domingo, 23 de julio de 2017

Alucinaciones en Familia, "Parodista!"


¿Si está tan mal, tan mal/ por qué no paro de bailar?

Domingo gris, café con leche solitario y tempranero, y entonces pienso que hay que alegrar un poco todo esto. Recorro la lista del último Música Cretina, recién el quinto del año, el que todavía sigue vigente --ya, ya, ya se viene el nuevo, lo prometo--, y encuentro este tema que cierra la lista y pide a gritos un texto. Algo que de vago --u ocupado-- venía postergando. Pero googleo el video y pongo play, y la musica me alegra la mañana, moviliza mi sobremesa del desayuno (si es que existe algo así), y entonces tengo que compartirlo. Alucinaciones en Familia es el grupo de Pau O'Bianchi que, de alguna manera, continúa con la senda que ya había abierto 3Pecados, ese rayo que partió la cabeza de quien lo haya podido ver en su plenitud, un trío feroz, los Nirvana del rock under montevideano, que por suerte llegaron a dejar registrado todo su potencial regalando una de las obras maestras del rock del Río de la Plata en el nuevo siglo, su disco Diciembra, ardiendo con ganas antes de desvanecerse luego de la prematurísima muerte de uno de sus integrantes, reputísima muerte me cacho (cuántas muertes tempranas, Montevideo, demasiadas), y se me nubla el día aún mas, qué joder. Y eso que apenas si lo conocí a Diego Martínez, tecladista el grupo, que murió demasiado joven, victima de un extraño tipo de cáncer. Así que imaginen la explosión que significó semejante novedad en ese grupo humano que armaban banda y allegados, algo que puede explicar que Pau haya dado varias vueltas antes de formar un grupo para seguir en esa senda, ya no un trío explosivo sino una suerte de supergrupo como es Alucinaciones, con el que trabaja de otra manera su musica. Hace poco, chateando con Pau pidiendole piques de toques --je, un diccionario uruguayo/argentino ahí-- antes de visitar su ciudad, me confesó su satisfacción porque estaba en pleno proceso de grabación del nuevo disco de Alucinaciones. La semana pasada, cuando Iván & Los Terribles abrieron su fin de semana porteño en Plasma, recordé con nostalgia el show de Alucinaciones ahí, en el que no entraban los integrantes del grupo en el pequeño escenario del lugar. El Darno llamaba caverna lunar al estudio de grabacion, pero Plasma es una caverna de algun lugar aun mas inhóspito, pero no por lejano o ajenos, sino por el infierno de lo convencional, pero es caverna al fin y al cabo, pese a estar en un primer piso, y entonces allí todo puede suceder, aunque seamos muy pocos y estemos tan cerca. O precisamente por eso. Pero si me dejan me voy por las ramas, así que vuelvo a Pau, Alucinaciones y Música Cretina. Pero antes un consejo, un pedido, un ruego y un regalo para los que lean este texto y nunca hayan escuchado 3Pecados: no permitan que eso les pase, busquen Diciembra, déjenlo sonar, y así entenderán mejor de lo que estoy hablando en esta mañana de domingo en que escribo de Pau y termino pensando en Diego y más muertes injustas de Montevideo, y entonces le encuentro otro sentido al estribillo de este Parodista!, algo así como el hit del debut de Alucinaciones, con video y todo. Y antes de hacer play y ponerme, otra vez, a cantar los coritos, un consejo: busquen en YouTube la aparición del grupo en los premios Graffiti uruguayos, una bomba en medio de la formalidad televisiva, como debe ser. Y ahora sí, pongámosle color al domingo gris, porque... si está tan mal, tan mal, ¿por qué no paro de bailar?

