miércoles, 26 de julio de 2017

Rafael Berrio, "Mis ayeres muertos"


Todo lo he visto/ de todo me acuerdo

No se me ocurre un tema, un video más apropiados para estos días, este tiempo, y no sólo estoy hablando del clima, por supuesto. En mis ojos yacen/ mis ayeres muertos, canta Rafael Berrio y me corre un escalofrío cada vez que lo escucho, cada vez que el tema se sube al caballo y galopa, o al tanque y arrasa, elijan ustedes la metáfora dependiendo de lo que les quede en pie o sientan que haga falta terminar de demoler luego del estribillo. Desde que le eché el ojo a Berrio he leído por ahí que es un músico veterano de la escena donostiarra con grupos propios que lamentablemente no me suenan demasiado, como Amor a Traición o Deriva. Pero también veo que estuvo asociado tanto con ese mito algo maldito que fue Poch como con los supervendedores La Oreja de Van Gogh, así que no puedo terminar de ubicar al amigo Berrio en el mapa, y eso que me considero un conocedor mas o menos especializado de los pliegues de la a veces un poco difusa y otras demasiado específica escena rocker española. Pero poco importa cual es el lugar que le corresponde si se aparece con temazos como Las mujeres de este mundo o Santos mártires yonquis, que fueron oportunamente cretinos sin preguntarle de donde viene o que se trae entre manos apenas escucharlos. Sucede que con los discos correspondientes a cada uno de ellos --1972 (2010) y Diarios (2013)--, Berrio fue construyendo un nuevo retrato de sí mismo, uno mas cercano a la chanson francesa, al nachoveguismo, y también a la imagen de un Battiato, menos rock y mas cancion, tragedia y melancolia. No le fue mal, y consiguió generarse un lugar propio, pero un patio tan arregladito parece que resultó también trampa, y Berrio ha vuelto a salir por arriba de su laberinto, reconvirtiendose en rocker loureedsiano en Paradoja (2015), fuera las cuerdas y adentro las guitarras. Y no le ha salido tan mal. Confieso que me costó un poco entrarle, un segundo de incredulidad tal vez, pero enseguida me dejé llevar por este nuevo Berrio al caudal de sus evocaciones, de sus guitarras, de ese rock que se adopta y al mismo tiempo se mantiene a distancia. Tenía bien escuchados 1972 y Diarios, pero Paradoja no fue tan fácil de encontrar, ni siquiera online, asi que tuve que esperar que un mensajero a la vieja usanza lo dejase en mi umbral (¡gracias Verdesio!), pero desde entonces lo vengo gastando. Enseguida encontró un lugar en este Musica Cretina que está gastando sus últimos cartuchos, y hasta lo llevé de paseo por La Trama Celeste, el programa de Alfredo Rosso. Desde las lindes del Edén y las lindes del Infierno, todo lo ha visto y de todo se acuerda don Berrio, que revive ayeres propios y tambien compartidos en un tema que sopla y llueve, que pide terrazas e invocaciones al cielo, y merece dejarse sonar y sonar, hasta que todo tenga sentido, o por fin lo pierda.

domingo, 23 de julio de 2017

Alucinaciones en Familia, "Parodista!"


¿Si está tan mal, tan mal/ por qué no paro de bailar?

