Música Cretina es un no-programa online que intenta mantener cierta regularidad. Sus últimas entregas musicales se pueden escuchar en los players que se encolumnan aquí debajo. Además, hay muchos más no-programas listos para escuchar en nuestra página de Mixcloud. También disfrutamos mucho de explayarnos sobre los temas incluidos en cada emisión: son las historias que contaríamos al aire de ser, efectivamente, un programa.

Idea, conducción y textos: Martín Pérez

musicacretina@gmail.com

viernes, 24 de noviembre de 2023

Ricardo Vicente, "A Joni Mitchell con todo mi amor"

No se te ocurra decir que no volvimos a grabar más discos buenos/ Que no tuvimos nada listo a tiempo

El que escribió los versos de acá arriba fue Ricardo Vicente, la del autorretrato es Joni Mitchell. Y si están juntos es porque Richi está refiriéndose a Joni en esa estrofa inolvidable de una de mis canciones preferidas del último Musica Cretina (¿todavía no lo escucharon?), un temazo prolifico e incontinente, de pollo y pasta al mismo tiempo, pata y pechuga en un mismo plato, al que ya nos tiene acostumbrados el ex Costa Brava y Tachenko. El tema se titula inequívocamente A Joni Mitchell con todo mi amor, y forma parte del debut en solitario de Vicente, que por estos días está cumpliendo una década. ¿Qué haces tan lejos de casa? (2013) apareció después de un extraordinario álbum previo, con otro título inolvidable, El problema de los tres cuerpos (2011), que Richi grabó en formato de trío, compartiendo vidriera con Francisco Nixon y The New Raemon, pero en el que --a pesar de ser el menos experimentado de los tres-- sus temas eran claramente lo más destacado del lote. Oriundo de Zaragoza, Vicente empezó a componer en La Costa Brava, ese milagro liderado por Sergio Álgora junto con Nixon, ya que como vecino de Sergio era el que tenía mas cerca para traducir sus ideas musicales, algo difícil de hacer sin ayuda ya que no era ducho con ningún instrumento. Después fue Fran el que alentó a Richi a seguir componiendo por las suyas, llegando a incluir sus primeras canciones en sus discos en solitario, hasta que --como les decía-- se desató y empezó a largar un bombazo tras otro (Si no me creen chequeen ejemplos como Todos tus caballos de carrera o El Palacio de los Gansos, que a esta altura ya son clásicos cretinos). Leo por ahí que Vicente dice que en este tema dedicado a Joni de lo que habla es de la relación de Graham Nash con ella. De hecho, la voz cantante sería la del buen Graham, el hombre que abandonó el Swinging London por el sueño de California. “En la tradición, la gente con mucho talento tiende a la autodestrucción”, explica Richi. “Tenemos muchos ejemplos de casos masculinos pero los femeninos no abundan tanto. Y lo que me interesa de esa relación fue cómo se invirtió el patrón machista, que ella fuera una bala perdida y Nash fuese el sufridor”. En aquel sorprendente homenaje a Joni que casi nadie conoce, y que ya tiene diez años, Vicente toma el riesgo de apuntar bien alto y no quedarse corto, es una de esas canciones que dejan sin aliento porque al escucharlas uno se queda esperando que caiga y no lo hace, sigue y sigue subiendo, un monumentazo de canción, que confieso haber escuchado por primera vez el año pasado --siempre fue difícil, antes de Spotify, conseguir por acá discos españoles--, cuando Richi tocó mágicamente en Buenos Aires gracias a la buena gestión de los chicos de Cabeza Flotante. Tú que nunca comes al medio día/ Y por la tarde te sientes fría/ Luego te vas a beber a un bar/ Todos te miran porque eres linda, canta Ricardo Vicente, encarnando a aquel enamorado Graham Nash retratando a Joni Mitchell casi tan bien como ella se dibuja, como se puede ver en la imagen que acompaña estas líneas. La bella Joni, sobreviviente, heroica, que en los últimos tiempos no hace más que volver de un abismo en el que casi cae, por culpa de su salud y de la edad, tan simple como eso. Este autorretrato forma parte de un libro que publicó hace un par de años, justo antes de la pandemia, con dibujos de su juventud, que había compilado originalmente en una edición sólo para sus amigos. Se llama Morning Glory on The Vine (2019), y en sus páginas Joni vuelve a demostrar por qué se considera antes dibujante que música. Una dualidad que ha resumido mejor en esta declaración que encontré por ahi: “Canto mis penas y dibujo mis alegrías”. En eso estamos, entonces. Cantando nuestras penas. La música, lo hemos dicho, es lo que nos salva. Y lo voy a decir de nuevo, porque suena lindo: si es Cretina, mejor. 


