese sufrimiento, por la sola virtud de cantarlo. Los versos con los que arrancan estas líneas forman parte de uno de los grandes clásicos de Ola Belle Reed, My epitaph, un tema que grabó a los 56 años, cuando ya era toda una leyenda. Según cuenta su hijo David, que por entonces tenía apenas 19 años y es quien la acompaña en guitarra, la canción recuerda a un joven muerto en un accidente de auto. No tenemos ninguna promesa/ de que el mañana llegará, canta Ola Belle, que según David compuso el tema sin necesidad de utilizar ningún instrumento. Cantó nomás, y así habrá sido: con esa voz alcanza. Antes de grabarlo, allá por 1972 --en la casa de Gei Zantzinger, el productor que la había llamado para hacer un disco con su grupo de entonces, integrado por su familia: su hermano, su marido y su hijo--, Ola Belle se lo cantó a su David, que se las ingenió con los acordes y así quedó. El disco en cuestión se llama como ella, y esa versión es la que Alison Krauss eligió para un compilado que editó la revista británica Mojo, celebrando la aparición de su segundo disco junto a Robert Plant. Krauss tambien eligió para ese disco temas de Louvin’ Brothers, Everly Brothers o Ralph Stanley (los de Plant fueron Low, Calexico y Bert Jansch, entre otros). Ola Belle Reed nació en Lansing, Carolina del Norte, el corazón del bluegrass, en 1916. Fue la cuarta entre trece hermanxs, y uno de los dos millones de migrantes que abandonaron los Apalaches buscando trabajo durante la Depresión. Tocó y cantó su música desde pequeña, componiendo sus propias canciones, y llegando a liderar su propia banda, algo que no era muy común para una mujer durante aquella época. Se convirtió en un clásico casi sin darse cuenta, con sus canciones incorporándose al canon de la época, y también --posteriormente-- trascendiéndola. Regrabó My epitaph en 1976 para un disco pensado como su autobiografía y recibió en 1978 un doctorado honorífico de la Universidad de Maryland. Un infarto en 1986 la dejó postrada por el resto de su vida e incapaz de hacer música, siempre acompañada por su familia, con los que siempre interpretó sus canciones. Murió en 2002, a los 86 años. Pero esa voz, esa mirada, ese banjo y sus canciones claramente nos siguen avisando algo. Entre otras cosas, que la vida no promete nada, y que hay que partir en paz cuando llegue la hora de irse es apenas parte de lo que tiene para decirnos. Lo demás, cada unx deberá descubrirlo, antes y despues de las canciones y las voces. Porque hay mas, no tengo dudas. Sino no habría tanta música queriendo acompañarnos y decirnos cosas. Música siempre Cretina, qué tanto. 


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