Domingo gris, café con leche solitario y tempranero, y entonces pienso que hay que alegrar un poco todo esto. Recorro la lista del último Música Cretina, recién el quinto del año, el que todavía sigue vigente --ya, ya, ya se viene el nuevo, lo prometo--, y encuentro este tema que cierra la lista y pide a gritos un texto. Algo que de vago --u ocupado-- venía postergando. Pero googleo el video y pongo play, y la musica me alegra la mañana, moviliza mi sobremesa del desayuno (si es que existe algo así), y entonces tengo que compartirlo. Alucinaciones en Familia es el grupo de Pau O'Bianchi que, de alguna manera, continúa con la senda que ya había abierto 3Pecados, ese rayo que partió la cabeza de quien lo haya podido ver en su plenitud, un trío feroz, los Nirvana del rock under montevideano, que por suerte llegaron a dejar registrado todo su potencial regalando una de las obras maestras del rock del Río de la Plata en el nuevo siglo, su disco Diciembra, ardiendo con ganas antes de desvanecerse luego de la prematurísima muerte de uno de sus integrantes, reputísima muerte me cacho (cuántas muertes tempranas, Montevideo, demasiadas), y se me nubla el día aún mas, qué joder. Y eso que apenas si lo conocí a Diego Martínez, tecladista el grupo, que murió demasiado joven, victima de un extraño tipo de cáncer. Así que imaginen la explosión que significó semejante novedad en ese grupo humano que armaban banda y allegados, algo que puede explicar que Pau haya dado varias vueltas antes de formar un grupo para seguir en esa senda, ya no un trío explosivo sino una suerte de supergrupo como es Alucinaciones, con el que trabaja de otra manera su musica. Hace poco, chateando con Pau pidiendole piques de toques --je, un diccionario uruguayo/argentino ahí-- antes de visitar su ciudad, me confesó su satisfacción porque estaba en pleno proceso de grabación del nuevo disco de Alucinaciones. La semana pasada, cuando Iván & Los Terribles abrieron su fin de semana porteño en Plasma, recordé con nostalgia el show de Alucinaciones ahí, en el que no entraban los integrantes del grupo en el pequeño escenario del lugar. El Darno llamaba caverna lunar al estudio de grabacion, pero Plasma es una caverna de algun lugar aun mas inhóspito, pero no por lejano o ajenos, sino por el infierno de lo convencional, pero es caverna al fin y al cabo, pese a estar en un primer piso, y entonces allí todo puede suceder, aunque seamos muy pocos y estemos tan cerca. O precisamente por eso. Pero si me dejan me voy por las ramas, así que vuelvo a Pau, Alucinaciones y Música Cretina. Pero antes un consejo, un pedido, un ruego y un regalo para los que lean este texto y nunca hayan escuchado 3Pecados: no permitan que eso les pase, busquen Diciembra, déjenlo sonar, y así entenderán mejor de lo que estoy hablando en esta mañana de domingo en que escribo de Pau y termino pensando en Diego y más muertes injustas de Montevideo, y entonces le encuentro otro sentido al estribillo de este Parodista!, algo así como el hit del debut de Alucinaciones, con video y todo. Y antes de hacer play y ponerme, otra vez, a cantar los coritos, un consejo: busquen en YouTube la aparición del grupo en los premios Graffiti uruguayos, una bomba en medio de la formalidad televisiva, como debe ser. Y ahora sí, pongámosle color al domingo gris, porque... si está tan mal, tan mal, ¿por qué no paro de bailar?

sábado, 22 de julio de 2017

Apostando por Marcus

En un momento de la cena, Greil Marcus se concentró en el menu del restaurant donde se lo estaba despidiendo de Buenos Aires. La comida y la bebida ya habían sido pedidas, empezaban a llegar las primeras entradas, pero el agasajado tenía la cabeza hundida en las páginas plastificadas. Cuando levantó la vista, pidió que cuando viésemos al mozo lo llamásemos. Le preguntamos si quería algo, y su respuesta algo enigmática fue: simplemente quiero un poco de su atención. Finalmente llegó el mozo, charlaron en voz baja, Marcus señaló algo en el menú, y cuando el tipo volvió lo hizo con una botella. El decano de los periodistas de rock se habia elegido un vino. Argentino, para mas datos. "Asi que además sos un especialista en vinos...", le dije, y respondió enseguida que por supuesto que no. Contó que, hacía algunos años, se había topado con un artículo en una revista donde se hablaba de los vinos argentinos, y desde entonces siempre se elegía alguno. No se consideraba un especialista, lo hacía medio a ciegas, basándose en los años, las bodegas y los precios, pero los vinos argentinos nunca lo habían defraudado, siempre terminaba acertando. Le dije que si todo era una cuestion d enombres y numeros, había que llevarlo al hipordomo. Y él se rió y dijo que nunca había ido a uno. Pero que su padre una vez había apostado todo su dinero a un caballo basándose en el nombre: se llamaba Marcus. "Perdió, por supuesto", contó el buen Greil, y se dedicó a hacernos probar a todos el vino que había elegido para su cena de despedida.
...
Mañana finalmente sale en Radar la entrevista que tuve el honor de realizar con Greil Marcus, durante su paso por Buenos Aires. Valga esta anécdota como bonus track, ya que no está incluida en la nota. Tambien se quedaron afuera otros comentarios que no merecen perderse en el olvido, como su desdén por la biografía sobre Lester Bangs de Jim DeRogatis, que incluye según él demasiadas mentiras, y su satisfacción por la aparición del libro sobre Paul Nelson, aunque asegura que la selección de notas no es de lo más representativa. Sobre su compilado de notas de Lester asegura que jamás vio un dólar sino que las ganancias fueron para un sobrino que era su familiar mas cercano y al que Lester casi ni había visto en su vida. Le pregunté por las emotivas cartas póstumas del antologado que abren y cierran el libro --con el membrete "Desde la nube de Lester Bangs" y firmadas LB-- y me aseguró que no son obra ni de él ni de Dave Marsh, sino que realmente llegaron por correo cuando estaba terminando el libro, algo que les dió a ambos un escalofrío. Pero el hecho de que el texto se refiriese a él como Marcus, algo que nunca hubiese dicho Lester, los tranquilizó un poco. Tengo que agradecerle a Juan Manuel Dominguez haber avisado que venía Marcus y ayudar a que hubiese un lugar en su agenda para poder hablar con él, y especialmente por haberme invitado a la cena posterior a la charla, en la que también estuvo presente Pablo Strozza con su pareja, Carolina. Strozza hizo un gran trabajo encargándose de entrevistar a Marcus en la Biblioteca Nacional. Y también tengo que agradecerle a Marcelo Figueras por haber insistido --al final no pudo estar, y me dejó solo con Marcus-- en que gestionásemos la nota pese a que iba a terminar publicándose luego de la charla. Fue una conversacion distendida y que fluyó fácilmente, sin tomar un café ni agua ni nada, justo antes de su charla pública, yo con mi inglés apolillado y chapurreante, y él que se larga a contestar como si estuviese escribiendo. Espero haber hecho honor a sus respuestas en el artículo que supongo aparecerá online en un rato. Nos vemos en Radar, entonces. Hasta mañana.