jueves, 23 de noviembre de 2023

Música Cretina 2023 #4

ESTO NO ES UN PROGRAMA

17-11-2023

Lado A

“No hay que tener el alma por el suelo/ porque viene cualquiera y la pisa”

1.- Cowboy Junkies, Five years (David Bowie)
2.- Andrés Calamaro, Los reventados
3.- Bruce Springsteen, I forgot to be your lover (William Bell)
4.- Broadcast, the note (message from home)
5.- El Petit de Cal Eril, Cada dia surt el sol
6.- Ceu, Pode esperar
7.- Belle & Sebastian, If they’re shooting at you

Lado B

“Solo necesito un lugar/ donde pueda recostar mi cabeza”

8.- Hugo Blanco y Su Arpa Viajera, Infinito
9.- Ralph Stanley, I’m willing to try
10.- Marcia Aitken, I’m still in love with you
11.- Lucinda Williams, Play with fire (The Rolling Stones)
12.- Cat Power, Pa pa power (Dead Man’s Bones)
13.- Ricardo Vicente, A Joni Mitchell con todo mi amor
14.- Mavis Staples and Levon Helm, The weight (The Band)

Escuchar


miércoles, 22 de noviembre de 2023

Bruce Springsteen, "I forgot to be your lover" (William Bell)

¿Te he dicho, en el último tiempo/ que te quiero?

A esta altura todos ya lo deben saber, pero no está mal repetirlo: hay un nuevo Música Cretina, y como las canciones son un buen lugar donde refugiarse en tiempos como los que corren, están todxs bienvenidxs. De hecho, casi al comienzo del Lado A es la voz de Bruce Springsteen la que termina de abrir las puertas de lxs que aún duden de que éste puede ser un lugar donde quedarse. Lo acompaña otra voz inolvidable, la de Sam Moore, que no es otro que el venerable dueño del primer nombre del dúo Sam & Dave: el sobreviviente, digamos, ya que Dave Prater abandonó el edificio hace ya más de treinta años. Para los recién llegados al baile les cuento que se trata de un dúo que tuvo su momento de gloria en los años sesenta, firmados por Jerry Wexler para el sello Atlantic, en sociedad con el sello Stax. Pero siguieron vigentes una vez que se les terminó ese contrato, al punto de que Springsteen confesó haber llorado cada vez que los vio en vivo durante los ’70, y siempre los ha mencionado como una de sus grandes influencias musicales. De hecho, a fines de esa década tuvieron su regreso con gloria en la película de los Blues Brothers, e incluso a mediados de los ’80 llegaron a regrabar su gran himno Soul man nada menos que junto a Lou Reed. Vean la foto que ilustra este post, tomada en 2009: ¿no merece un epígrafe que diga quedate con alguien que te mire como Bruce mira a su ídolo Sam? Lamento no haber encontrado ninguna foto de Sam & Bruce que corresponda al año pasado, cuando se editó el que hasta ahora es el último disco de estudio de Springsteen, Only the strong survive, el número 21 de su carrera, un disco de covers de clásicos y no tan clásicos del soul, para el que grabó un par de temas con su ídolo. Uno de ellos es el que suena en este nuevo Musica Cretina, original de otro grande del soul, el señorazo William Bell, al que todxs deberíamos conocer, ya que le puso la firma a monumentos como You don’t miss your water o Born under a bad sign, que escribió para Albert King y luego versionó famosamente nada menos que Cream. El tema que versiona Springsteen de la mano de Moore es otro de sus clásicos, I forgot to be your lover, que ya pasó por manos de Billy Idol --y quedó irreconocible-- o Lee Scratch Perry, que la grabó como reggae con sus Upsetters. Acá Springsteen regresa a la versión original, que Bell escribió junto a su compañero de secundaria Booker T. Jones, y ambos grabaron para el sello Stax, del que formaron parte. Son muchas idas y vueltas, pero al volver al verso con el que comienzan estas líneas, no se si soy yo o los tiempos, pero no puedo menos que pensar que es la frase que Sergio Tomás les estuvo cantando a los esquivos votantes del peronismo, ya que esa pregunta en realidad esconde una afirmación. Y tanta reparación de apuro no parece haber sido suficiente. Me olvidé de ser tu amante/ voy a compensartelo, de alguna manera, confiesa y promete Bruce en los versos de Bell, y si en la realidad no hay tiempo de más, en las canciones siempre hay tiempo. De eso, después de todo, está hecha una canción. De tiempo y de ritmo. Y además repitan conmigo: la música siempre lo sabe todo antes. Y si es Cretina, mejor.


