Música Cretina es un no-programa online que intenta mantener cierta regularidad. Sus últimas entregas musicales se pueden escuchar en los players que se encolumnan aquí debajo. Además, hay muchos más no-programas listos para escuchar en nuestra página de Mixcloud. También disfrutamos mucho de explayarnos sobre los temas incluidos en cada emisión: son las historias que contaríamos al aire de ser, efectivamente, un programa.

Idea, conducción y textos: Martín Pérez

musicacretina@gmail.com

martes, 24 de diciembre de 2019

Pedro Dalton y Fede Morosini, "Ego y distorsión" (Tobogán Andaluz)


Hablemos del cantante que aún no ha muerto/ pudriéndose en un sucio bar del centro

Hablan del silencio que precede a la bomba pero nadie habla del que anticipa los festejos. Tal vez por no romperlo. Martes de sol y verano, un verano generoso, por cierto. Vivible, digamos. La ciudad se despereza aún, envuelta en una calma de mediodía de fin de semana o feriado, aunque en rigor no lo sea. Pero en unas horas será navidad y Música Cretina no puede más que celebrarlo. Lo mas parecido a un regalo de Papa Noel que recibí este año fue el descubrimiento de Ego y distorsión, un temazo de Tobogán Andaluz que Pedro Dalton y Federico Morosini —al que yo siempre me equivoco y llamo Julen porque es el cantante de Julen y La Gente Sola— casi vestidos de rojo, barba blanca falsa y gorro con pompón, depositaron en mis oídos cuando llegó a mis manos el disco de Isla de Encanta, el programa de radio que Dalton hace en Uruguay junto al periodista Nelson Barceló. Siempre invitan amigos músicos, y las entrevistas terminan con el cantante de Buenos Muchachos tocándose un par de temas con cada invitado. Lo mejor de la cosecha de la temporada terminó en el disco —digital y en ¡vinilo!, gracias Nelson por hacérmelo llegar— que me deparó varias emociones, se ve que ando a flor de piel en este fin de año. Pero descubrir este tema fue un auténtico regalo. Como el invitado era el Fede —Julen— supuse en principio que era de algún grupo indie uruguayo, pero enseguida leí que era una versión de Tobogán Andaluz, el grupo de Facu Tobogán. Todo en la voz de Pedro se Daltoniza, hay que decirlo, pero ademas eso de pedir por el cantante que aún no ha muerto es tan uruguayo, por tantos bellos muertos cómodos hoy que ya no están para quienes se apuran en celebrarlos, incómodos e ignorados cuando estaban vivos, cuando habría que festejarlos. Leo por ahí que Tobogán en realidad se llama Facundo Pantrera, y es de Pilar, pero hace ya tiempo que se presenta tanto como Fede Tobogán como liderando su proyecto grupal, Tobogán Andaluz. Ya sé, ya sé, llego tarde a su música, hace casi una década que anda dando vueltas por el under, y hace unos años incluso con proyección internacional. Por eso celebro aún mas el regalo que me han hecho Pedro y Julen, porque hay un mundo de música en el que sumergirse. Sólo puedo decir esto: se celebra la pérdida de agresividad del verso Súbete al coche de un extraño en la voz de Facu, pero por lo demás ambas versiones, tanto la de Tobogán Andaluz como la de Isla de Encanta son maravillosamente emocionantes. ¡Piel de pollo! En mi reciente paso por Montevideo pude agradecerles el regalo tanto a Pedro como a Fede, y Dalton me confesó que cuando canta Hoy es luna llena en Belgrano/ y han pasado como siete años, no le hizo falta cambiarlo por Palermo, el barrio montevideano, para sentirlo como propio. Balas que pican cerca, son las que esconden siempre las buenas canciones. Tus ojos están iguales con el tiempo/ Mi caparazón se ha ido rompiendo, confiesa Facu al frente de Tobogan Andaluz, Pedro y Fede cantando en Isla de Encanta, y cada uno sabrá qué parte suscribe de esos versos. Invito a quienes quieran encarar el camino hacia una Navidad Cretina que hagan play en el último no-programa y escucharán los golpes que marcan el comienzo del tema a poco de empezar el Lado A. Como dice su letra, que lo sabe todo antes que nosotros: Las fiestas no son como las de antes/ Ego y distorsión, malditos ignorantes. Jojojo para todo el mundo.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Mary Love, "Hey, Stoney Face"


