viernes, 26 de mayo de 2017

Julen y La Gente Sola, "La chica de mantenimiento"


Se peina igual que a sus dieciséis/ y piensa de la misma manera también

Conocí a Federico Morosini durante una larga tarde en una cancha de básquet de la Ciudad Vieja de Montevideo, mientras se rodaba el video de Jordan, el himno de Eté & Los Problems. Federico es el protagonista de video, el que busca con la mirada a una chica que no hace mas que escapársele, y como la particularidad del video es que está filmado en una sola toma, sin cortes, durante toda esa larga tarde lo deben haber filmado mas de treinta veces, aprovechando lo que hubiese de luz para realizar todas las tomas posibles, buscando la que mas se acercase al ideal. Cada una de esas treinta veces, Federico arrancaba el rodaje masticando con ganas un choripán que debía chorrear en cámara. No se cómo es que pudo volver a comerse un choripán alguna vez. Será por eso --y la juventud, claro-- que sigue siendo como un palito. Pero lo cierto es que Fede para mi nunca fue Fede, sino que es Julen. Porque por entonces ya lo conocía como el líder de la gran esperanza pop de Montevideo, Julen y La Gente Sola, que apareció casi de la nada con un disco encantador, aunque desde entonces y hasta ahora no se haya vuelto a saber de ellos. Eso sí, cada tanto cruzan para tocar de este lado del Río, y lo hacen mucho mas seguido que varios de su co-terráneos. El asunto es que pocos se enteran, porque lo avisan sólo por Facebook. Pero con eso alcanza, a juzgar por el show desbordante que alcancé a ver este verano en un boliche de Almagro. Me los perdí apenas un par de semanas atrás, cuando cruzaron para tocar en Buenos Aires y La Plata. Lo lamento porque, en una de ésas, si alcanzaba a verlos, me hubiese curado del tarareo permanente de este tema que me dejaron desde el verano. En ese show me di cuenta que conozco todos los temas de Julen y su banda, que me sé las letras y las canto con ganas, y que ya es hora de que saquen un disco nuevo. Julen --perdón, Fede-- canta sus letras con una sonrisa de satisfaccion y ausencia, y el brazo en alto, como arengándose a sí mismo, sabiendo que no se trata de él sino que se trata de todos, somos nosotros, la clave del rock o del pop o de cómo sea que lo queramos llamar en estos tiempos tan virtuales pero que sin embargo necesitan de recitales, sonrisas, nosotros y brazos en alto. Y de canciones como ésta, qué tanto. El resto es historia universal. Como el nuevo Música Cretina, en el que Julen suena cerrando el Lado A, de la misma manera que bien puede abrir este viernes atrapado entre feriados, doble viernes y lunes falso entonces. Pero con sol de verdad, al menos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Banda do Mar, "Hey Nana"


Si vos no querés/ yo te voy a convencer

Miércoles nublado pero por suerte este nuevo Música Cretina viene soleado, canción tras canción. Aún es un no-programa flamante, con todo para descubrir, pero hay temas que hace tiempo que vienen dejando huella. Como este de Banda Do Mar, el trío de la parejita entre Marcelo Camelo y Mallu Magalhaes junto al percusionista portugues Fred Ferreira. No sé desde hace cuánto tiempo que vengo disfrutando del riff con el que arranca el tema, ya que venía esperando pista cretina hace rato, y desconozco la razón (o razones, o sinrazones) por la que siempre Martín Pescador la dejaba pasar. Y eso fue por lo menos hace más de dos años, ya que recuerdo haber buscado el disco debut y despedida de Banda do Mar en la visita que hicimos con Ana a Río, una ciudad ya casi sin disquerías, como casi todas. La vida en casa continúa/ todos están bien, canta Marcelo Camelo. Me vine hasta acá para hablar con vos. Y eso es lo que bien puede decir también Música Cretina, que se tomó unas vacaciones de mitad de año pero ya está de regreso. Además de hacer salir el sol en un miércoles nublado, Banda do Mar suena también casi al comienzo del Lado A del --apenas-- cuarto no-programa del año. Acá al lado está el link para quienes quieran escucharlo completo. Están todos invitados.

martes, 23 de mayo de 2017

William Bell, "The three of me"


Anoche tuve un sueño/ y habia tres como yo/ el hombre que fui, el hombre que soy/ y el hombre que quiero ser

Sol de lunes yo te saludo, después de tanta nube, tantos días otoñales que no se decidían entre aceptar el invierno o llorar el verano. Un lunes es siempre una decision, no importa si se concrete o no, al menos hay que vestirse y salir al mundo. Y qué mejor que salir tarareando este tema del gran William Bell, de pie señores, que acabo de nombrar a uno de los grandes del soul de los 60, una de las primeras estrellas del sello Stax --junto a Otis Redding, Sam & Dave e Isaac Hayes--, el autor de himnos como You don't miss your water o Born under a bad sign. Y el que se ha puesto nuevamente de pie es justamente Bell, que después de un silencio que llevaba más de una década ha sacado un discazo para el regreso de Stax titulado This is where I live, donde además de grabar una nueva versión de Nacido bajo un mal signo y llevarse un Grammy a casa, se despacha con temazos como este, que firma junto a Nick Cohn y el productor del álbum, John Leventhal. Tres como yo/ tengo que decidir quién quiero ser, canta Bell. Perder tu amor es lo que me hizo ver/ que no hay lugar para los tres. Así que ya lo saben, es hora de ser uno, por fin. Como el invierno, como el lunes, como este nuevo Música Cretina, que carga al buen William Bell como estandarte, y está de regreso, para ser apenas lo que siempre quisimos ser.

lunes, 22 de mayo de 2017

Kate Pierson, "Bring your arms"


Avivate, no cierres tus ojos/ mantenete firme/ y corré, corré, corré

Es la gran madrina de un rock alternativo que, ademas de poguearse puño en alto a comienzos de los 90, también se permitió aprender a bailar. No fue tan difícil, a fin de cuentas. Sobre todo si se tiene en cuenta que sus coros generosos les regalaron éxitos a quiénes por entonces todavía le cantaban sólo a su tribu. Ahí está, acompañando a Michael Stipe al frente de REM en Shiny happy people. O junto a Iggy Pop en la aún irresistible Candy. Y ni que hablar de esos crossover extraordinarios junto a los B'52, banda con nombre del avión responsable de llevar la bomba atómica hasta el cielo de Hiroshima y Nagasaki, exorcisado baile tras baile, con una actitud y canciones capaces de cruzar fronteras de estilo, edad y genero. Kate Pierson es esa pelirroja del grupo que se canta todo, y que hace un par de años sacó un demoradísimo debut como solista que pasó increíblemente desapercibido. Lo hizo con la ayuda de la hacedora de éxitos Sia, pero lo editó de manera independiente, lo que seguramente selló su destino. Su título es simple: Guitars and microphones, y este bien podría haber sido su hit, un tema que suena inconfundiblemente Pierson, sin saber muy bien eso qué significa. Una canción que habla de estar atentos y correr cuando llegue el momento, pero correr con urgencia y también cuidado, como si llevásemos una lamparita encendida en las manos. Estamos en un viaje/ dentro de la cabeza de la tortuga, canta enigmáticamente Pierson en el estribillo, y cada vez que llega ese momento no puedo evitar pensar en la tortuga de mar hippie y fumona de Buscando a Nemo. Ahí vamos entonces, entregándonos a la corriente. Ahora que la mañana del domingo se decide a recibir al sol, y convertirse en mediodía, es el momento de recordar tambien que tenemos un nuevo Música Cretina. Y con la canción de Kate Pierson arranca el Lado B de un no-programa que recién empieza a ver la luz, aún por descubrir. Avivensé, abran los ojos, y las orejas. Y cuando llegue el momento, apreten play y déjenlo correr.