martes, 21 de noviembre de 2023

Andrés Calamaro, "Los reventados"

Voy a empezar a vivir de nuevo/ escucharte en silencio como en misa

¿Qué fue esto que pasó? No lo que sucedió el domingo, sino esto que llevaba nombre de lunes. Porque más que un día feriado pareció una eternidad sellada al vacío. Quedaron tan lejos todos esos momentos en los que aún parecía todo posible, parece otra vida. En realidad, la unica vida posible en estos dias es la que sucede entre canciones, por eso es que los vengo invitando a escuchar Música Cretina. Más que nada porque quiero creer que tiene sentido seguir preocupandose por eso, por poner un tema detrás de otro, y esperar que algo pase, que alguna ficha caiga, que podamos encontrar una respuesta, una palabra, sólo una palabra, como rezaba Luis Alberto. Tal como les decía ayer, cuando empecé a presentar tema a tema, que el tiempo viene haciendo cosas raras. Armé este no-programa hace casi un año, para fines del año pasado. Pero nunca me pude hacer el tiempo para subirlo, y luego se fue postergando porque otras canciones me parecían más urgentes. Cuando me quise dar cuenta, este puñado de canciones parece estar cantando lo que nos está pasando. Bowie dice en el tema que abre el Lado A que tenemos apenas unos años antes del fin del mundo, y ahora viene Calamaro a cantarnos sobre el cansancio de mirar la vida del lado de los reventados. Si volviera a empezar, sería distinto/ se rompió mi corazón de tiza, canta el Andrés que más queremos --no el de ahora, el que se muere por tener siempre la razón; sino el de entonces, que apenas si sabía lo que no quería--, y apenas llega esa voz uno se da cuenta, o mas bien lo siente en la piel --bah, al menos eso me pasa a mi-- que las canciones no se cancelan. Este Los reventados, uno de los tesoros de la reedición ampliada de Honestidad brutal, fue seleccionado un año atrás, no lo elegí para mojarle la oreja a nadie, se los aseguro. Pero sí me parece que ya vendría siendo hora de dejar de lado el odio y los lamentos, porque entre tantos rencores y pases de factura, y mas y mas dedos acusadores y lavados de manos, no escucho nadie que diga lo obvio, y es que la mitad mas cinco de nuestro bendito país no eligió regresar a ningún lado. Sino que optó por lo que, de alguna manera, era lo unico sano de lo que había en oferta: huir hacia adelante, apostar a lo nuevo, a lo desconocido. Si, ya se, son espejitos de colores, lo que viene no es nuevo y es peor. Pero entre tanta crítica, otorguémosle lo que les corresponde. Desgajemos a los nostálgicos y los jueputas, los advenedizos y los traidores: los que decidieron la partida tuvieron la valentía de apostar a lo nuevo contra viento y marea. ¿No nos hemos pasado la vida rezándole a San Spinetta y venerando su negativa al todo tiempo por pasado? Me parece que de este lado hace ya un buen rato que pretendemos detener al tiempo, apostando al pasado solo por pasado. A menudo, me pregunto la razón/ ¿Por qué se inclina la Torre de Pisa?, canta Calamaro, y yo nos pregunto, con una mano en el corazón: ¿quien hubiese votado a Massa-Rossi qué digo un año, medio año atras? ¿Dónde está el futuro en esos dos señores? Hay que decirlo: hasta que lo nuevo no nos alcance, estaremos persiguiéndonos la cola en un agujero. No hay calle para nosotros, al menos hasta que no entendamos de una vez por todas a los que abandonamos. Y otra vez, que cante Calamaro, o mejor, que la canción se cante sola, y nos descubramos moviendo los labios: El destino me clavó su arpón/ Mientras al mundo, mi quebranto le da risa. Desde el limbo en el que estamos penando, desde este particular purgatorio, dejemos que las canciones nos muestren el camino, nos abran los ojos, o aunque mas no sea, los corazones. La música salva, la música cura, la música nos puede también cachetear la cara, nos prefiere despiertxs antes que dormidxs. En especial cuando es Cretina.  