Hey, Cara de Piedra/ ¿por qué nunca sonreís como todos los demás?

Se las presento: la cantante de este tema nació como Mary Ann Varney, y falleció como Mary Love Comer, pero se hizo medianamente famosa simplemente como Mary Love durante los años sesenta. Si estamos hablando de ella es porque su voz inaugura el Lado B del último Música Cretina, un no-programa del que hemos hablado poco pero trataremos de subsanarlo en estos días tan festivos, jojojo. Como bien cuenta el especialista Ritchie Unterberger en la breve biografía que escribió para AllMusic, había muchas cantantes como ella por aquella época, y si no llegó mas lejos fue simplemente por la ausencia en su repertorio de algún tema excepcional o porque no tenía una personalidad que le permitiese distinguirse en un ámbito bastante poblado. La descubrió el manager de Sam Cooke, y se la llevó al sello Modern de Los Angeles, donde apenas si grabó media docena de simples. Pero su carrera tuvo un segundo capítulo gracias a la particular escena del Northern Soul de Inglaterra, especialista en rescatar el olvido cantantes soul dejados de lado. Hubo incluso un tercer acto en la carrera de Mary Ann a comienzos de los 80, cuando se casó con el predicador Brad Comer, y llegaron a grabar un simple a dúo. La pareja tuvo su propia iglesia en el Moreno Valley, en California. Supongo que esa fue la vida —feliz, espero— de Mary Ann hasta que murió, apenas un par de años atrás. Pero lo que nos interesa son aquellos viejos simples, rescatados años después por los buscadores del Northern Soul británico, uno de los cuales llegó hasta una reciente compilación, y entonces —plop— acá está abriendo uno de los lados de un Música Cretina que aún cuenta como nuevo, y a estrenar, así que hagámoslo de una vez por todas. Y escuchemos a Mary Love —María Amor, qué linda pareja para el Amigo Amor de Jerry Lewis, ¿no?— cantar eso de Stoney Face, que yo traduzco como Cara de Piedra más que nada respetado el capítulo eclesial de la vida de nuestra María, pero que en una de esas también podría querer decir Cara de Fumado, oh sí, la única manera de llegar a buen puerto atravesando las fiestas. Claro que en ese caso, en vez de no sonreír, el Stoney Face de Mary debería estar con una sonrisa de lado a lado. Tal vez por eso la pregunta: ¿Por qué no sonreís? Sonriamos, entonces, que el verano nos recibe dándonos un respiro, Papá Noel está cerca y se muere de calor enfundado en su traje rojo y la barba falsa, y siempre, pero siempre, hay tiempo para una nueva pitada. Y un nuevo Música Cretina, claro.

lunes, 9 de diciembre de 2019

The Mountain Goats, "Clemency for the Wizard King"