domingo, 21 de mayo de 2017

Michael Kiwanuka, "One more night"


Creo que ya les dije que hay un nuevo Música Cretina, ¿no? Pero nunca está de más volver a comentarlo. Un nuevo no programa que arranca con este tema de Michael Kiwanuka, un londinense hijo de padres ugandeses, que llegaron a Inglaterra huyendo de Idi Amín. Con 30 años mas o menos recién cumplidos, Kiwanuka fue comparado hace unos años, cuando asomó la cabeza, nada menos que con Van Morrison y que él menciona con referente a un mas obvio (y lógico) Marvin Gaye. Fanático del Tottenham, leo por ahí que grabó su primer disco bajo la protección de Paul Butler, el líder de The Bees, fue soporte en el 2011 de una gira de Adele, y se ganó su primer cucarda cuando la BBC lo eligió como revelación a comienzos del 2012. Este One more night es de su segundo disco, que sacó a mediados del año pasado, Love & Hate, y tiene un groove hipnótico que nunca se detiene, acompañando al cantante, que repite y repite que se trata de una noche mas, y que va a estar bien en la mañana, que va a estar bien durante el día. Un rezo que volverá a ser necesario al caer la noche, qué duda cabe. Porque siempre es una noche más, y en la mañana no habrá mas mentiras, en la mañana lo vamos a intentar.

martes, 4 de abril de 2017

Música Cretina 2017 #3


ESTO NO ES UN PROGRAMA

19-3-2017

Lado A

"Flashes de un fin de semana/ tirado en la cama"

1.- Nurses, Trying to reach you
2.- Charly García, Rivalidad
3.- Pete Townshend, The sea refuses no river
4.- Texas, I will always
5.- Valentín y Los Volcanes, Sonámbulos
6.- Lee Fields & The Expressions, I'm coming home
7.- Chuck Prophet, Bad year for rock and roll

Lado B

"Tengo que cruzar ese río/ tengo que cruzarlo a como de lugar"

8.- Lou Reed, Stupid man
9.- Varias Artistas c/Marina Fages, No me necesita
10.- Lyle Lovett, North Dakota
11.- YG c/Tory Lanez, Me & my bitch
12.- Rosario Bléfari, Vidrieras
13.- The Motels, Suddenly last summer
14.- El Tri, Proud Mary (Creedence Clearwater Revival)

domingo, 2 de abril de 2017

Charly Garcia, "Rivalidad"


Nunca van a conseguir cambiarme, Baby/ Viva la rivalidad

Hace exactamente quince años atrás, Buenos Aires ardía y Charly García ardía con ella. Pero no era un Nerón de cabotaje, incendiando lo que ya no podía tener y cantándole a las llamas. Sino que simplemente el fuego era su día a día, y parecía un tanto sorpendido al darse cuenta que simplemente la ciudad caminase a su paso. "Si mi orden para la gente es el caos, pongamos que soy el maestro del caos", me dijo por entonces, en una entrevista que salió en Radar. "Así que cuando hay caos en serio, para mí es lo más normal". Esa normalidad era la de los bancos sitiados por ahorristas caceroleando por sus ahorros, cortes en todas las esquinas (había uno en Santa Fe y Coronel Díaz, casi bajo su ventana, cuando hicimos aquella nota), y unas elecciones inminentes de las que Charly se desmarcaba, después de haberle puesto a Carlos Menem el brazalete de Say No More, y simplemente se anunciaba como Master del Universo. Entre tanto delirio, por supuesto, García resultaba terriblemente lúcido, como si en la mesa del Sombrerero Loco de Alicia de pronto alguien con una frase explicase el mundo. Algo parecido sentí hoy al recordar este tema del nuevo disco de Charly, que engalana el Lado A del que todavía es el último Música Cretina. Cuando todo el mundo se rasga las vestiduras por la bendita grieta, y también se escandaliza ante el eterno Boca-River al que parecemos condenados como, ejem, argentinos, Charly alza el puño y celebra y pide mas rivalidad. Y como si fuera poco además recuerda que siempre hay vecinas incapaces de distinguir la música del ruido, la mas maravillosa música con ese ruidito que apenas son capaces de hacer. Charly es Charly, no hay nada que hacerle, aún con cuentagotas, sin tocar, sin cantar, sigue siendo García. Y así como de pronto todos estábamos hablando de él y ahora que parece que lo hemos olvidado, simplemente sigue dejando marcando el camino en la eterna mesa del te del Sombrerero Loco en que se ha ido transformando nuestro día a día.

sábado, 1 de abril de 2017

Chuck Prophet, "Bad year for rock and roll"