domingo, 16 de julio de 2017

Música Cretina 2017 #5

ESTO NO ES UN PROGRAMA

15-6-2017

Lado A

"Hacé lo que tengas ganas/ pero no me tengas esperando"

1.- Café Tacvba, 1-2-3
2.- Mavis Staples, Love and trust
3.- Donnie Trumpet & The Social Experiment, Familiar
4.- Moro-Satragni c/Charly García, Como me gustaría ser negro
5.- Link Wray, Ice people
6.- The Kinks, Tired of waiting for you
7.- Rafael Berrio, Mis ayeres muertos

Lado B

"Mis héroes murieron de sobredosis/ mis enemigos están en el poder"

8.- Delbert McClinton, Middle of nowhere
9.- Cazuza, Ideología
10.- Eleanor Friedberger, He didn't mention his mother
11.- Sylvan Esso, The glow
12.- Leo García, Canción para los inocentes (Litto Nebbia)
13.- Josh Rouse, Blanket
14.- Alucinaciones en Familia, Parodista!

viernes, 7 de julio de 2017

Landrú (1923-2017)


Siempre me gustaron los chistes de Landrú. Sus chistes y sus gatos. Junto con Cortázar y Soriano, ocupa el podio de los tempranos y solitarios devotos de los felinos dentro de la cultura popular argentina. El Landrú que me tocó en suerte generacionalmente fue el de Clarín, en plena dictadura. Sus viñetas se repartían azarosamente en las páginas de politica del diario, cuadritos pequeños habitados por personajes de cuerpos diminutos pero con cabezas gigantes retratando a los políticos de la época, generalmente militares, o sea dictadores, o sea asesinos. Apenas unos años antes, la renovación de los chistes de contratapa de ese mismo diario, estelarizada por autores como Caloi, Crist o Fontanarrosa, había anunciado que su largo reinado en el medio había terminado. Puente entre el humor popular de revistas como Rico Tipo y Patoruzú y la revolución de los '70, con Satiricón y Hortensia a la cabeza, Landrú supo ser el gran renovador del humor argentino. Su impronta fue un absurdo bestial, minimalista y surrealista casi llegando al punto de dadá, algo que lo convirtió en el humorista político perfecto para atravesar ese territorio de la negación y caprichosos experimentos con pies de barro que fue la politica entre la libertadora y el regreso de Perón. Sin él no hubiese habido Quino ni Copi y ni morsa en la "Canción de Alicia" --el clásico de Serú Girán, firmado por Charly García--, claramente más Landrú que Beatle. Y nadie mejor que él para dibujar a un gorila. Así que, por más de que durante esos años de plomo hubiese empezado su decadencia, los últimos cartuchos de aquel humor terminaron siendo perfectos para retratar desde un absurdo casi naif, y en las páginas de la sección política de uno de los diarios mas influyentes y populares de la época, una realidad que era tan en blanco y negro como esa tinta impresa que manchaba los dedos, al tiempo que la actualidad los manchaba de sangre. Tiene mucho para decir el hecho de que uno de nuestros más grandes humoristas políticos siempre se haya dedicado al absurdo, y eligiera definirse como un surrealista. Pero, en los tiempos que corren, prefiero no pensar mucho en eso.