Nosotros/ los que nos deslizamos entre tus guardias durante la noche

Creo que ya les avisé que hay un nuevo Música Cretina pero también asumo que casi no hemos hablado del asunto, algo que merece repararse. Así que acá vamos, con estos versos que forman parte del tema que abre el Lado A —es decir, que abre el no-programa— cantados por un tal John Darnielle al frente de sus Mountain Goats. Ahí lo pueden ver, en la foto que forma parte de la promoción de su último disco, el más que recomendable In league with dragons. Darnielle es el que esta tirado en el piso, listo para el sacrificio en las catacumbas, un escenario a tono con la temática de lo que se supone que es un trabajo semi conceptual sobre la historia de una ciudad situada, en la que reina un mago benévolo. Lo de semi conceptual es porque no todos los temas del disco están vinculados necesariamente con esa historia, pero éste claramente sí lo está. En Clemency for the Wizard King cantan los ciudadanos de la ciudad, que se presentan como capaces de romper sigilosamente el sitio durante la noche, y esa frase me lleva directamente a otras imágenes nocturnas, las que en estos días mostraron como hay trabajadores dedicados a sacar las rejas de la Plaza de Mayo. No, ya sé, deslizarse entre los guardias no es lo mismo que tirar abajo rejas, pero es la noche y el desafío los que tal vez emparenten ambas imágenes en mi cabeza. O tal vez las ganas de que esas rejas caigan de una vez, simbolismo de un cambio de tiempos tan fuerte como el desafío de poder sortear cualquier guardia durante la noche, en particular después de estos cuatro años de noche que debimos atravesar. Creo que nadie le canta mejor a la noche —o durante la noche— que Darnielle, tal vez el último héroe indie que nos queda, que ya lleva una veintena de discos con sus Cabras de Montaña, y por suerte pese a que ha incursionado en la literatura sigue sacando un disco tras otro. Como Música Cretina, que quiere dando la cara un no-programa tras otro. Tenemos uno nuevo, que empieza así. Deslizándose entre los guardias durante la noche, para plantarse ante quien corresponda. Pidiendo que dejen libre al que han encerrado. Y libre será.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Diez años

Fue como ver la Revolución de Mayo o a San Martín cruzando los Andes. Un milagro que nos regaló Spinetta y que hoy cumple diez años. Aun no me decido si fue piadoso o una crueldad que Luis no supiera entonces que no le quedaba mucho tiempo, que mañana decididamente no era mejor. Aquella noche histórica tuve suerte y ligué lo que nunca, el mejor asiento: primera fila al medio. Vean la entrada: fila 1 asiento 3. Nora Lezano se sentó a mi lado, fila 1 asiento 1. Mejor imposible. Pedimos tarde nuestras entradas, nos dijeron que estaba difícil, que iban a ver qué podian hacer. Hicieron demasiado. Seguro que estaban reservadas para otros, alguien importante que suspendió a último momento. Con Norita siempre pensamos que eran las de Nestor y Cristina.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Música Cretina 2019 #10

ESTO NO ES UN PROGRAMA

31-10-2019

Lado A

“Vos te reís de mí, yo me río de vos/ pero ella se ríe de los dos”

1.- The Arcs, Stay in my corner
2.- Anntona, La policía del amor incorrecto
3.- Mahalia Jackson, Keep your hand in the plow
4.- Cissé Abdoulaye, Les vautours
5.- Eef Barzelay, Rebecca
6.- Los Cocineros, El amor es perfecto
7.- Elliott Smith, A living will
8.- Los Besos, Sus palabras

Lado B

“En la hora señalada/ el bello gesto”

9.- Sam Phillips, Gimme some truth (John Lennon)
10.- Rafael Berrio, Dadme la vida que amo
11.- Michel Miglio, Never gonna let you go
12.- Mark Mulcahy, What if I go off with Bob?
13.- John Coltrane, Naima
14.- Nick Cave and The Bad Seeds, Waiting for you
15.- Sergio Rotman, Donde estaba el corazón

martes, 26 de noviembre de 2019

Nick Cave and The Bad Seeds, "Waiting for you"