Puedo verlo en tus ojos/ todavía no es tan tarde

Justo antes de fin de año, Chuck Prophet dijo lo que necesitaba escuchar. Y no sólo lo dijo, también lo cantó. Es increible el poder de las canciones, porque cuando dicen lo justo, cuando aparecen cuando corresponde, ni antes ni después, arman y desarman a la vez, entendés todo y al mismo tiempo no necesitás entender, lo sentís en la piel, o en las ganas de salir a pelear por algo que valga la pena. No creo que el rock n roll merezca ninguna pelea, pero no es el rock la cuestión, sino la vida, claro está. La de todos los días, especialmente. Eso que llamamos estado de ánimo, y eso sí que vale mil peleas pequeñas, íntimas y diarias. Y eso es a lo que el buen Prophet apunta, y da en el clavo: en nuestro mundo personal, el de hoy, apoyado en lo mejor de nuestra historia. El duque blanco hizo una última reverencia/  ahora hay una estrella más en el cielo, arranca cantando en este tema que regala piel de pollo, y al mismo tiempo intenta sacarnos a la calle, puñoto cerrado y ganas de saberse la letra para cantarla entera. Recién el amigo Federico Watkins me pedía el nombre de algun artista del que fuese fan pero nadie conociera, y si bien el intento de precisar previamente una  definición de "nadie" (y también de "fan") me inmovilizó un poco, le tiré algunos nombres, y entre ellos estaba el de Prophet. No diría que soy su fan, pero como el perro que da vueltas y vueltas en un almohadón antes de decidir que vale la pena tirarse ahí a descansar un rato, hace tiempo que le vengo rondando al amigo Prophet. Ya lo escribí por ahi, lo descubrí en algún oportuno disco solista y fui para atrás, hasta encontrarlo en Green On Red, uno de los grupos iniciaticos del Nuevo Rock Americano, que nos tiró un madero en medio del océano de teclados de los ochenta, una balsa que terminó legándole al mundo su mejor descendencia, que responde al nombre de REM. Los Green On Red nunca llegaron tan lejos, al igual que el resto de su tropa, pero Chuck Prophet ha sobrevivido, y no sólo eso: en los últimos años --en lo que va de esta década, digamos-- ha ido editando un disco mejor que otro. Estos son años inmediatos y sin historia, los años pasan y los temas y los discos que más nos gustan apenas si son un archivo en el disco rígido, y cuando nos queremos acordar nunca sabemos de qué estamos hablando, qué nos gusto o qué nos mantuvo vivos todo este tiempo. Por lo general, además, cuando un artista la pega, el disco siguiente ni siquiera vale la pena escucharlo más de una vez, y a veces ni llegamos hasta el final. Y las neuronas al final se borran, hay que hacer lugar para los nuevos nombres, qué tanto. Por eso es que cuando un disco me gusta y me acompaña, intento comprarlo, que ocupe un lugar en el estante, aunque no lo vuelva a escuchar en formato fisico. No importa, no soporto que no exista, que sea sólo una carpetita olvidada, igual a las demás. Pero me fui de tema, volvamos a Prophet, que desde que la pegó con el disco que me hizo rastrillar hacia atrás en su historia --¡Let Freedom Ring! (2009), un New York de Lou Reed para los nuevos tiempos-- no ha sacado un disco flojo, uno tras otro obligan a tenerlos en las manos, y entonces es cuando se manifiesta una de las deficiones posibles de esa declaracion de "fan" que me reclamaba el pedido de mi amigo Fede: es directamente proporcional (no es excluyente, claro) a la cantidad de lugar que ocupan sus discos en mis estantes. Y lo último del ex guitarrista de Green On Red la rompe, y este tema --y el video, que no es oficial, sino que lo armó algún fan, lo colgó en You Tube y emociona, qué joder-- fue mi himno de fin del año pasado y el comienzo de éste. Es apenas el anticipo de un disco que acaba de salir, cuyo titulo --Bobby Fuller murió por tus pecados, sería la traduccion-- hace referencia al autor de I fought the law, que murió con apenas 20 años. La ley ganó, lo sabemos, la ley gana siempre, pero al mismo tiempo siempre hay un lugar donde sobrevivir, y el rock siempre nos ha ayudado a encontrarlo, así que hay que brindar por eso. Y si todavía es muy temprano para andar revoleando vasos y copas, mezclando los líquidos, entonces siempre se puede hacer play, y escucharlo al buen Chuck. Y también escuchar completito el último Musica Cretina, que le reservó un lugar al final del Lado A, merecidísimo y cretinisimo. Como esta vida que nos empeñamos en llevar adelante, cuando alrededor todo cruje, cae y se muere. Y se levanta como un zombie a perseguirnos. Estaca y ajo, y rock n roll: mi deseo es que nunca los tengan lejos. Y como dice Prophet al final de su canción: Me pregunto cómo es que todo va a terminar.  

jueves, 30 de marzo de 2017

Lyle Lovett, "North Dakota"


Los chicos de North Dakota/ beben whisky para entretenerse

Mi primera nota en aparecer en Página/12 fue sobre Lyle Lovett. Debe haber sido por el 93, cuando se casó con Julia Roberts, así que ya van casi 25 años. No la escribí para el diario, sino que se la vendí a Carlos Polimeni, que por entonces todavía reinaba en el suple No. Pero como estaba la Roberts en el medio, cuando quedó un hueco en Espectáculos y le pidieron ayuda a Carlos para taparlo, les tiró mi nota, empezando a hacer méritos como para --poco después-- pegar el zarpazo y quedarse con la sección. No se cómo llegué a Lovett, debe haber sido por revistas como la Musician, que por entonces nos abrían los ojos a los que nos queríamos meter un poco en la buena música yanqui, mas allá del grunge. Eran las épocas de Bill Flanagan y Paul Nelson, la Rolling Stone se había movido al mainstream, y los expulsados por esa movida buscaron refugio en la Musician, según recuerdo y también ahora sospecho. Por ejemplo, la primer nota que leí sobre Jeff Buckley también la encontré en sus páginas. Lo cierto es que más allá de quién haya sido el responsable de que le prestase atención a este músico larguirucho, de traje y nombre, pelo y rasgos extraños, Lovett me deslumbró enseguida. Acababa de salir Joshua judges Ruth, un disco que aun hoy es la cumbre de su carrera, y la verdad que le sobraba musica por todos lados, y tambien historias. Porque eso es lo que mas deslumbra de Lovett, que escribe canciones como un cuentista. Además tiene un particular sentido del humor, a lo Buster Keaton, capaz de pasarse de rosca pero sin delatarse jamás. Y lo mas interesante es que entonces se podía ir hacia atrás en su discografía --me dejó con tanta sed ese disco, que había que ir a por mas-- y la cosa se ponía mejor y mejor. Recuerdo haberle comprado alguno de esos discos previos a Alfredo Rosso en Tabú, su disqueria en la Bond Street. Hay uno que tiene un tema llamado Pontiac --de su segundo disco, del 87, bautizado con el nombre de este tema--, narrado por la voz de un hombre que se sienta en su auto y piensa. Piensa en que los vecinos lo ven como un simpatico hombre mayor, en que durante la guerra mato veinte chicos alemanes con sus manos, y en que su mujer no deja de hablar y nunca dice nada, y por eso va a dejarla. Eso nomas. Como si hiciese falta mas. Lovett te pone la piel de gallina, como un Randy Newman terminal, sin el guiño del entertainer, un cowboy que sin embargo se da cuenta que de nada sirve el stetson, que igual estamos desnudos ante nuestras falencias y ante ese mundo que siempre nos va a dejar solos. Lo que redime a Lovett es que, por eso mismo, es capaz de hacer canciones de amor de esas que te dejan sin aliento. Como esta, en la que dice que los chicos de Dakota del Norte beben whisky para entretenerse, que los de Texas limpian sus armas, y cruzan la frontera hacia el sur para descubrir las artes del amor. Y a continuación la voz que canta agrega que entonces se tomó un whisky, soñó que era un cowboy, y cruzó la frontera. Me mata esa percusión, ese piano del comienzo, esa contención, esos instrumentos que llegan y se van. Y la que canta con Lovett es nada menos que Rickie Lee Jones, hay un video en vivo por ahí en la que se los ve juntos sobre un escenario, haciendo muy bien este tema, sin resignar ningun arreglo, pero yo prefiero la grabación del disco, justa, perfecta. Emotiva y profundamente triste. Si me amás/ decí que me amás, cantan y cantan Lyle y Rickie Lee en esta maravilla escondida en un disco lleno de maravillas, que merece escucharse de punta a punta, llamado Joshua judges Ruth. Un tema que tal vez corte al medio este jueves de otra vez marchas, de derechos pisoteados por los poderosos siempre contra los mas vulnerables, y de un viento que se disuelve en un sol que se niega a darse por vencido. North Dakota suena también en el Lado B del último Música Cretina, el de marzo, un mes que todavía está entre nosotros y delata que esto recién empieza aunque ya pensemos que dejamos todo un año atrás, tan rápido y tan intenso todo. Y para que no se nos vaya el tiempo entre los dedos, también podemos hacerle play a todo el no-programa, estan todos invitados, que las horas y los minutos estan contados, pero el reloj siempre se detiene con la buena música. O al menos la que evidentemente es Cretina.   