miércoles, 5 de julio de 2017

Leo García, Canción para los inocentes (Litto Nebbia)


Hoy estar en la prisión/ es una distinción

Uno de los mejores secretos alrededor de Leo García, que se comentó tanto en su momento hasta que dejó de ser un secreto para ser una de sus mejores características, era que cada vez que tocaba en su guitarra las canciones del rock nacional más histórico, no había con qué darle: era el mejor. Tanguito, Los Gatos, Almendra o Moris: no había cancion que Leo no hiciera en su justa medida, una característica que lo acompañó durante toda su carrera. Por eso es que estaba esperando con ganas el disco que le produjo Litto Nebbia, Musica del corazón, que en realidad es casi un disco de Litto, pero en el que canta Leo. Hay por ahi un par de temas en los que Leo es Leo, especialmente los que tienen letras de Pablo Schanton (mis preferidos, siempre, o al menos a los que siempre les presto especial atención), pero en este caso cuanto mas Nebbia mejor, y si es el Nebbia clásico, hay que sacarse el sombrero. Por eso es que la perla del disco es este tema, que cuando arranca, aunque no tiene un lugar entre los clásicos, uno lo siente parte. Después, claro, leyendo cosas por aquí y allá, es posible enterarse que la primera impresión no era errada: Canción para los inocentes es un tema compuesto durante aquella primera época, que nunca se grabó, porque por su verso inicial Litto supuso que hubiese sido inútil, jamás podría haber sido editado. Así que, en vez de hacer la gran Ayer nomás, y suavizar la letra, prefirió dejarlo de lado durante años, décadas, para resctarlo hace muy poco. Robate un manojo de mi canto/ será la libertad, escribió Litto, canta Leo, y suena en el último Música Cretina --paciencia, espérenlo llegar casi al final de Lado B-- o sino en este miércoles gris y con lluvia casi de otro tiempo, uno en que la frase que abre la canción era tan actual como hoy en día, mal que nos pese. Como dijo alguien por ahí, las canciones lo saben todo antes que uno. Y son las que nos salvan. Siempre. O casi. Pero es como si asi fuera.

miércoles, 28 de junio de 2017

Moro-Satragni c/Charly García, "Cómo me gustaría ser negro"

