Música Cretina es un no-programa online que intenta mantener cierta regularidad. Sus últimas entregas musicales se pueden escuchar en los players que se encolumnan aquí debajo. Además, hay muchos más no-programas listos para escuchar en nuestra página de Mixcloud. También disfrutamos mucho de explayarnos sobre los temas incluidos en cada emisión: son las historias que contaríamos al aire de ser, efectivamente, un programa.

Idea, conducción y textos: Martín Pérez

musicacretina@gmail.com

miércoles, 20 de enero de 2021

Contento, "Pelo negro" (Led Zeppelin)

 

“Entre la primera y la segunda sesión de lo que terminaría siendo su primer proyecto juntos pasó casi un año, pero durante todo ese tiempo Paulo y Sano se llamaban seguido, una o dos veces por semana. Cada vez que hablaban --uno desde el centro de Ginebra, el otro en las afueras de Barcelona--, los dos músicos colombianos perdidos en Europa se saludaban de la misma manera, casi sin pensarlo. ‘¿Cómo estás? ¿Cómo te va?’, preguntaba Sano. Y su colega contestaba, invariablemente: ‘Pues huevón: contento’. Una y otra vez. Hasta que una noche, después de escucharse decir lo mismo de siempre, se empezaron a matar de risa. Supieron entonces que ése iba a ser el nombre de lo que estaba apenas naciendo entre ambos: Contento”.

...

Así empieza la nota que escribí, y salió este domingo en Radar, sobre una de las sorpresas discográficas del año que se fue. Un dúo de colombianos editados por el sello de un venezolano instalado en Barcelona, que descubrí leyendo los recomendados de los suplementos de los diarios británicos. Y que, por supuesto, sonó en Música Cretina antes que el año pasado diese las hurras. Ellos se presentan como salsa punk, y --como digo en la nota-- “lo de la salsa queda claro inmediatamente apenas se los escucha, ya que suenan en un viaje percusivo y lleno de ritmo, pero lo del punk más que pogo, crestas o escupitajos viene por la actitud de hacelo-vos-mismo de su trabajo, bien crudo y decidido”. Un disfrute rítmico que tiene como referencias musicales confesas --y esto me quedó afuera de la nota-- cosas como Mulatu Astatke, Fruko y Sus Tesos o Joe Arroyo... “y todos los exploradores de los sonidos latinos por igual”. Este es el link para los que quieran leer la nota completa. Y también los invito a escuchar su particular versión Black Dog --“un amor de adolescente”, casi que se disculpa Sano--  en el último no-programa de la temporada 2020.  

viernes, 8 de enero de 2021

Bedouine, Waxahatchee & Hurray For The Riff Raff, "Thirteen" (Big Star)

¿Vas a sacarme a tu papá de encima?/ contale lo que dijimos de Paint it black

Se las presento: ellas son Katie Crutchfield, Alynda Segarra y Azniv Korkejian. Waxahatchee, Hurray For The Riff Raff y Bedouine, o sea. Las dos primeras son Cretinas honorarias desde hace rato, y la tercera se suma a la lista en este nuevo Música Cretina, acompañada por las otras dos, haciendo un clásico del que siempre amé particularmente el verso con el que empieza este post, cuya primera intención es invitarlos a hacer play en el último no-programa del año pasado, que todavía califica como flamante y por escuchar. Y donde por supuesto suena el cover que las chicas hacen de Thirteen, esa pequeña obra maestra de Alex Chilton al frente de Big Star. Nacida en Aleppo, Siria, la familia de Korkejian se mudó enseguida a Arabia Saudita, para terminar emigrando a los Estados Unidos, donde recalaron por diversas ciudades hasta anclar en Los Angeles, cuando la pequeña Azniv ya no era tan pequeña. Se hizo conocida como Bedouine con su primer disco, que salió tres años atrás, y veo que desde entonces disfruta editando singles con covers. Para aquel primer disco ya había versionado a Elton John y a la mítica Linda Perhacs, y durante esta pandemia en su bandcamp se puede ver que hizo lo propio con temas de protesta de Margo Guryan y Pete Seeger hasta que se uso nostalgiosa y recordó que cuando había salido de gira con sus colegas de la foto, con las que dieron muchas vueltas pensando qué tema podían hacer juntas hasta que prácticamente se les apareció este tema. Lo cuenta muy bien Bedouine en el texto que acompañó la edición, un par de meses atrás, recordando que estaban por tocar en Columbia, Missouri, cuando se dio cuenta que era el aniversario del regreso de Big Star en ese mismo lugar, en 1993. Se puso a tocar Thirteen en su camarín, y se ve que el sonido atrajo a sus compañeras de gira, porque se aparecieron por ahí, y cuando se dieron cuenta que era un tema con tres versos, uno para cada una, el pescado estaba vendido. Lo cantaron en todos sus shows juntas desde entonces, y Bedouine confiesa que terminaron grabándolo por insistencia de Kevin Morby, la pareja de Waxahatchee. Es verdad que el arreglo es muy pero muy igual al original, pero no deja de ser delicioso escuchar cuando las voces de las tres se suman en el uuuuuh fin
al de cada estrofa. Y, claro, no deja de sorprender e incluso emocionar, mirá lo que te digo, que haya gente de una nueva generación que --medio siglo después de la versión original de la canción-- siga cantando con sentimiento eso de que El rock and roll llegó para quedarse/ vení adentro donde está todo bien.  