sábado, 22 de julio de 2017

Apostando por Marcus

En un momento de la cena, Greil Marcus se concentró en el menu del restaurant donde se lo estaba despidiendo de Buenos Aires. La comida y la bebida ya habían sido pedidas, empezaban a llegar las primeras entradas, pero el agasajado tenía la cabeza hundida en las páginas plastificadas. Cuando levantó la vista, pidió que cuando viésemos al mozo lo llamásemos. Le preguntamos si quería algo, y su respuesta algo enigmática fue: simplemente quiero un poco de su atención. Finalmente llegó el mozo, charlaron en voz baja, Marcus señaló algo en el menú, y cuando el tipo volvió lo hizo con una botella. El decano de los periodistas de rock se habia elegido un vino. Argentino, para mas datos. "Asi que además sos un especialista en vinos...", le dije, y respondió enseguida que por supuesto que no. Contó que, hacía algunos años, se había topado con un artículo en una revista donde se hablaba de los vinos argentinos, y desde entonces siempre se elegía alguno. No se consideraba un especialista, lo hacía medio a ciegas, basándose en los años, las bodegas y los precios, pero los vinos argentinos nunca lo habían defraudado, siempre terminaba acertando. Le dije que si todo era una cuestion d enombres y numeros, había que llevarlo al hipordomo. Y él se rió y dijo que nunca había ido a uno. Pero que su padre una vez había apostado todo su dinero a un caballo basándose en el nombre: se llamaba Marcus. "Perdió, por supuesto", contó el buen Greil, y se dedicó a hacernos probar a todos el vino que había elegido para su cena de despedida.
...
Mañana finalmente sale en Radar la entrevista que tuve el honor de realizar con Greil Marcus, durante su paso por Buenos Aires. Valga esta anécdota como bonus track, ya que no está incluida en la nota. Tambien se quedaron afuera otros comentarios que no merecen perderse en el olvido, como su desdén por la biografía sobre Lester Bangs de Jim DeRogatis, que incluye según él demasiadas mentiras, y su satisfacción por la aparición del libro sobre Paul Nelson, aunque asegura que la selección de notas no es de lo más representativa. Sobre su compilado de notas de Lester asegura que jamás vio un dólar sino que las ganancias fueron para un sobrino que era su familiar mas cercano y al que Lester casi ni había visto en su vida. Le pregunté por las emotivas cartas póstumas del antologado que abren y cierran el libro --con el membrete "Desde la nube de Lester Bangs" y firmadas LB-- y me aseguró que no son obra ni de él ni de Dave Marsh, sino que realmente llegaron por correo cuando estaba terminando el libro, algo que les dió a ambos un escalofrío. Pero el hecho de que el texto se refiriese a él como Marcus, algo que nunca hubiese dicho Lester, los tranquilizó un poco. Tengo que agradecerle a Juan Manuel Dominguez haber avisado que venía Marcus y ayudar a que hubiese un lugar en su agenda para poder hablar con él, y especialmente por haberme invitado a la cena posterior a la charla, en la que también estuvo presente Pablo Strozza con su pareja, Carolina. Strozza hizo un gran trabajo encargándose de entrevistar a Marcus en la Biblioteca Nacional. Y también tengo que agradecerle a Marcelo Figueras por haber insistido --al final no pudo estar, y me dejó solo con Marcus-- en que gestionásemos la nota pese a que iba a terminar publicándose luego de la charla. Fue una conversacion distendida y que fluyó fácilmente, sin tomar un café ni agua ni nada, justo antes de su charla pública, yo con mi inglés apolillado y chapurreante, y él que se larga a contestar como si estuviese escribiendo. Espero haber hecho honor a sus respuestas en el artículo que supongo aparecerá online en un rato. Nos vemos en Radar, entonces. Hasta mañana.

domingo, 16 de julio de 2017

Música Cretina 2017 #5

ESTO NO ES UN PROGRAMA

15-6-2017

Lado A

"Hacé lo que tengas ganas/ pero no me tengas esperando"

1.- Café Tacvba, 1-2-3
2.- Mavis Staples, Love and trust
3.- Donnie Trumpet & The Social Experiment, Familiar
4.- Moro-Satragni c/Charly García, Como me gustaría ser negro
5.- Link Wray, Ice people
6.- The Kinks, Tired of waiting for you
7.- Rafael Berrio, Mis ayeres muertos