lunes, 27 de marzo de 2017

El Tri, "Proud Mary" (Creedence Clearwater Revival)


La corriente nos va llevando/ y la Raza por el rio se sigue cruzando

Cuando introdujo a Creedence Clearwater Revival en el Salón de la Fama del Rock and Roll, Bruce Springsteen contó que solía tocar con su primera banda en un club llamado Pandemonium, ubicado al costado de la ruta 35, en las afueras de Astbury Park. "Eran cincuenta minutos por noche, y raramente terminaban sin que hubiese una pelea", recordó. "Pero durante los tres minutos y siete segundos de Proud Mary, una hermandad llenaba la sala. Era simplemente una gran canción que les gustaba a todos, y que literalmente nos salvó la vida en mas de una ocasión". No hay banda de rock mas popular y universal que los Creedence, y por eso es que, al haber convertido el tema que fue su primer simple en un himno de los mojados, Alex Lora da en el clavo y explica por qué ocupa el lugar que ocupa dentro del imaginario del rock en castellano, al menos alla al norte, a un lado y el otro de la frontera, con o sin Trump, con o sin muro. Tengo que cruzar ese río/ tengo que cruzarlo a como de lugar, canta Lora al frente de El Tri, desde el flamante disco homenaje Quiero Creedence, que incluye a Calamaro y Bunbury cantando en inglés, a los Enanitos Verdes traduciendo por la mitad Travellin' Band, y muchos mas, desde Juan Gabriel hasta Los Lobos no hay rocker latino que falte y sin embargo el disco termina quedando demasiado anglo, y entonces la versión de El Tri es aún mas himno que nunca, y por eso hay que dejar que suene para empezar mejor que nunca la semana. Y también por eso cierra el Música Cretina de marzo, que aún tiene historias que contar y canciones que hacer escuchar.

domingo, 26 de marzo de 2017

Pete Townshend, "The sea refuses no river"


El mar no rechaza ningun río/ acordate de eso/ cuando el mendigo se pague una vuelta

El domingo ya empieza a perder sus luces, y yo no puedo menos que recordar que apenas si hemos hablado de la música del no-programa en esta semana de marchas y no de canciones, y a mucha honra. Si, marzo se acaba y hay un Música Cretina al que aún no hemos deshojado, asi que mejor empezar con el me quiere-no me quiere en cuestión, aun se trate de amores y no de rechazos cuando hablamos de canciones. Y más si son cretinas, claro. Hay una canción que hoy siento que lo es mas que todas, y para empezar a hablar de ella voy a confesar una herejia: siempre preferi a Pete Townshend como solista. Si, si, ya se, no digan nada, y yo mismo me doy de patadas, porque lo mejor de The Who no le llega a los tobillos al Pete en solitario, es verdad y lo tengo muy en claro. Pero hay fanatismos que no se eligen, sino que simplemente se quedan con uno, como el que yo tengo por el disco Todos los mejores cowboys tienen ojos chinos. Recuerdo haberlo conseguido en cassette en su momento, recién salido y cuando apenas empezaba a hacerme una pequeña discoteca. O casseteca, mejor dicho. Y aca esta el secreto del fanatismo, porque uno tiene siempre un particular apego por los discos que se compró en tiempo real, por el primer detritus de ese filón que alcanza a tener en sus propias manos. Tengo amigos que ponen a Emotional rescue antes que ninguna otra cosa de los Stones solo porque fue el primero que compraron de su propio bolsillo, recién salidito. Y es lo que me pasa a mi con Townshend, porque nunca pude sentir esa cercanía con It's Hard, por ejemplo, el disco de The Who mas o menos contemporáneo del solista al que me refiero. Y si a eso le sumo que ninguno de mis amigos por aquella época tenia particular predilección por el grupo, no había sencillamente forma de entender historia y contexto: recien comprendí todo cuando, en la época del CD, pude poner manos en el compilado Who's better, Who's next. Pero, claro, a esa altura la suerte ya estaba echada, y con ciertas fidelidades no se jode. Y cuando se habla de Todos los mejores cowboys, la clave está en las canciones. Canciones que son monumentos, como ésta, de letra interminable, que leí traducida de pendejo en una Twist y Gritos, creo recordar, y no paré hasta conseguir, hacerme fan y cruzado de un disco que, bien mirado, no termina de estar a la altura de esta canción. Pero no importa, porque como dice Pete, el río no rechaza ningun río. Oh, no, claro que no. Recuerdo que cuando nos pasábamos el porro/ mi cuerpo se enfriaba un poco, canta Townshend casi al comienzo de un tema con referencia bíblica, que leo en Who I am, sus memorias, que coincide con una época queestaba en cualquiera, pasado de rosca con todo, con el alcohol, con las drogas, con sus coqueteos con el jet set, no había nada en pie. Pero, sin embargo, el mar, oh si, ahi estaba el mar, que recibe y recibe. Como siempre me sucede, cada vez que vuelvo a escuchar el tema, no lo puedo sacar de mi cabeza durante días y días. Así estoy en el último tiempo, cantando y cantando el estribillo. Y también tarareando ese puente, o como quiera que se llame, que se parece demasiado a la melodía de Marlboro. Pero lo dije antes, con los fanatismos no se jode, y me gusta esta letra que va y viene, que tiene un pliegue para cada momento de la vida, como para sumarse al coro. Estamos poluidos ahora, pero en nuestro corazón permanecemos limpios, canta Pete, y es imposible no querer cantar con él. De eso se trata el domingo, de eso se tratan las canciones que son nuestras como el tatuaje en la piel, de eso se trata Musica Cretina, que desde su Lado A, y después de lo nuevo de Charly García, como no podía ser de otra manera, se suma a ese coro que dice que el mar no rechaza ningun rio. Y el río es donde todos estamos.

martes, 21 de marzo de 2017

Lou Reed, "Stupid man"