lunes, 20 de noviembre de 2023

Cowboy Junkies, "Five years" (David Bowie)

Las noticias acababan de llegar/ nos quedaban cinco años para llorar 

Más allá de este domingo que vamos a recordar para siempre, quiero creer que va a seguir existiendo ese lugar que nunca dejó de resguardarnos, que para mi --entre otras cosas-- se llama música. Las canciones, lo dije más de una vez, lo saben todo antes que uno, pero nunca imaginé que la cuestión podía ser tan literal. La frase de acá arriba originalmente fue de ese astronauta del futuro que supo ser David Bowie, y suena tan apropiada para este exacto momento que casi duele, quitándonos el aire como solo puede hacerlo el pavor que nos genera lo que vemos siempre de la misma manera y de pronto es otra otra cosa. Y esa cosa nos señala. La ansiedad de estos últimos días me permitió tomar un Música Cretina que estaba casi armado hace ya algunos meses --juro que fue así, todo esto es un extraño viaje temporal--, terminar de darle forma y subirlo de una vez por todas. Ahí está desde un par de días atrás, colgado, esperándolos. Supuse, en su momento, que venia bien para ayudar a pasar el tiempo hasta las definiciones. Así lo presenté, y así lo recibieron, justo es decirlo. Pero el pavor ante lo que nos apunta y parece habernos visto no me deja pensar muy bien, y no se de qué puede servir este no-programa en las condiciones actuales, ni siquiera si sirve para algo. Sí, lo sé, arranqué hablando de refugio, pero quién sabe qué tan rápido sucederán las cosas ni si habrá resguardo posible para todo lo que parece venírsenos encima. Lo unico que tengo claro es esto: acá estamos, aquí y ahora. Y lo que dijo Bowie entonces sirve también ahora mismo: no me queda lugar, decía Ziggy, tengo que meter demasiadas cosas acá. Nunca pensé que necesitaría tanta gente. Por eso, vengan. Acá estamos y nos quedamos todo lo que haga falta quedarse. Hay un nuevo Música Cretina, que arranca con el verso de acá arriba, que arrancó hace mucho tiempo en realidad, sólo que no nos habíamos dado cuenta. Pasen y escuchen. Lo que escribió Bowie lo cantan los Cowboy Junkies desde el tema que abre el Lado A, con Margo Timmins al frente. Tenemos cinco años, qué sorpresa. ¿Será así? ¿Realmente se puede contar en años lo que tenemos? ¿Es realmente una sorpresa? Habra que escuchar mas atentamente lo que tienen para decirnos, una y otra vez, las canciones. Eso que la música nos trae siempre a la mesa. Y como siempre digo: si es Cretina, mejor/peor. (Esta vez, habrá que tachar lo que corresponda) 

miércoles, 25 de octubre de 2023

Ricardo Iorio (1962-2023)


“Acá vamos a estar más cómodos”, explica, y hace colocar a los gritos dos sillas en el único rincón libre y servir dos vasos de vino con agua antes de hacer él la primera pregunta. 

— Si querés comprar carne, ¿adónde vas?, dice de pronto.

—A la carnicería —es mi sorprendida respuesta—.

— ¿Y si querés comprar verdura?, insiste.

— A la verdulería —respondo más tranquilo, ahora que creo haber comprendido el juego—.

— ¿Y si querés comprar remedios?

— A la farmacia.

—Entonces, si querés saber del metal pesado argentino, viniste al lugar indicado, anuncia con orgullo, y se golpea sonoramente en pecho.  

...