Lado B

"Mis héroes murieron de sobredosis/ mis enemigos están en el poder"

8.- Delbert McClinton, Middle of nowhere
9.- Cazuza, Ideología
10.- Eleanor Friedberger, He didn't mention his mother
11.- Sylvan Esso, The glow
12.- Leo García, Canción para los inocentes (Litto Nebbia)
13.- Josh Rouse, Blanket
14.- Alucinaciones en Familia, Parodista!

viernes, 7 de julio de 2017

Landrú (1923-2017)


Siempre me gustaron los chistes de Landrú. Sus chistes y sus gatos. Junto con Cortázar y Soriano, ocupa el podio de los tempranos y solitarios devotos de los felinos dentro de la cultura popular argentina. El Landrú que me tocó en suerte generacionalmente fue el de Clarín, en plena dictadura. Sus viñetas se repartían azarosamente en las páginas de politica del diario, cuadritos pequeños habitados por personajes de cuerpos diminutos pero con cabezas gigantes retratando a los políticos de la época, generalmente militares, o sea dictadores, o sea asesinos. Apenas unos años antes, la renovación de los chistes de contratapa de ese mismo diario, estelarizada por autores como Caloi, Crist o Fontanarrosa, había anunciado que su largo reinado en el medio había terminado. Puente entre el humor popular de revistas como Rico Tipo y Patoruzú y la revolución de los '70, con Satiricón y Hortensia a la cabeza, Landrú supo ser el gran renovador del humor argentino. Su impronta fue un absurdo bestial, minimalista y surrealista casi llegando al punto de dadá, algo que lo convirtió en el humorista político perfecto para atravesar ese territorio de la negación y caprichosos experimentos con pies de barro que fue la politica entre la libertadora y el regreso de Perón. Sin él no hubiese habido Quino ni Copi y ni morsa en la "Canción de Alicia" --el clásico de Serú Girán, firmado por Charly García--, claramente más Landrú que Beatle. Y nadie mejor que él para dibujar a un gorila. Así que, por más de que durante esos años de plomo hubiese empezado su decadencia, los últimos cartuchos de aquel humor terminaron siendo perfectos para retratar desde un absurdo casi naif, y en las páginas de la sección política de uno de los diarios mas influyentes y populares de la época, una realidad que era tan en blanco y negro como esa tinta impresa que manchaba los dedos, al tiempo que la actualidad los manchaba de sangre. Tiene mucho para decir el hecho de que uno de nuestros más grandes humoristas políticos siempre se haya dedicado al absurdo, y eligiera definirse como un surrealista. Pero, en los tiempos que corren, prefiero no pensar mucho en eso.

miércoles, 5 de julio de 2017

Leo García, Canción para los inocentes (Litto Nebbia)


Hoy estar en la prisión/ es una distinción

Uno de los mejores secretos alrededor de Leo García, que se comentó tanto en su momento hasta que dejó de ser un secreto para ser una de sus mejores características, era que cada vez que tocaba en su guitarra las canciones del rock nacional más histórico, no había con qué darle: era el mejor. Tanguito, Los Gatos, Almendra o Moris: no había cancion que Leo no hiciera en su justa medida, una característica que lo acompañó durante toda su carrera. Por eso es que estaba esperando con ganas el disco que le produjo Litto Nebbia, Musica del corazón, que en realidad es casi un disco de Litto, pero en el que canta Leo. Hay por ahi un par de temas en los que Leo es Leo, especialmente los que tienen letras de Pablo Schanton (mis preferidos, siempre, o al menos a los que siempre les presto especial atención), pero en este caso cuanto mas Nebbia mejor, y si es el Nebbia clásico, hay que sacarse el sombrero. Por eso es que la perla del disco es este tema, que cuando arranca, aunque no tiene un lugar entre los clásicos, uno lo siente parte. Después, claro, leyendo cosas por aquí y allá, es posible enterarse que la primera impresión no era errada: Canción para los inocentes es un tema compuesto durante aquella primera época, que nunca se grabó, porque por su verso inicial Litto supuso que hubiese sido inútil, jamás podría haber sido editado. Así que, en vez de hacer la gran Ayer nomás, y suavizar la letra, prefirió dejarlo de lado durante años, décadas, para resctarlo hace muy poco. Robate un manojo de mi canto/ será la libertad, escribió Litto, canta Leo, y suena en el último Música Cretina --paciencia, espérenlo llegar casi al final de Lado B-- o sino en este miércoles gris y con lluvia casi de otro tiempo, uno en que la frase que abre la canción era tan actual como hoy en día, mal que nos pese. Como dijo alguien por ahí, las canciones lo saben todo antes que uno. Y son las que nos salvan. Siempre. O casi. Pero es como si asi fuera.

