Música Cretina es un no-programa online que intenta mantener cierta regularidad. Sus últimas entregas musicales se pueden escuchar en los players que se encolumnan aquí debajo. Además, hay muchos más no-programas listos para escuchar en nuestra página de Mixcloud. También disfrutamos mucho de explayarnos sobre los temas incluidos en cada emisión: son las historias que contaríamos al aire de ser, efectivamente, un programa.

Idea, conducción y textos: Martín Pérez

musicacretina@gmail.com

martes, 28 de julio de 2015

Música Cretina 2015 #10

ESTO NO ES UN PROGRAMA

19-7-2015

Lado A

“La noche es traicionera/ porque nunca nos espera”

1.- Moris, El mendigo del Dock Sud
2.- The Doors, Soul kitchen
3.- The Jayhawks, Waiting for the sun
4.- Intoxicados, Se fue al cielo
5.- Cagnee and Lacee, Greyhound goin’ somewhere (Bobby Gentry)
6.- Chuck Prophet, Hot talk
7.- Andrés Calamaro, Una deuda del corazón

Lado B

“Pensás que me conocés/ pero no tenés ni idea”

8.- Bobby Sichran, Don’t break my heart kid
9.- Alberto Wolf & Los Terapeutas, Desesperados
10.- Richard & Linda Thompson, Shoot out the lights
11.- T Bone Burnett, It’s not too late
12.- Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, Unos pocos peligros sensatos
13.- The Rolling Stones, The last time
14.- The Beatles, Hey Bulldog

lunes, 27 de julio de 2015

Intoxicados, "Se fue al cielo"


Ahora no quiero hacerte pensar/ porque pensar tanto no es bueno

Buenos días, semana. Buenos días, lunes. Buenos días, cretinxs. El solcito y el invierno que parece aflojar, y entonces suena perfecto el que siempre será el tema más cretino de Cristian “Pity” Alvarez, de un disco que, justamente, lleva por nombre un contundente ¡¡Buen día!! Así, con doble signo de admiración, e incluso subrayado. Cuando se habla del Pity siempre se recuerda enseguida sus actitudes mas border, difundidas generalmente en programas de televisión. Pero yo siempre prefiero evocar su show al frente de Intoxicados en el Quilmes Rock Festival de River, en el 2003, donde no sólo la rompió sino que fue el primer rocker al que escuché pedir directamente por la legalización de la marihuana y el aborto. Por entonces pensaba –y lo sigo pensando—que el rock local había supuestamente luchado desde sus comienzos contra la anquilosada doble moral de la sociedad argentina, y sin embargo cuando había logrado un lugar representativo dentro de esa sociedad, su gran deuda era que nunca se había manifestado directamente en contra de la nueva doble moral de una generación que considera que tanto fumar porro como abortar puede formar parte de su vida cotidiana, pero nunca se planteó luchar para que hacerlo dejase de ser considerado un delito. Esa fue una de las razones por las cuales, cuando hicimos una revista como La Mano, nos propusimos desde un comienzos dedicar una tapa a la marihuana y otra al aborto. Lo hicimos, pero la experiencia nos demostró que no es fácil juntar cabezas y convicciones. Y también que es mucho más fácil convencer a la gente de pedir por la legalización del porro que la del aborto, incluso entre gente del mismo palo. Así que no tengo más que admiración por ese Pity que, entregando el show que todo el mundo esperaba en ese Quilmes, sabiéndose el centro de todas las miradas, se plantó y dijo sin dudar, a modo de presentación de Legalicenlá: “Hay muchas cosas  para hacer en la Argentina, pero mataría que se legalice la marihuana y el aborto. Primero muchas cosas más, ¿no? Laburo para la gente, ¿no? Pero después acuérdense de nosotros, ¿sí?”. La cita es literal, la acabo de sacar de una filmación del show completo –impresionante- que descubrí en YouTube. Así que déjense de giladas, el Pity no es sólo el que come alimento podrido para ver si le pega. Es de los nuestros, no cabe duda. Soy más parecido a un perro de la calle/ o a la planta que fumo en casa/ que a los que anhelan sin un gramo de arte/ tener fama, dinero y salir en televisión. Además, tengo que confesar que me vuelve loco que, en el video del tema, aparezca al comienzo escuchando un tema de GIT, la banda de rock que justamente menos cosas tuvo para decir dentro del rock de los 80. “¿Vas para allá, flaco? Te llevo”, le ofrece un conductor al frente de una 4 x 4, que se detiene al verlo al costado del camino. “No, gracias”, responde el Pity, que siempre prefirió ir por las suyas. Brindo por eso. Y también por eso es que siempre escuché su música con ganas, y así suena en el Lado A de un Música Cretina orgullosamente plagado de clásicos. 

domingo, 26 de julio de 2015

The Jayhawks, "Waiting for the sun"