Ahora dormí/ tomate todo el tiempo que necesites

¿Son cadenas y latigazos? ¿Son engranajes? Tal vez sea el mismo ruido, ese al que nos hemos ido acostumbrando, remeros esclavizados pero, eso si, al ritmo del rock n roll. Vuelvo a escuchar el comienzo del tema de Nick Cave que se clava como una daga al promediar el Lado B del este Música Cretina que ya no es nuevo aunque aún funciona como si lo fuese, y del que hace tiempo que no hablamos, y creo que empieza siendo latigazos y luego queda claro que es una rueda que gira y gira, una máquina de desgracias, el día a día, el mundo en el que vivimos. Jaz Coleman, el líder de Killing Joke, recuerda en la última Mojo que hemos vuelto a estar a dos minutos de la medianoche en el reloj del apocalipsis, como en los 80, cuando todos pensaban que la bomba atómica estaba ahí nomas. Y por eso el post punk, y por eso estaban recontra fumados todo el tiempo. Coleman dice que vio mucho a Joy Division, y que en vivo no funcionaban como en el disco. Porque la gente no se movía, los dejaban a todos quietos. Pero es que... ¿se puede bailar el apocalipsis? ¿Cadenas o engranajes? Cuando era chico mi primer pánico lo tuve cuando leí por algún lado que el sol algún día se iba a apagar. Sentí un escalofrío, hasta que seguí leyendo y llegué hasta la parte que decía que eso recién sucedería dentro de millones de años. No hay nada de niño en mi cuando acepto que lo más probable es que seamos parte de la generación que va a vivir el fin del mundo, al menos el fin claro y conciso del mundo tal y como lo conocemos. Hoy leo en la tapa de los diarios de todo el mundo que, lejos de bajar, en la última década han aumentado las emisiones de carbono, y que estamos demasiado cerca de que ya no se puede hacer nada al respecto, a menos que en la década que empieza dentro de un mes y unos días hagamos todo lo que no hemos hecho hasta ahora. De una forma u otra, one way or another, el mundo que conocemos debe terminar, y ya estamos ahí nomás. Nick Cave lo sabe y lo canta, y en este desolador Waiting for you, que recuerda el espíritu de sus temas más románticos o espirituales, en realidad le habla a su hijo, que ya no está y no va a volver. Ese desolado desierto es al que le podemos también cantar esperando el final, el frío del sol que se apaga, el pánico del niño que sabe demasiado, del adulto que ya no tiene nada de niño. Cave canta desde ese lugar en el que nadie quiere estar, como avisando que no vayamos por ahí, que no hay nada ahí para nosotros salvo una eternidad de sufrimiento. Y sin embargo ahí vamos, o al menos llegamos tan cerca como para escucharlo y también, fundamentalmente, sentirlo. Tal vez eso alcance para entender que hay que tomar otro camino. O para que entendamos realmente de qué se trata este camino. Vaya unx a saber. Al menos alcanza para sentir esa mano a la que agarrarse mientras llega lo inevitable, una mano que se llama canción, y que sirve como exorcismo para poder volver a la mañana, al sol que no ha muerto, al mundo que está aún acá aunque sepamos todo lo que está por venir. “No se lo que está por venir, pero iré hacia ello riendo”, escribió Melville en Moby Dick. Nosotros sabemos, y esa es la maldición. Y la bendición es que, no se por qué, aún es posible la risa. A veces es mejor/ no decir nada/ de nada, canta Cave, que dice estar esperando por vos, por nosotrxs, por él. Es martes y llega el sol, se termina la primavera aunque por momentos se disfrace de otoño. Hay una verdad que me gusta llamar Música Cretina, y siempre termina saliendo a la luz. Esa es su condena y también su bendición.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Elliott Smith, "A living will"