Vivir tan solo al lado del agua/ te volverá totalmente loco

Ya les dije que hay un nuevo no-programa, ¿no? Es martes, hay un hermoso sol otoñal, y también hay un flamante Musica Cretina. Marzo arrancó su retirada, pero nosotros nos quedamos, no nos queda otra. Pero no estamos solos, aquí está el amigo Lou, sonando desde el comienzo del Lado B del no-programa que recién estrenamos ayer con una joya de su época Arista, la más injustamente menospreciada de su carrera, una época que va desde Rock n roll heart (1976), hasta Growing up in public (1980). Stupid man es el tema que abre The bells (1979), y dan ganas de quedarse, y darle play una y otra vez. Al menos eso fue lo que me pasó cuando descubrí las remasterizaciones recientes de esta época de Lou, algo a lo que --cuentan-- estuvo dedicado en sus últimos días. Me lo imagino volviendo a escuchar aquellas cintas con una sonrisa satisfecha, pensando (con permiso, Manuel Vilas) pero qué bien que suenan, pero qué bueno que era yo entonces, pero cómo los volvi a cagar a todos, ya van a ver, ya van a volver a escuchar, y quedarán como el perrito de la RCA, escuchando la voz del amo, y tendrán que venir a pedir perdon, ya van a ver, soy el mejor, pero no hace falta escuchar nada Lou, perdon Lou, perdon y perdon. Y ahora sí, cantamos todos: hombre estúpido, que hace dedo escapando de una buena vida. Suena en esta tarde soleada de martes, y suena también en ese mundo paralelo llamado Música Cretina, donde Lou vive, donde Lou es eterno. Y entonces llega el momento de confesar que se me hizo un rito, y lo evoco en secreto cada mañana de yoga: cuando mis compañeros dicen Ommm, yo digo lOOOureeDDD. Y, en vez de gracias, rock n roll.

sábado, 4 de marzo de 2017

Música Cretina 2017 #2

ESTO NO ES UN PROGRAMA

6-2-2017

Lado A

"Sólo necesito unos minutos de tu tiempo/ tratá de concentrarte y abrir tu mente"

1.- Flo Morrissey and Matthew E. White, Look at what the light did now (Little Wings)
2.- Leiva, La lluvia en los zapatos
3.- Daniel Romano, Valerie Leon
4.- Ronnie Spector, I'd much rather be with the girls
5.- Manu Chao, No solo en china hay futuro
6.- Derrick Harriott, Brown baby
7.- Riki Musso y Sus Fabulosos Los Formidables, Buen día Wendi

Lado B

"Buscas en mis bolsillos/ pruebas de otro cariño"

8.- Blackie and The Rodeo Kings c/Nick Lowe, Secret of a long lasting love
9.- Carmen Sandiego, Eructo de semen
10.- Tanya Donelly, Between the bars (Elliott Smith)
11.- Howe Gelb, A book you've read before
12.- Christina Rosenvinge, Bolero falaz (Aterciopelados)
13.- Alejandro Escovedo, I don't want to play guitar anymore
14.- La Costa Brava, Justicia poética

miércoles, 1 de marzo de 2017

Tanya Donelly, "Between the bars" (Elliott Smith)


Hacé lo que yo digo/ y haré que te sientas bien

Cuenta Tanya Donelly que escuchó por primera vez el nombre de Elliott Smith a través de un amigo que era el manager de Heatmiser, la banda con la que Smith arrancó tocando en Portland. La había formado con Neil Gust, un compañero del Hampshire College, de Amherst, Massachusetts, de donde salió con una licenciatura en filosofía y ciencias políticas. Con el título bajo el brazo terminó trabajando en una panadería en Portland, así que decidió que era hora de rockearla un poco. Como también recuerda Donelly, no pasó mucho tiempo hasta que se empezó a correr la voz sobre los demos y grabaciones caseras que Smith venía realizando como solista, al punto que los Heatmiser empezaron a ser rápidamente opacados por esas cintas que se convirtieron en discos con tanta premura que los temas que a veces ni siquiera tenían nombre. En Roman Candle, el primero de esos discos --que conseguí en Tower Records (el de Santa Fe entre Riobamba y Callao, ¿se acuerdan?)--, hay cuatro temas llamados así, No name. No era aún época de redes sociales así que esta clase de noticias no corrían tan rápido ni llegaban tan lejos como ahora, pero la llegada de Tower propiciaba estos descubrimientos, ya que, ademas de los discos, la disquería traía revistas como Punk Planet o No Depression, y también la Pulse, la hermosa revista de la casa. Estaba la información, estaban los cds, estaba el 1 a 1, se podía probar cosas nuevas. Así fue como tuve la suerte de descubrir al buen Eliott casi desde el mismísimo comienzo. Los de Tower habían traído todos sus primeros discos, y me los fui llevando de a uno. Estuvieron esperandome semana tras semana a que me decidiera, como si estuviesen ahí sólo para que yo me los llevase. Arranqué con Either/Or, y empecé a ir para atrás, pero Tanya tuvo la suerte de llegar cronológicamente, y cuenta que el primer tema de Elliott que recuerda es Needle in the hay, que abre su segundo disco, Eliott Smith. Después vendría su ascenso a Dreamworks, su aparición en los Oscar, su súbita y absurda muerte en un incidente poco claro involucrando a un cuchillo, una especie de bizarra versión unplugged del escopetazo de Kurt, en todo sentido. Tanya Donelly explica que aquellos primeros discos de Elliott fueron muy influyentes, ayudando a generar una escena de músicos con la acústica y la voz bien al frente. La ex Throwing Muses, Breeders y Belly habla de Smith porque forma parte de un nuevo homenaje a sus canciones, producido por un sello indie llamado American Laundromat Records, dedicado en un principio a discos tributo. Los conocí hace un par de años, cuando hicieron uno bien cretino, un homenaje a la banda de sonido de Repo Man, del que ya hemos hablado anteriormente. La gente de American Laundromat amplió sus intereses editando también discos solistas de algunos artistas a los que se habían acercado para invitarlos a sus tributos y estaban sin sello, como Juliana Hatfield o justamente Tanya Donelly, pero con Say Yes!, su inevitablemente desparejo pero delicioso homenaje a Elliott Smith que apareció a fines del año pasado, han regresado a las fuentes. Ahí están J Mascis, Juliana Hatfield, Waxahatchee y Lou Barlow, entre otros, y también Tanya Donelly abriendo el disco con esta hermosa versión de Between the bars, un tema de Either/Or, que para ella es la canción perfecta. "Cuenta una historia con la que me puedo indentificar de muchas maneras: el amor y la bronca al preocuparte por una persona difícil, siendo uno también difícil".

martes, 28 de febrero de 2017

Variaciones en rojo


Mañana de martes feriado de carnaval, salgo a hacer las compras y veo a un reciclador de basura metido hasta la cintura en un contenedor. Está sacando papeles que alguien descartó, dejando que se apilen sobre el asfalto casi sin mirarlos. Hay revistas en diversos estados de conservación, muchas hojas sueltas, libros con el lomo desarmado, partidos al medio o sin tapas, pero algunos están todavía enteros. De pronto, reconozco uno. Es Variaciones en rojo, de Rodolfo Walsh. Supongo que quien lo habrá tirado no sabía qué era lo que tiraba a la basura, simplemente pensó que se estaba sacando de encima papeles viejos, tal vez ajenos, cosas para él sin valor, que necesitaba descartar de una vez para dejar paso a lo nuevo. Quien lo rescata, aún no sabe qué es lo que ha encontrado, está dedicado a sacar a la luz su hallazgo, para poder revisar lo conseguido cuando ya no haya más que rescatar. Por un segundo pienso en cruzar la calle, levantar el libro, hablar con quien esta a punto de ser su nuevo dueño, evaluar si me lo llevo, o al menos preguntarle si sabe quien es, incluso recomendárselo. Pero todo eso es literatura. La realidad de esta mañana de fin de febrero es que, a casi un mes de que se cumplan 40 años de su desaparición, hay un libro de Rodolfo Walsh tirado en la calle. Pero está tirado allí no porque haya sido descartado, sino porque alguien --sin saber aún lo que ha hecho-- lo ha rescatado de su destino.