Si estuviera enamorado por primera vez/ quizás te podría alcanzar el algodón

No creo que justamente Charly García estuviese pensando en reivindicar la esencia profunda del peronismo o en hacer rabiar a los gorilas cuando le regaló este tema a Oscar Moro para su proyecto con el Beto Satragni, armado luego de la separación de Serú Girán. Sin embargo, en aquel entonces --comienzos de los 80--, con mis amigos coreábamos el estribillo con entusiasmo, entendiéndolo como un alegato contra los milicos (el gobierno militar, o sea), con una clave un poco menos enrevesada que las referencias de Canción de Alicia, a pesar del esa suerte de epígrafe del comienzo, donde intenta lavarse un poco las manos: Esto es parte de un mal sueño.... Pero es que al fin y al cabo no dejaba de ser un fabuloso desplante cantar Si yo fuera un ciudadano de primera/ amparado por una Constitución en un momento en que justamente no sucedía ninguna de las dos cosas, y después mandarlos a cagar con todas las letras (en epocas que todavía no se tenían piiip para la cocina, je), doblando la apuesta con eso de Cómo me gustaría ser negro/ y con mucho olor. Ok, esa era la lectura entonces, pero no se si era efectivamente la intención de sus autores detrás de una canción que, sin todas esas especificidades temporales, suena demasiado enigmática. Para canción de un desplante amoroso es demasiado agresiva, para referencia al amor por la música negra demasiado enrevesada. Tal vez sea por eso que al escucharla ahora, enseguida viene a la mente otra referencia político-específica (aunque claramente fuera de lugar), como la que menciono al comienzo de estas líneas. Pero, más allá de los significados, lo cierto es que este tema perdido firmado por Charly siempre fue un tesoro privado para sus fans, ya que nunca llegó a ser un exito ni nada parecido. Es una joya escondida, a pesar de que García lo tocó bastante. En YouTube hay un par de versiones en vivo, una extraordinaria con la banda del '82, y otra de fines de esa misma década. Debe, claramente, tener una referencia musical que se me escapa... ¿Steely Dan? ¿Algún jazz-rockero mas o menos famoso? Se me ocurre que debe haber sido algun chiste de sala de ensayo que terminó encontrando su camino hacia una canción, que sin embargo no tuvo el pinet suficiente para estar en el equipo titular. Si alguien tiene mas data, que cuente, porfa. Googleando no encontré ninguna referencia, tanto sobre la letra como sobre la música. Salvo el hecho de que en una lista de los mejores 100 temas de García, anda por el puesto 70. Lo cierto es que fue la estrella del disco menos comentado de los cuatro solistas que sacaron los ex Serú cuando separaron la banda, aprovechando su popularidad y también que tenían sello propio. Obviamente, la estrella del lote fue el debut solista de Charly, Yendo de la cama al living, que tenía tanta banca que incluso fue doble, con el agregado de la banda de sonido de "Pubis angelical". Pero no venía muy atrás el de Lebón, El tiempo es veloz, aún hoy es uno de los puntos altos de su carrera solista, sólo superado por su álbum debut. La injusticia es que en su momento --al menos entre mis amigos-- se le dio mas bola al solista de Aznar, el joven maravilla que había separado el grupo, y que venía con esa versión calcada de Because como demostración de su talento mimético y obsesivo, que la maravilla de Moro-Satragni, que hoy vuelvo a escuchar --otra vez, gracias a YouTube-- y me deja nuevamente fascinado. Sobre todo por ese primer lado, que tiene temazo tras temazo (¡qué bueno que es Canecandombe, por favor!), y remata con el de Charly. Pero el otro lado no se queda atrás, y tiene un tema de Spinetta (el Beto habia formado parte de Spinetta Jade, asi que tuvo su aporte) y la participación de David Lebón. Así que no puedo evitar recordarlo en este mediodía de miércoles nublado y esquivo, que se merece una buena mandada a cagar, qué tanto. Y ya que hablamos de discos y lados, los que tengan ganas de un poco de sol, también pueden escucharse completito el último Música Cretina, buscando el tema de Moro-Satragni y Charly hacia la mitad del Lado A. Y despues, como cantó Luis Alberto, que siga la melodía...

domingo, 25 de junio de 2017

Link Wray, "Ice people"


La gente de hielo/ está simplemente hecha de hielo/ y no trata muy bien/ a sus semejantes

Siempre me fascinó la historia de Link Wray, el primer héroe de la guitarra del rock. En realidad lo que atesoro es el particular disco con el que reapareció a comienzos de los 70 luego de largos años de ostracismo. Lejos de volver a sus riffs contundentes y seminales de fines de los 50 y comienzos de los 60 --Pete Townshend declaró alguna vez que sin el clásico instrumental Rumble, él nunca hubiese agarrado una guitarra--, Wray fue fiel a su retiro hippie en una cabaña en medio de la nada, y ahí mismo fue que grabó sus nuevas canciones, en un pequeño grabador de tres pistas que había instalado en un cobertizo. El delicado y fascinante Link Wray (1971) tal vez sea el primer disco low-fi de la historia, y es realmente una delicia. Una mezcla de blues, soul, gospel y lo que hoy llamaríamos alt-country que parece venir desde otro mundo, tanto los instrumentos como la voz rasgada de Wray, que había perdido un pulmón de muy joven, algo que tal vez lo haya inclinado en sus épicos comienzos eléctricos a dedicarse mas que nada a la música instrumental. Hace poco los tres discos que Wray grabó en su cabaña durante la primera mitad de los años 70 fueron compilados por el sello Ace en un álbum doble descriptivamente bautizado como 3-Track Shack, pero el tesoro de mi discoteca es la cuidada reedición en CD del hermoso álbum inaugural por el pequeño sello para coleccionistas de Universal, Hip-O, que imita al vinilo, incluyendo el perfil de Wray recortado en la portada. Lejos de sus épocas de guitar hero, en los que llegaba a lucir atuendos mas similares a El Salvaje de Marlon Brando, siempre de negro, el buen Link en la portada de su disco del 71 mas que hippie parece un indio. Uno viejo y sabio, capaz de describir a esos hombres de hielo, para los que el resto de los mortales somos presa fácil. Estamos atrapados todos juntos/ como los bufalos en las praderas, canta Wray, después de describir a los indios (que viven y mueren en la reserva), a los negros (que viven donde pueden) y a los blancos pobres, que no vivien nada mejor que los otros dos, y ni siquiera puede decir que son rojos o negros. Somos todos señuelos para su deporte de tiro, agrega Wray, que parece conocer bien aquel tiempo de hielo, tan congelado como el actual, calentamiento global o no. Por eso hay que dejarlo sonar en este domingo de un invierno que no deja de escaparse, a ver si tenemos suerte y se derriten. Y por eso es que también suena por cretinísimo derecho propio en el Lado A del Música Cretina de este mes, pasen y escuchen, y domingueenlo completo, que hoy hay tiempo para todo.