miércoles, 6 de enero de 2021

Bill Callahan and Bonnie “Prince” Billy c/Sean O’Hagan, "Wish you were gay" (Billie Eilish)

Solo quiero que te sientas bien/ pero todo lo que vos hacés es mirar para otro lado

Permítanme que se los presente, porque la naturaleza de la foto puede confundirlos. Ellos son Bill Callahan y Bonnie “Prince” Billy, vaya uno a saber si convertidos en Bill “Prince” Billy --mi preferido-- o Bonnie Callahan, que tampoco suena tan mal después de todo. Esta foto mitad y mitad, una versión algo berreta de lo que supo hacer en su momento el virtuoso Eduardo Martí con Fito y Luis para la tapa de La la la, es la imagen con la que los dos cantantes hechos uno se presentan en el bandcamp del que tal vez sea mi proyecto musical preferido de un año en cuarentena: sus recurrentes simples versionando canciones ajenas. Si el ex-Smog ultimamente se encuentra en un estado de gracia, editando dos hermosos álbums en menos de un año después de cinco de silencio discográfico, nuestro “Prince” nunca ha sido de quedarse callado y se le han caído discos, simples y colaboraciones a cada paso que da. Ya saben, en Música Cretina somos de disfrutar como cosacos con los covers, así que la interminable sucesión de temas que vienen sacando estos dos muchachos --que para cada uno terminan siendo tres, como el famoso disco de Genesis pero sumando en vez de restar, porque siempre incluyen un invitado distinto-- nos tienen como con vodka endovenoso, por lo que lo de la vacuna no nos presentaría ningún problema. Según lo que se puede ver en el bandcamp del proyecto, este festivo dislate comenzó en octubre, con un cover de Cat Stevens, acompañados por la cantautora iraní Azita, que saca sus discos por el sello indie Drag City, que nuestros anfitriones conocen muy bien. Desde entonces, a un ritmo endemoniado que pretende ser semanal, y con una portada propia para cada uno de los simples, han versionado a Hank Williams Jr (Od’d in Denver) , Steely Dan (Deacon blues), Robert Wyatt (Sea song) y siguen las firmas y los temas, siempre con un invitado cuidadosamente seleccionado entre sus amigos. Para el último no-programa del año pasado, que llegó tan al límite que todavía no terminamos de presentarlo, la elección cayó sobre una festiva versión de la originalmente despechada rendición de Billie Eilish de su particular canción de desamor, titulada Wish you were gay, e incluida en el consagratorio --un debut con un título tan sugerente que me nombrarlo traducido-- Cuando nos dormimos, ¿a dónde vamos? Sin saber dónde estamos yendo, ciertamente, al menos donde por aquí los estamos enviando es a compartir el disfrute de sumar al dúo tan mentado de nuestros Bill “Prince” Billy --o Bonnie Callahan, por caso-- el nombre de otro Cretino tan honorario como ellos, nada menos que Sean O’Hagan. Si nos ceñimos literalmente al texto que acompañó la edición del simple, fue el High Llamas quien conoció a la Eilish y se la presentó a sus colegas, sumando sus dotes de bossa novista (sic) a la particular versión de los muchachos, agregándole los coros de su hija Livvy. El resultado se puede disfrutar el Lado A de un Música Cretina que estoy seguro que muchxs de ustedes aún no han escuchado. ¿Qué están esperando?  

domingo, 3 de enero de 2021

Música Cretina 2020 #6

ESTO NO ES UN PROGRAMA


28-12-2020


Lado A


“Si alguien tiene que volar, que sea el ave/ Si alguien tiene que guiar, que sea el sol”


1.- Shemekia Copeland, Under my thumb (The Rolling Stones)

2.- Gustavo Santaolalla, Si me llaman por teléfono no estoy

3.- Bill Callahan and Bonnie “Prince” Billy c/Sean O’Hagan, Wish you were gay (Billie Eilish)

4.- Royal Green, Baby you’re a rich man (The Beatles)