miércoles, 28 de junio de 2017

Moro-Satragni c/Charly García, "Cómo me gustaría ser negro"

Si estuviera enamorado por primera vez/ quizás te podría alcanzar el algodón

No creo que justamente Charly García estuviese pensando en reivindicar la esencia profunda del peronismo o en hacer rabiar a los gorilas cuando le regaló este tema a Oscar Moro para su proyecto con el Beto Satragni, armado luego de la separación de Serú Girán. Sin embargo, en aquel entonces --comienzos de los 80--, con mis amigos coreábamos el estribillo con entusiasmo, entendiéndolo como un alegato contra los milicos (el gobierno militar, o sea), con una clave un poco menos enrevesada que las referencias de Canción de Alicia, a pesar del esa suerte de epígrafe del comienzo, donde intenta lavarse un poco las manos: Esto es parte de un mal sueño.... Pero es que al fin y al cabo no dejaba de ser un fabuloso desplante cantar Si yo fuera un ciudadano de primera/ amparado por una Constitución en un momento en que justamente no sucedía ninguna de las dos cosas, y después mandarlos a cagar con todas las letras (en epocas que todavía no se tenían piiip para la cocina, je), doblando la apuesta con eso de Cómo me gustaría ser negro/ y con mucho olor. Ok, esa era la lectura entonces, pero no se si era efectivamente la intención de sus autores detrás de una canción que, sin todas esas especificidades temporales, suena demasiado enigmática. Para canción de un desplante amoroso es demasiado agresiva, para referencia al amor por la música negra demasiado enrevesada. Tal vez sea por eso que al escucharla ahora, enseguida viene a la mente otra referencia político-específica (aunque claramente fuera de lugar), como la que menciono al comienzo de estas líneas. Pero, más allá de los significados, lo cierto es que este tema perdido firmado por Charly siempre fue un tesoro privado para sus fans, ya que nunca llegó a ser un exito ni nada parecido. Es una joya escondida, a pesar de que García lo tocó bastante. En YouTube hay un par de versiones en vivo, una extraordinaria con la banda del '82, y otra de fines de esa misma década. Debe, claramente, tener una referencia musical que se me escapa... ¿Steely Dan? ¿Algún jazz-rockero mas o menos famoso? Se me ocurre que debe haber sido algun chiste de sala de ensayo que terminó encontrando su camino hacia una canción, que sin embargo no tuvo el pinet suficiente para estar en el equipo titular. Si alguien tiene mas data, que cuente, porfa. Googleando no encontré ninguna referencia, tanto sobre la letra como sobre la música. Salvo el hecho de que en una lista de los mejores 100 temas de García, anda por el puesto 70. Lo cierto es que fue la estrella del disco menos comentado de los cuatro solistas que sacaron los ex Serú cuando separaron la banda, aprovechando su popularidad y también que tenían sello propio. Obviamente, la estrella del lote fue el debut solista de Charly, Yendo de la cama al living, que tenía tanta banca que incluso fue doble, con el agregado de la banda de sonido de "Pubis angelical". Pero no venía muy atrás el de Lebón, El tiempo es veloz, aún hoy es uno de los puntos altos de su carrera solista, sólo superado por su álbum debut. La injusticia es que en su momento --al menos entre mis amigos-- se le dio mas bola al solista de Aznar, el joven maravilla que había separado el grupo, y que venía con esa versión calcada de Because como demostración de su talento mimético y obsesivo, que la maravilla de Moro-Satragni, que hoy vuelvo a escuchar --otra vez, gracias a YouTube-- y me deja nuevamente fascinado. Sobre todo por ese primer lado, que tiene temazo tras temazo (¡qué bueno que es Canecandombe, por favor!), y remata con el de Charly. Pero el otro lado no se queda atrás, y tiene un tema de Spinetta (el Beto habia formado parte de Spinetta Jade, asi que tuvo su aporte) y la participación de David Lebón. Así que no puedo evitar recordarlo en este mediodía de miércoles nublado y esquivo, que se merece una buena mandada a cagar, qué tanto. Y ya que hablamos de discos y lados, los que tengan ganas de un poco de sol, también pueden escucharse completito el último Música Cretina, buscando el tema de Moro-Satragni y Charly hacia la mitad del Lado A. Y despues, como cantó Luis Alberto, que siga la melodía...