Nunca hice las paces/ en nombre de algún otro

El tema se llama Esperando al sol, pero los pibes que en la tapa de su disco están sentados en un sillón en medio de la nada, están muy bien abrigados y rodeados de un paisaje nevado. Son los Jayhawks, y parte del encanto de su celebración por los rayos del astro rey es justamente que parecen necesitarlo, y pelearon por llegar a este momento. Se abrigaron, al menos. No son californianos en remerita, dueños de todo el sol del mundo cada vez que se les canta. Nada de eso. Estos muchachos son como nosotros: lo están esperando en medio del invierno. Liderados en un principio por Mark Olson y Gary Louris, los Jayhawks fueron uno de los primeros grupos de la movida del llamado alt country. Cuando aparecieron a comienzos de los 90, la escena musical aún estaba dominada por el grunge, así que en un principio nadie les dio demasiada bola. Recuerdo que descubrí el disco revolviendo el armario donde guardaban las muestras descartadas de alguna discográfica multinacional, y fue la portada lo que me primero me conquistó y por eso decidí traérmelo a casa. Después de haberlo escuchado, cada vez que regresé a esa discográfica me preocupé en llevarme todos los simples que fueron llegando vinculados al disco, y años después cada vez que aparecía algún nuevo opus del grupo –que por acá nunca llamó la atención de periodistas o programadores de radios, hasta donde yo se—esa muestra siempre terminaba en casa. A esta altura los Jayhawks se ha separado y reunido varias veces, y son mucho mas que un one hit wonder. Pero para mi este Waiting for the sun es el que lo explica todo, el que mejor los representa. Ah, ese pianito, esa guitarra. Que suenan mejor que nunca en este mediodía de domingo, y también en el Lado A del nuevo Música Cretina, que todavía tiene mucho por decir. 

sábado, 25 de julio de 2015

Bobby Sichran, "Don't break my heart kid"


No rompas mi corazón, pibe

Cada tanto, Música Cretina vuelve a las bases. Y eso significa que durante unos días la casa se llenará de discos por todas partes, ya que empiezo a sacarlos de los estantes y armar pilas aquí y allá, buscando un orden que –como todo el mundo sabe-- sólo es posible de encontrar desordenando el preexistente. Eso  permite que haya cosas que salgan a la luz, como este compact de un tal Bobby Sichran, al que yo siempre recordé como el proto-Beck que alguna vez tuvo Columbia Records y nunca capitalizó. Al googlear buscando más información de un nombre que fue sepultado por el paso del tiempo, confirmo dos cosas. Una, que Sichran es efectivamente un nombre olvidado: no hay mucha información suya dando vueltas por ahí. Y dos, que efectivamente fue un Beck antes que Beck, al menos en términos de su primera encarnación, aquella que cortaba y pegaba de manera postmoderna sensibilidad folk con técnicas del hip hop. Los pocos que todavía hablan de Sichran aún lo hacen con entusiasmo y respeto, señalando que si no apareció en escena antes que el autor de Loser al menos seguramente lo hizo al mismo tiempo, y lamentando que --a pesar de haber sido celebrado por la prensa y disfrutado de cierto culto-- su disco fue un fracaso comercial mientras que sus experimentos musicales fueron capitalizados muy poco después por artistas como G Love & Special Sauce, Soul Coughing y Everlast. Pero la mayor sorpresa con respecto a Sichran es la otra noticia que trae google: que falleció en febrero de este año, víctima de un tumor cerebral. Aún no había cumplido 46 años, se había casado y tenía un hijo. Bobby Sichran era su seudónimo artístico: su verdadero nombre era Robert Lichtman, y después de intentar suerte en la música, se había metido primero en la Guardia Nacional –que debe ser algo así como la Gendarmería--, donde llegó al rango de Capitán. Y luego en la Neurociencia, donde estaba especializándose en el estudio de la visión. No tenía idea de esto cuando saqué su disco del estante para empezar a armar la pila de compacts que terminó siendo el Lado B de este no-programa. Enseguida fui al tema por el cual conservé su disco, el que era mi hit personal –que no era el tema por el que se hizo conocido--, y a partir de ahí empecé a tirar del hilo hasta apilar lo que faltaba para completar este nuevo Música Cretina. No podía imaginarme que Don’t break my heart kid sería no sólo perfecto para musicalizar este sábado frío y nublado, sino también para recordar a un pibe que lo tuvo todo y sólo cometió el error de llegar apenas un poco antes que todos. 

viernes, 24 de julio de 2015

The Rolling Stones, "The last time"


Te lo dije una/ te lo dije dos veces/ pero nunca escuchás mis consejos

Noche de viernes, y los Stones hacen playback desde Top Of The Pops, medio siglo atrás. Es el primer simple del grupo firmado por Jagger-Richards, aunque el buen Keith confesó en According The Rolling Stones –el equivalente Stone al Anthology de los Beatles—que se habían “inspirado” en una canción gospel olvidada de las Staples Sisters. ¿Escucharían la canción los bailarines del programa? Porque no tienen cara de estar muy inspirados, la verdad. Aunque al buen Charlie le pasa lo mismo. A Keith al menos se le escapa una sonrisa, y Mick como siempre le pone garra. Pero la joya de este video es que entre los que bailan (o hacen como que) está nada menos que George Best, que por entonces tenía 19 años y había debutado apenas un año antes en el Manchester United. Suenan los Stones en blanco y negro, y también lo hacen casi al final del nuevo Música Cretina, que tenemos un poco olvidado pero que recién empieza a sonar desde su lecho de enfermo. Y tiene mucho por decir, se los aseguro. 