sábado, 24 de junio de 2017

Cazuza, "Ideología"


Mi partido/ es un corazón partido

Vengo diciendo hace varios días que hay un nuevo Música Cretina para todos y para todas, pero para mí, el no-programa empezó con el rescate de este tema, que desde hace ya un mes vengo cantando en mis pedaleos de ida y vuelta al trabajo. Junto con Atrapado en libertad son mis dos anticuerpos contra ese virus llamado Despacito, que se te mete en la cabeza y necesitas droga fuerte para sacarlo de ahi. El tema de los Redondos es un clásico y se canta solo, pero el de Cazuza es un gusto adquirido en años y años de rebuscar en la música brasileña más allá de las ojotas y las bermudas eternas de una MPB que en un momento parecía pertenecer a los chetos del verano que despreciaban el rock nacional. Por eso es que mi camino de ingreso al Brasil musical fue el del BRock, que es como llaman ellos a su rock de los 80, tal vez el menos musical de todas las vertientes del vasto acerbo de nuestros vecinos, pero perfecta para el pendejo prejuicioso que era yo entonces. Pero volvamos a Cazuza, que una década mas tarde hizo pie de este lado de la frontera de la mano de la Bersuit y su contundente traducción de ese temazo llamado O tempo nao para, convertido en himno contra el estado de las cosas en épocas del mememato. Pero hay un Cazuza para cada momento, como lo demuestra ese otro himno que es su tema Brasil (Brasil/ mostrá tu cara/ quiero ver quién paga) convertido en estandarte de las marchas brasileñas contra el poder y la corrupción de ahora mismo, tres décadas más tarde. Lo increíble de este otro clásico, Ideología, que desde que volvió a asomar de mi disco duro se convirtió mi refugio y puño cerrado para el hoy y el ahora, es que casi todos sus versos suenan actuales, urgentes e inmediatos. El tema abre con la contundente frase que abre estas líneas, pero siguen llegando, como una ametralladora: Mis sueños fueron todos vendidos/ tan barato que no lo puedo creer. O sino: Mi sexo y drogas/ no tiene ningún rock n roll. Y también: Voy a pagar la cuenta de mi analista/ para nunca más tener que saber quién soy. Hasta parece tener un guiño para Cristina en Sarandí cuando confiesa: Aquel joven que quería cambiar el mundo/ ahora mira todo desde encima del muro. Para desembocar siempre en un estribillo inmortal, que es como una bandera, una barricada y también un lamento y pedido de ayuda urgente: Mis héroes murieron de sobredosis/ mis enemigos están en el poder. Lo sabía Cazuza, el hedonista que sabía cantar como un asceta, el hijo del poder que levantaba el puño contra el estado de cosas que le aseguraba sus privilegios. Y también lo sabemos nosotros, aunque la vida cotidiana nos obligue a mirar para otro lado, a esperar que llegue como el destino o como el resultado de una cuenta bien hecha. Ideología/ Necesito una para vivir. Y escribo esto y ya estoy tarareando otra vez el tema, que prácticamente abre el lado B de un no-programa ideal para este sábado soleado, caluroso y húmedo pero parte de un veranito falso, como todo lo que ultimamente nos rodea y se impone. Salvo la música, claro. Hasta Despacito tiene más verdad que otros des-pa-citos que venimos sufriendo día a día, al menos porque es pegadizo y tambien porque al final se deja limpiar por canciones más urgentes.

