Música Cretina es un no-programa online que intenta mantener cierta regularidad. Sus últimas entregas musicales se pueden escuchar en los players que se encolumnan aquí debajo. Además, hay muchos más no-programas listos para escuchar en nuestra página de Mixcloud. También disfrutamos mucho de explayarnos sobre los temas incluidos en cada emisión: son las historias que contaríamos al aire de ser, efectivamente, un programa.
Cuando apareciste por primera vez/ venías muy cargada
El solcito de la primer tarde también da para la
guitarreada. Sobre todo si el que la lidera es un tal Robyn Hitchcock. Siempre
pienso su inolvidable visita porteña como una larga guitarreada, justamente. Lo
nuevo de Robyn es un simple que grabó con una tal Emma Swift, una australiana
rubia y petisita que según leo hace algo así como una especie de country depre,
al que llaman sadcore. Canciones tristes, digamos. Se conocieron con Robyn
apropiadamente en un concierto de Emmylou Harris y Rodney Crowell, a fines del
2013, y esa navidad –según se puede leer en su site—“los encontró viviendo y
ensayando en la pequeña cocina de de un departamento a orillas del mar
británico, que alguna habitó Charles Darwin”. Habrá que culpar a la evolución
por la reunión de Robyn y Emma, que desde entonces andan de gira por todos
lados, y acaban de editar un encantador siete pulgadas para el Record Store
Day. De un lado trae este hermoso original de Hitchcock, bien sadcore, mientras
que del otro lado hacen un cover de Neil Young, Motion pictures (for Carrie),
de On the beach. Además de sonar esta tarde soleada de invierno, Follow your
Money se puede disfrutar también al promediar el Lado B del último no-programa,
entre Hole y Valentín y Los Volcanes. Cretinos al sol, uníos.
Yo quisiera no pensar/ en el día de mañana/ que quizá traiga la gloria/ o lamentos de cristal
Uno de los mejores regalos que dan las amistades musicales
es, por supuesto, más música. Muchos años atrás, antes de saber que iba a
terminar armando algo parecido a Música Cretina, fui a hacer una nota para el
Suple No presentando a los Lions in Love. La nota se hizo en el centro de operaciones
porteño del grupo, que era la casa de Guillermo Piccolini, un ex Torero Muerto
que había regresado a casa. Picco participó de la entrevista –y de las fotos
que la ilustraron-- aunque no llevó la voz cantante. Esa voz, claro, fue la de
Melingo. Siempre tuve un buen recuerdo de aquella nota, que se publicó bajo el
título de La casa de los leones enamorados, pero hace poco me reencontré con
ella, y al releerla me di cuenta que los mejores recuerdos no estaban en el
texto. Porque en realidad lo mejor de aquella tarde fue que la charla siguió
una vez apagado el grabador, y entonces sí fue con el Picco. Había llegado de
España cargado de discos, y el humo de la tarde se extendió en una velada
musical de la que me fui con una amistad que se prolonga hasta el dia de hoy,
tal vez porque nos hemos visto poco y nada durante todos estos años. Y también
me llevé de aquella casa una pasión por cretinos mayores que esa tarde escuché
por primera vez, como Kiko Veneno o Javier Corcobado. Alguna vez supe complotar
para que Corcobado viniese a tocar a Buenos Aires, pero no hubo caso. Llegue a
entrevistarlo un verano en Madrid, cuando aún vivía como invitado en la casa de
Alaska, un hogar que tenía un baño repleto de Godzillas de todos los tamaños,
formas y substancias. Desde aquella vez que lo escuché, nunca dejé de seguir
sus pasos a la distancia. Me ayudaron a mantener al día mi colección gente como
Diego Manrique o Andrés Calamaro, otro fan de Corcobado, que en la época de Alta
Suciedad –cuando aún coqueteaba con titularlo Decidí Contarlo—lamentaba que
Javier no fuese fanático del pop como para hacerle escuchar su
disco. Después, en la época del veneno de Honestidad Brutal y después, estoy
seguro que Andrés ya no sintió más esa reserva. Aunque en los últimos años le
perdí un poco la pista al Corco, los amigos siguen ayudando a aumentar la colección.