5.- Tino Contreras, Mascara blues

6.- Bedouine, Waxahatchee & Hurray For The Riff Raff, Thirteen (Big Star)

7.- Adriana Calcanhotto, Ninguem na rua


Lado B


“En lo que no puedo cambiar/ ya no quiero pensar”


8.- The Shame, Don’t go ‘way little girl 

9.- Luedji Luna, Chororo

10.- Dan Penn, Soul Connection

11.- Tyley Ramsey, Back on the chain gang (Pretenders)

12.- Sofía y Alfonso, Happy together (The Turtles)

13.- Contento, Pelo negro (Led Zeppelin)

14.- Bestia Bebé, El fin del mundo (otra vez)


Escuchar

martes, 29 de diciembre de 2020

Shemekia Copeland, "Under my thumb" (The Rolling Stones)

El cambio ha llegado/ lo tengo bajo mi pulgar

No soy un gran especialista en blues, pero tuve mis maestros. Gracias a ellos fue que uno de mis discos de cabecera siempre fue --lo tuve en vinilo y aún hoy atesoro el compact, de la época en que el sello Alligator se distribuyó en Argentina, gracias DBN por todo lo que nos diste-- el extraordinario Showdown!, que sonó desde el primer día en Piso 93, y donde tengo que confesar que conocí a Johnny Copeland, cruzando su guitarra nada menos que con Albert Collins y Robert Cray. La que abre el flamante último Música Cretina del año cantando esos versos con los que arranca este post, tan apropiados para un martes verde como el de hoy, es su hija, Shemekia Copeland, que nació en el Bronx neoyorquino desde donde el legendario guitarrista texano se instaló hacia el final de su carrera. Leo por ahí que Shemekia asegura que su padre supo que iba a ser cantante de blues desde el mismísimo momento que se asomó al mundo desde el vientre de su madre, desde mucho antes que ella supiese que ese iba a ser su destino. Apenas pudo, Johnny se la llevó de gira, y la hacía tocar algunos temas --con el tiempo incluso un set entero-- antes de sus shows. Shemekia dice que siempre pensó que ella estaba haciendo de soporte de su padre, pero con el tiempo entendió que era su padre el que estaba haciéndole el aguante a ella. A los 41 años, y con una decena de discos de estudio bajo el brazo, uno de los álbums que permitieron aguantar un año al que por suerte le quedan pocas horas fue su Uncivil war, que incluye esta hermosa, delicada y bien cretina versión de Under my thumb, un tema que resume perfectamente tanto la irresistible atracción musical de los Rolling Stones como su innegable misoginia. “Es tan simple como esto: si no te gustan los Stones, no te gusta el rock’n’roll”, escribieron Simon Reynolds y Joy Press en su libro The sex revolts. “Son la quintaesencia del rock, y también uno de sus grupos más misóginos”. De hecho, por definir tan bien lo que atrae y también lo que condena al rock, es que es que la canción titula un reciente volumen de ensayos apropiadamente subtitulado como Canciones que odian a las mujeres, y las mujeres que las aman, en el que un grupo de escritoras intentan explicar semejantes contradicciones. Shemekia las resume cada vez que le preguntan por su versión, señalando que ama a los Stones, que ha vivido escuchando esa canción, y que al mismo tiempo nunca le gustó. Porque no le gusta que ningún varón hable de esa manera de una mujer, cuenta, y entonces fue que se decidió a hacer lo que Aretha hizo con Respect, que originalmente era de Otis Redding. También se ríe de los que señalan que al hacer ese tema se está refiriendo al lugar de las mujeres negras en los Estados Unidos, bromeando de que la están haciendo pasar por más inteligente de lo que es. Cuando la cantó a su manera, asegura, fue la primera vez que después de escucharla no se quedó negando con la cabeza. Si la izquierda pedía que la tortilla se vuelva, Shemeka lo logra con su versión, pero principalmente porque si quedamos asintiendo después de escucharla no es por el discurso, sino por la versión, la música, el groove. Su onda, o sea. “Amo las canciones que dan vuelta las cosas”, asegura la Copeland, que también aclara que jamás diría que su versión es mejor que la de los Stones, porque nadie puede atreverse a decir eso. Simplemente es lo que es. ¡Y bien que lo sea! Porque que el cambio ha llegado nadie lo puede dudar. Lo mismo se puede decir del fin de año, de este martes verde, sin el “muy” delante porque “muy verde” siempre ha significado que algo no está listo, y es de esperar que no sea el caso. Con verde alcanza y sobra, gracias. Pero que sea verde nomás.  


lunes, 21 de diciembre de 2020

Música Cretina 2020 #5

ESTO NO ES UN PROGRAMA

 

8-12-2020

 

Lado A

 

“Tuve paciencia cuando no tenía nada/ y ahora lo tengo y no lo quiero largar”