Escribí un testamento en vida/ y se lo dí al hombre en la luna

Dicen por ahí que el cuerpo sabe cuándo es viernes, pero lo que el mío realmente sabe es que va a hacer calor, y mucho. Como parece que la primavera también se la fugó Macri, el verano viene asechando, y como el lobo del cuento soplará y soplará desde el norte en estos días, así que a prepararse, porque no habrá cerebro que aguante. Es que ya venimos demasiado recargados para, encima, esto. Por eso es que es mejor distraerse, y seguir deshojando los temas del último Música Cretina, por ejemplo una rareza de esa estrella fugaz que fue Elliott Smith, rescatada en la reciente reedición del último disco que sacó en vida, el encantador Figure 8. La ocasión de la reedición —que incluyó el disco anterior, XO, su debut para una multinacional— fue su cumpleaños numero 50, o más bien los que hubiese cumplido en agosto de no habernos dejado en el año 2003, con apenas 34 años. Nunca me olvido que descubrí al buen Elliott en las bateas de ese oasis que supo ser el Tower de Santa Fé y Callao —estaba más cerca de Riobamba, en realidad—, sólo porque sus discos asomaban entre los de The Smiths y la diosa Patti. Eran unos cuantos, lo increíble de aquel Tower era que había discografías completas de autores desconocidos, así que decidí llevarme uno para ver de qué se trataba. Elegí el que por entonces era el último: Either/or, capítulo final de su trilogía indie, ya que poco después pegaría el salto hacia Dreamworks, potenciado por la inclusión de Miss Misery en la banda de sonido de Good Will Hunting. Antes de que todos celebrásemos como un gol de nuestro equipo la tímida aparición de Elliott en la ceremonia de los Oscar, yo ya como una hormiguita hacendosa había ido comprando todos esos discos que me esperaban en el Tower, y aún los atesoro. Incluso me conseguí uno de Heatmiser, el grupo del que Elliott formaba parte cuando empezó a grabar esos demos que comenzaría a editar incluso sin llegar a bautizar todos los temas. Por eso fue que yo lo consideraba como uno de los míos cuando pegó el salto, consiguió un buen contrato, y salió de ese mundo de miserias indie desde el que parecía estar cantando. Qué digo cantando: exponiendo su corazón. Y tal vez por eso es que calculo que me debo haber enojado con él cuando se convirtió en un nuevo maldito al que venerar, luego de su confusa muerte, en la que se supone que se acuchilló a sí mismo luego de encerrarse en el baño de su casa, mientras estaba con su novia, que tocaba en un grupo cuyo bautismo resuena hoy de manera inquietante: Happy Ending. Mi enojo no tiene que ver son su suicidio, sino con el posterior mito que suena como una condena más que una reinvidicación, y con el hecho de que hay tantos músicos cuya música fue escuchada recién después de que murieron, y uno no puede evitar preguntarse qué hubiese sucedido si les hubiesen prestado atención antes, como el caso de Nick Drake, por ejemplo. Pero ahí va Elliott, que encima supo ser reconocido en vida, quitándose la vida como si nada le hubiese alcanzado. Por eso mi enojo: lo tuviste todo, compadre, y no te alcanzó. Enojo injusto, lo reconozco, bronca por alguien al que se quiere y se siente como un capricho que te haya dejado solo. O peor, que se vaya de parranda con los que lo celebran por muerto, y no por vivo. Pero, qué duda cabe, su musica y sus canciones siguen vivas y, después de todo, los que se van no lo hacen nunca por llenos, sino porque llevan dentro un vacío es tan profundo que escuchan como los llama todos los días, y llega un momento que no pueden resistir más semejante calvario. Elliott emergió con las manos llenas de canciones desde la misma tierra yerma indie de la que salió Kurt Cobain, y se fue igual que él, huyendo y con las manos vacías. Este A Living Will, que suena casi al final del Lado A del último no-programa, supo ser Lado B del simple de Son of Sam, el tema que abre Figure 8, y por fin ha sido rescatado para esta nueva reedición. Me voy a poner bien pronto/ este rostro feliz está viéndome morir, canta Smith antes de llegar al primer estribillo, y la aparente contradicción del verso se resuelve cuando se comprende que “ponerse bien” sería equivalente a morirse, eso que sucede ante una sonrisa. Cuánto debiste haber sufrido, Elliott, y cuánto de vos conservará hoy ese hombre en la luna.