jueves, 23 de febrero de 2017

Leiva, "La lluvia en los zapatos"


No entiendo esas miradas/ teníamos un trato

Hace tiempo que tenía una deuda con José Miguel Conejo Torres, más conocido como Leiva, rocker de Vallecas, que es el barrio del Aleti en Madrid, y que supo formar parte del dúo Pereza. Aunque leo por ahí que con Rubén Pozo sacaron como seis discos, nunca les presté mucha atencion. Me parecían unos Airbag, con mas rock que pop, pero no más que eso. Puro prejuicio, lo confieso, pero los dejé pasar sin culpa, incluso cuando empecé a notar --hacia el final, cuando empezaron a venir seguido y casi a hacerse locales-- que alguna que otra oreja amiga mas o menos confiable los nombraba no solo sin indiferencia, sino incluso sin desprecio. Después de la separación Leiva sacó dos discos como solista, pero recién consiguió entrar en mi radar cuando su nombre insistía en asomar con invitado en los discos de rock español que llamaban mi sincera atencion. Y no solo eso: los temas en los que aparecia en esos discos, generalmente eran los mejores. Comencé a preguntar directamente por él a quienes lo conocían personalmente, y las respuestas fueron siempre alentadoras. Así que prometí prestarle atención a su próximo disco solista, y acá estoy, escuchando su casi flamante --salió en la segunda mitad del año pasado-- Monstruos, su tercer opus, que incluye una balada dedicada a Buenos Aires, Palermo no es Hollywood, casi una respuesta directa a Benjamin Biolay. Y también este temazo que disfruta sin culpa mi parte rocker mas grasa --según algunos-- pero que me resulta particularmente vivificante. Yo me aburría de la chica que tenia entonces/ tú te vengabas de tu novio de siempre/ todo te hacía reír, arranca cantando Leiva, y ya estoy entregado a una canción heroica pero melancólica, en todo caso algo vengativa o saldadora de cuentas. Pero que siempre se mueve hacia adelante, con ese ritmo cuadradote y marchoso que tan bien le calza al rock español del mejor Sabina para acá. Por cierto, creo que escucharemos hablar de Leiva hasta en la sopa en estos días, fue el productor del inminente nuevo disco del buen Joaquín. Pero antes que suene casi al comienzo del Música Cretina de febrero, y tambien durante este mediodía agobiante de jueves. Leiva se merece que lo nombremos un poco solito y solo, confesando una y otra vez que no puede evitar notar, al igual que nosotros en esta ciudad hirviente, el universo en llamas, la lluvia en los zapatos.

domingo, 12 de febrero de 2017

La Costa Brava, "Justicia poética"


En el desierto no encontré/ ni espejismos ni mi sed

Supongo que una de las posibles definiciones de Música Cretina sería simplemente "cualquier canción de La Costa Brava". Porque no hay canción del grupo de Sergio Algora y Fran Fernández que no pueda sonar en cualquier no-programa. Desde su primer disco, los fui coleccionando todos, uno a uno. Un fanatismo que empezó siendo, debo confesarlo, una extensión del que siempre le profesé a El Niño Gusano, grupo al que me acerqué gracias al vínculo que me unió a Zona de Obras, revista afincada en Zaragoza, tierra niñogusana por excelencia. Ya lo he dicho por ahí: en mi breve paso por la ciudad a fines de los 90, tuve el honor de dormir rodeado de cajas llenas de discos de Grabaciones en el Mar, el sello local que editaba al grupo, y siempre me gustó pensar que esa noche mi sueño fue custodiado por la música de El Niño Gusano. Pero hay más: ese justo descanso nos lo ganamos luego de trasnochar en un bar llamado El Fantasma de los Ojos Azules, atendido por el baterista del grupo, Andrés Perruca, con el que pinchamos una y otra vez en una bandeja el disco que acababa de salir de los Teenage Fanclub, Grand Prix, y luego creo recordar que apareció Algora y algo más habremos bebido, incluyendo en la conversación también al hamster blanco que era la mascota del lugar. Como podrán ver, ya hay en este difuso recuerdo material suficiente como para alumbrar una canción del grupo que Algora formaría con Fran luego de la disolución del Niño. Hace poco finalmente llegó a mi casa el muy buscado Los idiotas prefieren la montaña (Xórdica), breve libro con el que Aloma Rodríguez, escritora y también moza del Bacharach, el bar de Algora, recuerda y despide al cantante, que falleció de pronto en el 2008, cuando aún no había cumplido 40 años. En el emotivo libro de Aloma, que me leí de una sentada, como si hubiese encontrado de pronto el agua necesaria para saciar una sed que ni siquiera sabía que tenía, me enteré que el delicado problema coronario que Algora arrastró durante casi toda su vida adulta, apareció a la altura del último disco del grupo y su posterior separación. El corazón le avisó a Sergio que estaba en problemas, y así se terminó el Niño Gusano y después de atravesar durante un tiempo el desierto finalmente encontró su Costa Brava. Siempre me gustó la música del Niño, mas que nada porque era uno de los pocos grupos del indie español de la época que porfiaba en cantar en castellano. Los demás lo hacían en inglés, algo absurdo --y sumamente snob-- en una tierra en la que todo se dobla y nada se subtitula. Hay algo de, justamente, justicia poética en que el socio de Sergio en su última cruzada musical haya sido Fran Fernandez, integrante del grupo más descarado de esos indies españoles falsamente anglosajones, Australian Blonde. Tengo todos sus discos, creo. Y también los del Niño --sólo me falta su primer disco, el mítico Palencia EP, si alguien quiere desprenderse de él, aquí tendrá un hogar--, pero no todos sus temas podrían ser parte de Musica Cretina. En cambio con La Costa Brava es algo que sucede casi naturalmente. Lo prueba el hecho de que en su primer disco tienen un hermoso cover traducido al castellano de los Flaming Lips. Y que el segundo está todo dedicado a versiones de grupos amigos. La esencia de Musica Cretina hecha grupo. Y dicho todo esto, solo me queda, primero, celebrar el libro de Aloma, que es una celebración de la vida y la obra de Sergio, y también del amor y la admiración que muchos hemos profesado por él. Tengo un par de mails que intercambié con Sergio cuando apareció Llamadas perdidas, el cuarto disco del grupo, y armé una nota de una paginita en Radar, y tal como Aloma confiesa en su libro que ha hecho con los suyos, no los he borrado, San Gmail los mantiene con vida. Supe de la existencia de Aloma cuando recibí como un mazazo la noticia de la muerte de Sergio, y lo despedí en otra página de Radar, una labor que atesoro con mucho cariño. Buscando información en las redes, descubrí lo que había escrito la entonces apenas moza, que reproduje en mi artículo. Supongo que eso que encontré entonces debió haber sido la semilla de este hermoso libro. Y en esta letanía entonces llega el momento de hablar de Justicia poética, el tema que nos atañe en esta tarde de domingo agobiante. En las letras más pequeñas que acompañan las ya pequeñas letras de los temas incluidas en el librillo que acompaña Velocidad de crucero, se aclara que el tema fue hecho en honor de un amigo que, cada vez que acertaba con el azar, celebraba al grito de "justicia poética". Y esas letras pequeñas también confiesan que pretendía sonar como una mezcla entre Velvet Underground y Os Mutantes. "Vaya tontería" apostrofa el redactor de esas liner notes mínimas, pero desde aquí celebramos el comentario como un gol, porque confirma la idea que inauguró este texto: más Música Cretina, imposible. Asi que acá está el tema que les alegrará lo que queda del domingo, y quien te dice, también este fin de semana extendido. Usenló con cuidado, se les puede meter en la cabeza, y hacerlos absurdamente felices durante el resto de sus vidas. Y lo mismo puedo decir del Música Cretina completo. Es domingo, tienen tiempo, hagan play y siéntense a esperar la Justica poética. Después me cuentan si valió o no la pena.