domingo, 25 de junio de 2017

Link Wray, "Ice people"


La gente de hielo/ está simplemente hecha de hielo/ y no trata muy bien/ a sus semejantes

Siempre me fascinó la historia de Link Wray, el primer héroe de la guitarra del rock. En realidad lo que atesoro es el particular disco con el que reapareció a comienzos de los 70 luego de largos años de ostracismo. Lejos de volver a sus riffs contundentes y seminales de fines de los 50 y comienzos de los 60 --Pete Townshend declaró alguna vez que sin el clásico instrumental Rumble, él nunca hubiese agarrado una guitarra--, Wray fue fiel a su retiro hippie en una cabaña en medio de la nada, y ahí mismo fue que grabó sus nuevas canciones, en un pequeño grabador de tres pistas que había instalado en un cobertizo. El delicado y fascinante Link Wray (1971) tal vez sea el primer disco low-fi de la historia, y es realmente una delicia. Una mezcla de blues, soul, gospel y lo que hoy llamaríamos alt-country que parece venir desde otro mundo, tanto los instrumentos como la voz rasgada de Wray, que había perdido un pulmón de muy joven, algo que tal vez lo haya inclinado en sus épicos comienzos eléctricos a dedicarse mas que nada a la música instrumental. Hace poco los tres discos que Wray grabó en su cabaña durante la primera mitad de los años 70 fueron compilados por el sello Ace en un álbum doble descriptivamente bautizado como 3-Track Shack, pero el tesoro de mi discoteca es la cuidada reedición en CD del hermoso álbum inaugural por el pequeño sello para coleccionistas de Universal, Hip-O, que imita al vinilo, incluyendo el perfil de Wray recortado en la portada. Lejos de sus épocas de guitar hero, en los que llegaba a lucir atuendos mas similares a El Salvaje de Marlon Brando, siempre de negro, el buen Link en la portada de su disco del 71 mas que hippie parece un indio. Uno viejo y sabio, capaz de describir a esos hombres de hielo, para los que el resto de los mortales somos presa fácil. Estamos atrapados todos juntos/ como los bufalos en las praderas, canta Wray, después de describir a los indios (que viven y mueren en la reserva), a los negros (que viven donde pueden) y a los blancos pobres, que no vivien nada mejor que los otros dos, y ni siquiera puede decir que son rojos o negros. Somos todos señuelos para su deporte de tiro, agrega Wray, que parece conocer bien aquel tiempo de hielo, tan congelado como el actual, calentamiento global o no. Por eso hay que dejarlo sonar en este domingo de un invierno que no deja de escaparse, a ver si tenemos suerte y se derriten. Y por eso es que también suena por cretinísimo derecho propio en el Lado A del Música Cretina de este mes, pasen y escuchen, y domingueenlo completo, que hoy hay tiempo para todo.