 

1.- Ayalew Mesfin, Che belew

2.- Nora Jean Wallace, Martell

3.- Nico Landa, El Mondongo

4.- Andrew Bird, Andalucia (John Cale)

5.- George Israel c/Tico Santa Cruz, Burguesía (Cazuza)

6.- Travis, Waving at the window

7.- Sol Bassa, Morir por vos (no puedo)

 

Lado B

 

“Vas a conseguir un mejor trabajo/ y vas a encontrar alguien que te quiera”

 

8.- Resistance Revival Chorus c/Valerie June, Reason I sing

9.- El Grupo D’Abelardo, Otro perro con ese hueso

10.- Grateful Dead, Friend of the devil

11.- Bonnie Whitmore, Fuck with sad girls 

12.- Gabo Ferro, Felicidad vitamina

13.- Midnight Oil c/Frank Yamma, Desert man desert woman

14.- Julen y La Gente Sola, Funeraria

 

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jueves, 17 de diciembre de 2020

Nico Landa, "El Mondongo"

Tengo un amigo jamaiquino o cubano/ no estoy seguro porque no quiere hablar

Se los presento, aunque quisiera que no necesitase presentación: el tipo de la foto se llama Nico Landa y es el autor del que tal vez sea mi disco de la pandemia, o al menos eso parece querer decirme Spotify cuando me muestra la lista de lo que más escuché durante este año en esa plataforma, y me doy cuenta que incluye casi todos los temas del hermosísimo y contagioso Hasta la alegría siempre, apenas su tercer disco solista en una larga carrera que incluye su participación en Los Auténticos Decadentes, la formación de Los Animalitos, y canciones grabadas con Andrés Calamaro, David Byrne y siguen las firmas. Descubro por ahí que el nombre de este trabajo íntegramente realizado en pleno confinamiento es en realidad un grito de guerra que viene de hace mucho tiempo atrás, al punto que bautizó una canción de Los Animalitos y fue el título de una hermosa nota que en su momento le hizo Santiago Rial Ungaro en Radar, pero celebro que lo haya rescatado para dar la cara ante este 2020 porque resume el espíritu necesario para atravesar todo esto que aún estamos atravesando. “Nos reímos mucho cuando Macri se puso a hablar de la revolución de la alegría”, le decía Landa a Santi en aquella nota. “Y me chupa un huevo eso, para nosotros es un grito de guerra: lo de la alegría es algo genuino, que nos permitió enfrentar cada situación que nos tocó a vivir. Nosotros vamos a ensayar como si fuera el último día del mundo”. No puedo evitar pensar en la canción de Travis que suena en el Música Cretina que comparte con Landa, y nos recuerda que esto no es un ensayo, que esta es la toma final. La única, bah. Y lo mismo sucede cuando escucho todos y cada uno de los temas del disco de Nico, pero de una manera, cómo decirlo, casi en reversa. O sea, no me hace tomar conciencia de que esto es lo único que hay recordándomelo, sino que haciéndome olvidarlo. Porque se acaba todo cuando suenan las canciones de Hasta la alegría siempre, de pronto estoy en puro presente, disfrutando de cada verso, y no pienso en nada mas, el cerebro –ese insecto que toleramos porque nos habla, como decía Luis Alberto—deja justamente de hablarme. Y de pronto me entero que puedo cantar todos los temas, que paladeo cada verso. Como el que abre estas líneas, que debe ser lo más pavo que hay, pero siempre me hace reír. Cuenta Landa que el disco nació cuando en plena pandemia le empezó a mandar a su productor Frano Aguilar los temas en guitarra, grabados con el celular. “Y todo terminó en un álbum que parece re producido, pero esta hecho en su comedor, donde tiene su estudio”. Lo cierto es que para este no-programa casi todos los temas de Hasta la alegría siempre venían peleando por un lugar. Tuve paciencia cuando no tenía nada/ y ahora lo tengo y no lo quiero largar, canta Landa en El Mondongo y no hay mucho más que decir. Bah, si, hay más, una frase memorable tras otra – Todo lo que tenés son dos alas en los pies/ y un pekinés que se crió en el conurbano, y puedo seguir--, pero más que nada lo que tiene es presente y más presente, la única estrategia posible para enfrentar estos días que siempre son los últimos. Una idea que habría que recordar más allá de la emergencia, porque cuando se vaya la marea del fin del mundo, no es que vamos a poder empezar a ensayar y ensayar. Acá estamos, esto es lo único que hay… y hasta la alegría, siempre.   

(La imagen que ilustra estas líneas es de Cecilia Salas, fotógrafa desde hace mucho tiempo del Suple No de Página/12, que en este caso tomé prestada del más que recomendable site musical Silencio)