viernes, 10 de febrero de 2017

Carmen Sandiego, "Eructo de Semen"


Yo me acuerdo de un toque en una plaza/ De vos gritando sobre un escenario precario

El jukebox de mi cabeza es el que me viene dictando estos post del último Música Cretina. De hecho, y como les dije antes, si efectivamente hay un nuevo no-programa es porque empecé a no poder dejar de cantar ciertos temas. Es lo que me pasa con este temazo del nuevo disco de los uruguayos Carmen Sandiego, Mapas Anatómicos. Cuando salio, a finales de diciembre, pasó por casa Ernesto Tabárez, una suerte de infalible anticipador de fanatismos, que me preguntó: "¿Escuchaste el último de Carmen Sandiego? Tiene un tema increíble, pero nunca lo van a pasar por radio, por el título que tiene". Por entonces corría --como todos-- detrás del fin de año cual conejo de Alicia, y no le pude prestar la debida atención, salvo a un título que, efectivamente, me pareció un contundente antídoto contra la posible difusión del tema: Eructo de semen. Aún cuando el primer verso lo explique todo: Tu banda se llamaba “Eructo de Semen”/ y sonaba a lo que se suena con ese nombre. Lentamente, como la gota que horada la piedra, empecé a meterme, verso a verso, estrofa a estrofa, en un tema que resultó ser un temazo emocionante, que termina arrastrándome al mismo lugar donde me deja Avalon en Larravide, épica indie rocker que cierra del disco anterior de Carmen Sandiego, Ciudad dormitorio (2013). El recuerdo que me acompaña en mis epifanias con los temas épicos de los Sandiego son casi videos en sí mismos: si aquel me recuerdo escuchándolo emocionado, caminando de noche un fin de año por la playa de Punta Colorada, en Uruguay; este me acompañó repitiéndose una y otra vez en mi cabeza --sin necesidad de artefactos electrónicos-- mientras pedaleaba ida y vuelta al trabajo durante toda esta semana. Hay algo en estas dos magdalenas musicales que encapsulan la esencia del poder del rock aplicado a nuestras vidas cotidianas; ponen en palabras, exhiben ante un juez imaginario las pruebas de que la música que escuchamos mejora nuestras vidas, o al menos la narrativa de nuestros recuerdos. Cada vez que escucho a Flavio cantar eso de que Esos chicos con botellas en sus manos/ no importa lo rápido que estés tocando/ ellos se mueven en cámara lenta/ se golpean en cámara lenta, lo entiendo todo, pero todo todo, eh. Y lo olvido inmediatamente después de que termina el tema, por eso quiero escucharlo otra vez. Y otra. Y otra. Y lo canto y lo canto, o ni eso, simplemente lo tarareo o lo silbo mientras pedaleo, para extender una epifanía musical que logra suspender la permanente incertidumbre del día a día. Y hay algo más en la letra, porque no sólo encapsula ese conocimiento, sino tambien la aceptación de lo efímero del mismo. Su parcialidad. Su cuartito cerrado, su engaño personal y --a veces-- colectivo. Su realidad solo como recuerdo de otro tiempo, que incluso tal vez nunca estuvo ahi. Prefiero el recuerdo de guitarras tronando en el verano, canta Flavio, y es imposible no estar de acuerdo con el, no entender todo lo que dice y sus implicancias, sentir el verano en la piel y tambien el recuerdo en la cabeza o el corazon, si es que es ahí donde se recuerda. Y me detengo acá, porque necesito hacer otra vez play. Pensar en un escenario precario, armado en una tarde de verano. Recordar guitarras tormentosas y platillos golpeando.

martes, 7 de febrero de 2017

Flo Morrissey and Matthew E. White, "Look at what the light did now" (Little Wings)


Buen día día, Buenos días martes, buenos días Cretinos. El otoño que se nos metió en medio de este extraño verano apocaliptico que nos toca puede tanto acapullarte entre las sábanas como llenarte de energía. En mi caso es evidente que sucedió esto último, y ya tenemos un nuevo no-programa listo para disfrutar. Arranca así, con este cover de la inglesita Flo Morrissey con el country freak Matthew E. White, que tienen un disco juntos, todo de versiones. El disco se llama Gentlewoman, Ruby men, y el título de la canción, que abre tanto el disco como el flamante no-programa que inaugura un febrero cretino, es algo así como "Mirá lo que la luz hizo ahora", una canción tan contagiosa que olviden todo lo que dije de este falso otoño estival y el capullo o las ganas y todo lo demás: escuchar este tema y empezar a tararearlo una y otra vez fue lo que me hizo ponerme a armar un nuevo no-programa. Pasen y vean, que esta es apenas la punta del ovillo. Hay Música Cretina para todos.

viernes, 3 de febrero de 2017

Música Cretina 2017 #1

ESTO NO ES UN PROGRAMA

18-1-2017

Lado A

"Mi cabeza cae hacia atrás/ y las paredes se derrumban"

1.- Mark Lanegan, I'll take care of you (Brook Benton)
2.- Andrés Calamaro, Rock y juventud
3.- The Cure, A strange day
4.- Innerzone Orchestra, People make the world go round (The Stylistics)
5.- Adrián Abonizio, Ay labiu
6.- Danny Cohen, Motel sex

Lado B

"Hace tiempo que no leo ni veo nada/ porque me ofende que todo esté tan mal"

7.- Moonshake, City poison
8.- Jaime Roos, Turbación
9.- Mary Margaret O'Hara, Year in song
10.- Magazine, A song from under the floorboards
11.- Charly García, Bancate ese defecto
12.- Pete Townshend and Ronnie Lane, Misunderstood
13.- Moris, Nada a nadie

viernes, 27 de enero de 2017

Innerzone Orchestra, "People makes the world go round" (The Stylistics)