Hace poco Picco me regaló un vinilo de Demonios Tus Ojos que se alcanza a ver
en alguna que otra foto de casa, ya que estuvo un buen rato bien a la vista,
expuesto como el mejor trofeo. Este Temblando es de Fotografiando al corazón, un
disco de más de una década atrás, cuando había disuelto sus bandas de siempre y
empezaba –otra vez—de cero. Temblando doy amor/ y temblando doy mi vida,
canta Javier Corcobado para este viernes de invierno, y también desde casi el
comienzo de Lado B de un no-programa que sigue revelando sus historias.
Ah, ese final. Ese “ache” a capella, cerrando el tema lo dice
todo. Siempre me gustó Courtney Love. Se que es un personaje difícil, pero no
se puede menos que admirar esa actitud de ir siempre al frente, y con los
brazos abiertos. Cuando Nirvana tocó en Buenos Aires, todo el mundo quería
entrevistar a Kurt. Avisaron desde el comienzo que no iba a dar ninguna nota,
pero cuando sorpresivamente aceptó hacer una –la hizo Sergio Marchi para Clarín,
lo recordó en el primer número de La Mano—algo tenía que hacer Courtney con su
tiempo libre, así que aceptó también hacer su nota, con el único que la había
pedido: yo. Con Sergio estábamos cubriendo el festival para un especial de la
revista Rock & Pop, una especie de reviposter que fue un fracaso, y debe
haber terminado de condenar a la revista. Pero al incluir mas que nada fotos,
mi entrevista no tuvo donde salir, así que en el revuelo de la cobertura se me quedó
olvidada. Lo mismo pasó con nuestra charla con las chicas de Calamity Jane,
antes de que quedasen sepultadas por la cantidad de cosas que les tiró el
público de Nirvana. Me cayeron bien las pibas, pero recuerdo que cuando nos
contaron que nunca habían tocado para más gente que la que cabe en un clubcito,
con Sergio pensamos que la iban a tener difícil aquella noche. Cuando me senté
ante Courtney, confieso que esperaba encontrarme ante una Nancy Spungen agresiva
y monosilábica, y me sorprendí al disfrutar de una charla distendida con una
persona amable y curiosa, interesada en saber cómo había sido la transición de
la dictadura hacia la democracia y cosas así. No recuerdo cómo fue que llegamos
a hablar de eso: una vez que pasó el revuelo no logré dar con el cassette con
la entrevista, así que jamás la desgrabé. Pero nunca me olvidaré de esa piel
tan blanca, con las piernas llenas de pequeños moretones. En un perfil que hice
años después para Pagina/30 escribí que parecían las de una persona que había
estado arrastrándose toda su vida. Después entendí que la realidad era menos
poética: esos moretones eran apenas testimonio de sus adicciones. Los discos
del antes y del después de Hole son obras maestras. Antes y después de Kurt,
claro. Me emocionan como la primera vez siempre que los escucho. De Doll parts
hasta tengo el simple, que incluye una deliciosa versión en vivo de Hungry like
a wolf. Pero eso queda para otro feriado, para otro Música Cretina. En el
mediodía de un jueves nublado, desde el Lado B del último no-programa, escuchemos
a las partes de las muñecas. Miento de manera tan real/ que estoy más allá de
la mentira. Los que atravesamos con vos aquellos esos años, Courtney, te
saludamos.
Todos los secretos de tu vagina/ están en internet
Confieso que incluí este tema en el no-programa sólo para poder
empezar el post correspondiente con estos versos. Y eso que con cualquier tema
de Manos de Topo siempre hay versos de sobra para elegir. Dijiste que lo
arreglarías con una llamada/ y seguimos abrazados con la luz apagada. Con este
cuarteto barcelonés no hay término medio: o te gustan o los odiás. La prueba a
superar es la particular voz llorosa y desafinada de su cantante, Miguel Angel
Blanca, que encaja perfectamente con sus expresivas letras de desamor y
autoflagelación. Siempre pensé que eran los mejores alumnos de la escuela de El
Niño Gusano, por lo que Música Cretina los recibió con los brazos abiertos
desde su extraordinario debut, Ortopedias bonitas (2007). Este tema es de su
cuarto álbum de estudio, Caminitos del deseo (2014), producido por The New
Raemon. “Hemos necesitado tres años para encontrar un atajo”, confiesan en su
site. Pero anuncian: “Seguimos cantándole al amor”. Bienvenidos sean, Cretinos
Topos. Por eso suenan casi al final del Lado A del no-programa de esta semana,
que prácticamente aún estamos estrenando. Y en la mañana de este miércoles
soleado y con frío. Mudarse en limusina/ fracaso verdadero. Palabra de Manos
de Topo.