Me llega un mail con la noticia: se murió Ricardo Iorio. Y lo primero que pienso es en las veces que estuve escuchando en estos días, sin saber por qué, mis temas suyos preferidos: Aguante Bonavena y Convide rutero. Siempre me gustó la musica de Iorio, admiro a una amiga que me puede recitar las letras de V8 sin titubear (yo no puedo) o la versión que hace Lucas Martí de En las calles de Liniers. Y tambien me fascina cada vez que lo veo en una foto con un personaje impresentable de la política, como Biondini por ejemplo, y cuando miras bien la imagen, te das cuenta que el impresentable está mas asustado que Iorio. Tengo que confesarlo: la cancelación no me funcionó jamás con su música. Pienso que es algo personal, cada uno sabe si las noticias sobre los artistas no te dejan disfrutar su obra. Por ejemplo, yo no creo que Woody Allen haya abusado de su hija bebe, pero desde que empezó a salir con Soon Yi ya no pude disfrutar las películas de un director con el que supuestamente había una relación íntima, se compartía o al menos discutía una supuesta mirada sobre la vida, un vínculo que para mi se había roto. Pero con Iorio y yo nunca se rompió nada. Siempre supe quien era, y desde ahí me llegaban --y seguirán llegando-- sus canciones. Puede que haya ayudado, lo confieso, que no busco noticias suyas. Se poco y nada con quien se junta o las cosas que dice. También ayuda una nota que le hice hace mil años para la revista Pagina/30, en la que creo haber podido comprender, como él me dijo entonces, su trágica. De ahi es el diálogo con el que arrancan estas líneas. Recuerdo que entonces estaba en medio de la polémica de “si sos judío no me vengas a cantar el himno”, y como en una de esas la nota no salía como yo pensaba antes llamé a un par de amigos músicos para que me pintasen el personaje. Así me enteré que Juanchi Baleiron lo conocía de niño, de hecho Iorio lo iba a buscar a su casa para que su madre lo dejase ir a los conciertos. La dejaba tranquila que a su hijo lo acompañase Ricardo. También supe que no había que subirse a un auto que él manejase, me lo advirtió Ivan Noble, que casi no sobrevive a la experiencia. Fue Sergio Rotman el que me dio la clave: no hay que ofenderse con lo que dice, es como un animal de campo, siembre rasca donde pica. Todos ellos, y otros a los que llame, le tenían todo el cariño del mundo. Y yo descubrí, en esa nota, que a pesar de que Iorio ladraba, nunca mordía. Y cada uno de esos ladridos era un titular. Me dijo, por ejemplo: “Nosotros no estamos en la música para gozar de hoteles cinco estrellas o de piscinas o de fiestas. Sino de estar... ¿cómo te podría explicar? En un rigor que dura años. Somos locos, por eso lo hacemos. Somos 'rocanrol hijunagraputa' y es la única que nos cabe”. O sino, también: “Uno trata de ir creciendo día a día, pero hay una gran cantidad de odio y rencor dentro del corazón de uno, para qué lo voy a negar. Hay personas que se queman un fino y dicen ‘Uy, loco, vos tenés re-onda, vamos a hacer un taller literario’. A mí no me pega así, a mí me pega de otra manera”. Al final de aquel encuentro me quedaron claras dos cosas: uno, que estar en la jaula con el león y salir entero era un ejercicio agotador. Y dos, que en el fondo de todos esos rugidos había un vacío existencial difícil de llenar. Y que, supongo lo habrá acompañado hasta el final de sus días, siempre épicos, siempre trágicos, siempre terminales. Yo te saludo Ricardo, te perdono todos los patinazos, y te agradezco las canciones. Porque cada una de ellas funciona como el final de un largo viaje.

...

"Yo, a veces, voy al supermercado a llevar a mis nenitas que quieren ir al McDonald’s como cualquier criatura. Pero yo las llevo y no bajo. Y miro todo eso desde el auto y me digo: ‘lo que va a ser el futuro, mi Dios...’. Pero entonces trato de ser el mejor tipo del mundo para no volver a nacer nunca más acá, para que Dios me libere de estar en este cuerpo”, dice Iorio, que, inmediatamente, calcula que quienes escuchen a un metalero hablar de la reencarnación en una revista van a deducir apresuradamente “este tipo está loco”. Pero, como tantas otras cosas, le importa lo más mínimo. Y sigue. “Hay mucha gente que dice (imitando voz de gaucho): ‘Naaa, cuando uno muere, no hay mas na’a, cierra’ lo’jos y no hay más na’a’. ¡Claaaaro! ¡Y entonces nos cogemos a los chicos, chupamos sangre y hacemos un desastre! ¡Total no hay más nada!”, se encabrita el sufrido Iorio, buscando enfáticamente hacerse entender. “¿Ves cómo tengo las manos? ¿Ves que tengo grasitud, callos por todos lados, me ves las uñas? Escuchá a ver si entendés mi trágica... Esta es una personalidad, es una manera de vivir la vida... Yo creo que todos los que tienen internet pueden ser los más duchos, pero si les dicen que por allá asusta, no van... Porque vos podés ser un genio de la computación, pero cuando se derritan los glaciares y el mar llegue a la ciudad y la mierda salga de las cloacas, los que van a poder hacer mover el mundo son los que tengan manos como estas. ¿Entendés?”