El basurero hoy no se llevó mi basura/ porque quiere que le paguen mas

La gente hace girar al mundo. Eso fue lo que cantaron The Stylistics a comienzos de los 70, y lo siguen y siguen haciendo desde entonces, ya que el tema se convirtió en un clásico. Como se trata de los 70, y se trata de Detroit --los Stylistics fueron el gran grupo vocal del Philaldephia Soul--, el tema habla de los basureros y los colectivos en huelga, y también de Wall Street perdiendo plata y culpando a los chicos del pelo largo, y de señores enormes que siguen fumando sus habanos sin que nada les importe demasiado. Hacete underground, pibe, recomienda el estribillo, y por eso es que es un clásico, porque suena tan actual como entonces, una y otra vez. Su autor es Thom Bell (junto a Linda Creed), que --según leo en Allmusic-- fue el George Harrison de esos Lennon y McCartney del Philly Soul que encarnaron Kenny Gamble y Leon Huff, autores de temas inmortales como "If you don't know me by now", "Am I black enough for you" o "Wake up everybody". Las canciones de Bell --sigo leyendo-- solían ser maduras y espirituales, y "People makes the wolrd go round" es la mas famosa de ellas, y la mas versionada. Hasta Michael Jackson hizo su cover, pero mi preferido es este que está escondido en el único disco de Innerzone Orchestra, el grupo con el que Carl Craig, la estrella tecno de Detroit, se dio el lujo de tender un temprano puente con el jazz. Sigo leyendo por ahí, y me entero que Programmed (1999), es considerado un disco precursor, y también que Craig reunió a la banda hace unos años para volverlo a tocar, pero nunca pensó grabar un segundo disco. El que canta en la version de Innerzone del tema de Stylistics es otra leyenda de Detroit, el bajista Paul Randolph, y el resultado es un destilado, casi una deconstrucción del original, que al mismo tiempo le es fiel al milimetro. En las liner notes del disco, Craig confiesa que escuchó el tema recién de grande. "Tendría que haberlo escuchado de chico, pero estaba demasiado metido en la música electrónica". Pero como nunca es tarde, acá vamos de nuevo con un tema y una versión que son clásicos también cretinos: ya perdí la cuenta de las veces que formó parte del no-programa. Los colectivos de huelga porque quieren un aumento del boleto/ así pueden ayudar a contaminar el aire, escribió el buen Thom y cantaron los Stylistics en 1972, versionó Craig en 1999 y vuelve a sonar en el 2017, y siempre da en el clavo. La gente hace el mundo girar, sí, pero así es como siempre volvemos al mismo lugar. Un lugar "al sol, con los extremistas fumándose un porro en el parque". Eso dicen las liner notes de Programmed, al menos. Y no es cuestión de contradecir a un precursor. Y mucho menos a un clásico. 

lunes, 23 de enero de 2017

Moonshake, "City poison"


No traigas tu veneno de ciudad/ por acá

Así es como arranca el Lado B del nuevo Música Cretina, el primero del año. ¿Ya lo escucharon? Se trata de Moonshake, una banda británica que ya tiene mas de un cuarto de siglo de historia, pero con un sonido que resulta sorprendentemente actual, acorde tanto al clima de este lunes como al espíritu de estos extraños días de un enero distópico. Bautizados en honor a un tema del disco Future Days de Can, Moonshake supo ser el grupo de un tal Dave Callahan, vocalista de este tema furioso y chirriante, que abre el aun fascinantedebut del grupo, Eva luna. Por entonces Callahan compartía las responsabilidades compositivas y vocales con Margaret Fiedler, que enseguida se iría con el bajista para formar un dúo bautizado Laika. Callahan siguió con Moonshake un par de discos más, pero el que importa es el primero, que abre con él cantando eso de Tu progreso es vacío/ pero sincero. Así estamos. Al sol, y con un no-programa nuevo. ¿Qué mas se puede pedir?

viernes, 20 de enero de 2017

Mark Lanegan, "I'll take care of you" (Brook Benton)


Si me lo permitís/ esto es lo que voy a hacer/ voy a cuidar de vos

Los versos son de Brook Benton, la voz es la de Mark Lanegan, pero bien podría tratarse de una mas que apropiada declaración de principios firmada por un Musica Cretina recuperado, asomándose a un 2017 en el que todo parece indicar que vamos a necesitar alguien que cuide de nosotros. Porque son muchos a los que no les importamos en lo más mínimo. Así que no hay nada de casual en que estos versos sean practicamente los primeros que se escuchen abriendo el primer no-programa del año, desde un clásico de comienzos de los años sesenta, firmado por Benton pero cantado por primera vez por Robert "Bobby" Bland, en una versión original sorprendentemente parecida --y que subraya increíblemente aún más el arreglo de órgano-- a este cover a cargo de Mark Lanegan, el primer crooner del grunge. O segundo, si sumamos a Greg Dulli al club. Pero mientras que los Afghan Whigs nunca escondieron su fanatismo por el soul, con Lanegan la cosa fue distinta. Después de todo, era el lider de The Screaming Trees, la banda cuyo bautismo siempre definió mejor que ningun otro a la música del marítimo y boscoso norte de la costa oeste norteamericana, cuyo centro es Seattle: Los Arboles Aullantes. El aullido de Lanegan, sin embargo, empezó a bajar de tono para sus discos solistas. Así fue como le empecé a prestar atencion, por un disco llamado Whiskey for the Holy Ghost, que incuía un tema titulado directamente Borracho. Sí, así como suena, en castellano. Amigote de Kurt Cobain, es en una grabación inicática entre ambos --a la manera del Años de Milanés en versión Andres Calamaro y Luca Prodan-- que se plantó la semilla que terminaría con Leadbelly en el Unplugged in New York de Nirvana. Con el paso de los años, lo que era apenas una carrera paralela para Lanegan se terminó convirtiendo en su camino principal. Dejó a los arboles aullando allá en Seattle, se cortó el pelo, y terminó siendo crooner de tiempo completo, papel bajo el que ha reincidido en sus visitas porteñas, una de ellas nada menos que junto a Dulli (dieron un show extraordinario en una La Trastienda semi vacía, una apropiada noche de lluvia). Pero el disco que lo confirmó en esa senda data de 1999, y es un admirable álbum de covers, titulado justamente con este tema, I'll take care of you. Mapa paralelo de la canción nortemericana del siglo pasado, va desde Jeffrey Lee Pierce (algo que comentamos mucho con Sergio Rotman) a Tim Hardin y Eddie Floyd. Pero este ruego y promesa a la vez es el tema que mejor define a los sobrevivientes y complotados de un mundo que no fue, así como tanto la carrera de Lanegan como el panorama que nos espera. Amé y perdí/ igual que vos, canta el buen Mark y suena en Música Cretina. Y celebro --y también lamento, así estamos-- poder anunciarles que esto recién empieza.