lunes, 20 de julio de 2015

Moris, "El mendigo del Dock Sud"


Yo conozco la historia del Dock Sud industrial/ yo fui obrero de la Shell

Siempre me asombró la autoridad de esa frase. El tono, más que nada: yo-fui-obre-ro-dela-shell. Y el punto y aparte. Canción epifánica y heroica, como si fuese el informe de un explorador exótico, pero acá nomas, en la tierra de todos los días. Las palomas vuelan de fábrica en fábrica/ el río de aceite parece contento. La vereda de enfrente del Avellaneda Blues. Aguirre, la ira de dios, pero sin ira ni Klaus Kinski, sino que con el Juan Moreira de Favio como protagonista. Sólo por esta canción, Moris merecería una estatua. Por eso es ideal para mirar al sol al final de un mediodía de invierno, cerrar los ojos e imaginarse sentado en el fin del Riachuelo. Y también para abrir el Lado A de un Música Cretina flamante, pasen y escuchen. Y a no olvidarse: El mar no canta su canto/ en cantares de mar.

jueves, 16 de julio de 2015

Mark Mulcahy, "My rose colored friend"


Por ahí va un fantasma/ no se puede contar con ella/ ni siquiera por un rato

En 31 canciones, Nick Hornby habla de Mark Mulcahy. Es uno de los nombres menos conocidos del libro, y su aparición es en realidad la excusa para hablar de una pequeña disquería del norte de Londres, y de su dueño, Lee, cuyas recomendaciones fueron indispensables para que Hornby se mantuviese musicalmente al día después del éxito de Alta Fidelidad. “Nadie se pierde a Lauryn Hill o Radiohead, pero sí me hubiese perdido a Mark Mulcahy si no hubiese conocido a Lee”, escribe el buen Nick, y al hacerlo de alguna manera hace lo propio para sus lectores. Y describe el efecto que logra Mulcahy en Hey self-defeater, el tema que abre y lo más cercano a un hit que tuvo Fathering, su primer disco solista: “Logra transmitir un optimismo trabajado y una suerte de sarcasmo coloquial: te habla a vos y a la gente irónica y compasiva como vos y yo”. Aunque ha pasado mucha agua bajo el puente desde entonces, la frase se acomoda perfectamente para describir lo que hace el ex Miracle Legion y Polaris en Dear Mark J. Mulcahy, I love you, el álbum que marcó su regreso un par de años atrás, después de haberse retirado de la música en 2008 para cuidar a sus mellizas –que por entonces tenían 3 años-- luego de la sorpresiva muerte de su esposa Melissa. Un año más tarde, sus amigos se reunieron para versionar sus canciones, en un disco que sirvió para ayudarlo económicamente en la tarea, el fascinante Ciao my shining star, que fue el que me hizo descubrir a Mulcahy, lo siento Nick. La verdad que semejante lista de amigos hicieron imposible no pasar a curiosear: Thom Yorke, The National, Michael Stipe, Dinosaur Jr., Frank Black, Vic Chesnutt, Frank Turner, Ben Kweller, Juliana Hatfield, Mercury Rev, Josh Rouse, y siguen las firmas. Todos amigos también de Música Cretina, claro que si. Por eso, cuando asomó el disco que lo sacó del retiro, ahí estuvimos desde el primer momento. Es uno de los que escuché tanto, que tuve que comprarlo físicamente: me resulto inaceptable que algo que me había acompañado tanto no existiese realmente. No me deja de sorprender que, a pesar de la buena música y la aún mejor buena historia detrás, pocos de mis colegas le hayan prestado atención al disco, titulado con una declaración de amor sacada de la carta de una fan. Pero ya sería hora de cruzar esa frontera. En una de mis visitas montevideanas, Felipe me adelantó un tormentoso domingo en La Ronda que estaba cruzándose mails con Mulcahy, para traerlo como hizo con Robyn Hitchcock. Con una sonrisa, me dijo que Mulcahy le había comentado que estaba dispuesto a experimentar “the full hitchcock experience”. Pero cuando Felipe dio por sentado que tenía sus seguidores entre los entendidos y que eso ayudaría a difundir sus shows, tuve que advertirle que no era así, que creía que casi nadie lo conocía. Sin inmutarse, Felipe me contestó: “Entonces habrá que empezar a difundirlo”. Así que acá está otra vez el buen Mulcahy, sonando en este jueves de solcito invernal, desplegando toda su ironía y también su compasión para enumerar los reproches al final de algo seguramente ni siquiera pueda haberse llamado relación. Esperaba menos/ y conseguí mucho menos, canta en My rose colored friend, que también suena casi al final del Lado B de un no- programa que ya parece haberlo dicho todo. Y a mucha honra.