domingo, 3 de septiembre de 2023

Somi, "Pata pata" (Miriam Makeba)

Cada noche de viernes y de sábado/ es tiempo de pata pata

En realidad es la tarde de un domingo lluvioso, pero espero que entiendan la idea. Para empezar, la idea es recordarles que el que hasta ahora es el último Música Cretina sigue esperando que lo dejen sonar. Si aclaro que es ‘hasta ahora’ es porque ya tengo listo el próximo, pero me parece que aun queda por escuchar y también quedan cosas por hablar del que está esperándolxs. Como la hermosa versión del tema de Miram Makeba que pueden encontrar en el lado B: este post arranca con uno de sus versos. Creo que la primera vez que escuché hablar del Pata pata fue en una historieta de Asterix, la de los Normandos. La protagoniza un joven que llega a la aldea con las costumbres modernas de París, o Lutecia, digamos. Y para demostrarlas se sube a un escenario durante un baile, y comienza a tocar una cancion que en la edición española está traducida como Pata pata. Yendo al original francés, descubro que lo que Goscinny y Uderzo le hacen cantar al joven es un tema inventado, Le monkix, cuya referencia pareciera ser Mickey’s Monkey de Smokey Robinson y sus Miracles. O al menos eso es lo que apunta el cantante francés Arnold Turboust, que en su cuarto disco, del año 1995, llenó el prolongado vacío generado por la ocurrencia de los autores de Asterix escribiendo y grabando su propio Le monkix. Pero mejor volvamos al Pata pata y a la hermosa y majestuosa Makeba, conocida tambien como Mama Africa, la primera estrella mundial femenina africana, a caballo justamente del tema en cuestión. Nació en 1937, en las afueras de Johanesburgo, hija de una madre de la etnia Swasi y un padre Xhosa, y murió en 2008, luego de participar --militante hasta el fin-- de un recital en Nápoles en apoyo al escritor Roberto Saviano. Makeba se asomó por primera vez al mundo con el pelo bien corto y los hombros desnudos, cantando en Come back, Africa, del norteamericano Lionel Rigosin, conocido por sus películas políticas y que mezclaban documental con ficción. Come back, Africa describe la vida en Sudáfrica bajo el apartheid, ganó el premio de la crítica en el Festival de Venecia en 1959, y condenó a Makeba a un exilio que se prolongó por mas de tres décadas. Confieso que no tenía mucha idea de la estatura política de Makeba, para mi era apenas la cantante de un tema de los tantos estilos que supieron estar de moda de los años ’60 hasta que los Beatles lo cambiaron todo, pero la reversión que realizó la norteamericana Somi, que le bajó el tempo e incluyó declaraciones de su autora sacadas de algunas entrevistas, refiriendose a la vida en su ciudad natal y mencionando el colonialismo, me hizo verla con otra luz. Es más: volver al Pata pata original me permitió darme cuenta que es un tema mucho más rico de lo que recordaba. La versión de Somi que suena en el Lado B de este no-programa está tomada de su disco Zenzile, cuyo subtítulo explica de qué se trata: La reimaginación de Miram Makeba. Pero el título también lo deja bien claro, ya que es simplemente el nombre original de la cantante, que significa algo así como “No le debés nada a nadie”. Así que los invito en este día lluvioso de lo que queda claro que aún es invierno, a hacer play en el que aún es el último Musica Cretina, donde suena el Pata pata según Somi, un tema que se deja escuchar como un fueguito ideal para días como éstos, en que necesitamos juntar las manos y calentarnos los pies. Porque, qué duda cabe, todavía queda mucho por andar.