Lunes con un sol que por fin empieza a aparecer, y hay un
nuevo Música Cretina por ahí todavía por descubrir. Y escondida en el Lado A
suena la pequeña Katie Crutchfield, líder de un grupo que todavía no se bien
cómo pronunciar –algo que se puede constatar en el no-programa, je—pero que
hace tiempo que me conmueve. Le empecé a prestar atención cuando se quedó
afuera por muy poco de la lista de los otros discos del año que me empecino en
hacer para Radar. Eso fue con el disco anterior, Cerulean Salt (2013), el
segundo de Waxahatchee, proyecto solista de Katie, bautizado con el nombre de
un lago ubicado cerca de la casa familiar, en Alabama. Allá es donde, junto a
su melliza Allison, Katie comenzó desde muy chica a tocar en bandas punk. Pero
es con Waxahatchee que cruzó las fronteras de su escena musical natural, y sus
temas han empezado a sonar en The Walking Dead o en twits celebratorios de Lena
Dunham. Sé cómo romper por dentro/ La casa de ladrillos que construiste
alrededor de tu cráneo/ La lucís como una corona, canta Katie en este arrasador
Under a rock, primer simple de Ivy Tripp, su nuevo disco, editado por Merge (el
sello de Arcade Fire), y que es la excusa para su primer gran gira promocional.
Ya no es un proyecto solista, sino que hay equipo, y es uno que juega como Lemonheads
o Belly en sus mejores campeonatos. Jogo bonito, claro que sí. Para calentar el
frío de esta semana que recién arranca. Y ya está pogueando.
Todos los días son domingo/ cada día es triste y gris
Abriendo y cerrando el flamante no-programa con el que
inauguramos el mes de Julio, nos damos un lujazo gracias a la generosidad del
amigo Camilo Lara: estrenamos no uno sino ¡dos! temas de esa especie de
supergrupo mexicano que la rompió un par de meses atrás con una mini gira por
Gran Bretaña y Estados Unidos nada menos que traduciendo los temas de
Morrissey. A la manera de nuestros Campos Magnéticos, los flamantes Mexrrissey
jugaron con el ya muy bien conocido fanatismo mexicano por el ex líder de los Smiths
–y el morbo que eso genera en los oyentes anglos—y ganaron: las reseñas fueron
celebratorias en todos los medios, y actuaron a sala llena en Londres y –por
supuesto-- Los Angeles, al punto de que ya hay quienes están pidiendo a gritos
una gira más amplia. Los cerebros detrás del asunto –bien Cretino, por
cierto—son justamente Camilo Lara (Instituto Mexicano del Sonido) y Sergio
Mendoza (Calexico), que convocaron al violinista Alejandro Flores (Café
Tacuba), al baterista Ricardo Nájera y al rocker alternativo mexicano Chetes
para concretar la travesura. A ellos se sumo Ceci Bastida, que es la que canta
este Everyday is like sunday que cierra el Lado B del nuevo
no-programa. En este pueblo playero/ que olvidaron bombardear/ ven, ven bomba
nuclear. Para completar el doble estreno –no hay disco aún, pero sí un
soundcloud--, el elegido para abrir el Lado A es el familiar ritmo de Olodum
–¿o lo habrán sampleado directamente de Matador?-- que sirve de base para una latinaza reversión de Ask, cantada por Chetes. Ser tímido es cool/ o tal vez no tanto/ a
veces no te deja bailar. Pasen y vean. Y cliqueen play para estrenar nomas un
nuevo no-programa, más cretino que nunca. Si no es amor/ es una bomba que nos
une por siempre.