jueves, 22 de junio de 2017

Café Tacvba, "1, 2, 3"


De este baile hay que gozar/ Mover el cuerpo hasta caer exhaustos

Creo que ya les dije que hay un nuevo Música Cretina, aunque no hemos charlado mucho sobre el asunto. Lo armé y colgué antes de desconectar durante el fin de semana, y --me acabo de dar cuenta-- todavía ni siquiera les conté cómo arranca. Así que acá vamos, este es el primer tema del nuevo no-programa, que es también el primer tema de lo nuevo de los amigos de Café Tacvba, el pegadizo 1, 2, 3 del flamante Jei beibi. Me contaron por ahí que estuvo discutido el título, pero la polémica se zanjó cuando sus cuatro intengrantes coincidieron en decir "Hey Baby", si, pero a su manera. La misma que los convirtió en lo que son, porque bien al comienzo, cuando hacían sus primeras canciones adolescentes pensando en The Cure, según la abuela de uno de ellos les salían puros temas mexicanos. Siguieron intentando, pero finalmente se dieron cuenta que, por más que quisieran decir Hey Baby, lo que siempre les terminaría saliendo sería Jei Beibi. Así que: ¿por qué no abrazar ese destino? Abracemos entonces lo nuevo de los Tacvba, y también este jueves nubladisimo, que se atraviesa mucho mejor cantando uno, dos, tres. Como los U2 cuando volvieron a las fuentes, que contaron uno, dos, tres, cuatro --así, en castellano-- antes del simple que anunciaba su regreso. Porque es simple, después de todo. Marcamos y arrancamos. Ya estamos de vuelta, aunque nunca nos fuimos.

miércoles, 14 de junio de 2017

Miguel, "Leaves"


Decís que todo terminó/ ¿Cómo puede haber terminado cuando nunca lo vi venir?

La culpa la tiene California, canta Miguel. En la letra de la apropiadamente titulada Hojas, el narrador asegura saber que la vida cambia de estación, pero como en California las hojas no cambian porque el clima es uno solo, no vio venir el cambio en la relación a la que ahora le está cantando. Miguel es en realidad Miguel Jontel PImentel, un nativo de Los Angeles con padre mexicano y madre afroamericana, que ya lleva editados tres discos: con el primero, All I want is you (2010), levantó algunas cejas y le sirvió de carta de presentación para una discográfica grande, con la que sacó el segundo, Kaleidoscope dream (2012), que confirmó las sospechas, puso su nombre en boca de todos y preparó el camino para que la rompiese con Wildheart (2015), donde salió este Leaves, una hermosa canción que estuvo durante un rato en la lista de espera de Música Cretina, esperando su lugar. Cada vez que sonaba y no estaba prestando atención, dejaba todo y pensaba: esto está muy bien, ¿quién es? Y después me retaba por olvidarme todo el tiempo de Miguel. Pero recién ahora me doy cuenta que la pregunta no era de despistado o displiscente, sino porque hay algo más escondido detrás de la canción. Rebuscando en internet para escribir esto, descubrí el nombre de Billy Corgan entre los autores de la canción, y me terminó de caer la ficha. Porque esa era la respuesta correcta a mi pregunta inconciente, algo que también parece haberle pasado a Miguel o alguno de los que lo acompañó durante la grabación de Wilheart, que no pudieron evitar preguntarse en voz alta: Che, ¿esto no se parece a algo?. La respuesta fue que se parecía a 1979, el exitazo de Mellon Collie and The Infinite Sadness (1996), de los Smashing Pumpkies, así que hubo llamado, proposición, agregado de Corgan a la autoría del tema, y asunto arreglado. "Me afanaron tantos sin avisarme, que tomé su llamado como lo que Miguel aseguró, que fue por respeto", dijo Corgan por ahí. Y agregó: "Pienso lo mismo: fue algo respetuoso". Pero mas alla de homenajes o preguntas flotando en el aire, lo cierto es que Leaves no deja de ser un temazo. Uno que puede sonar en este invierno algo confundido que tenemos por estos días, para ayudar a cargar con nuestro miércoles. Y que también suena en el Lado B del último Música Cretina, después de Coltrane escondido en Coatesville Harris y antes de Los Reyes del Falsete. Se los cuento para que ustedes sí puedan verlo venir...   

lunes, 12 de junio de 2017

Música Cretina 2017 #4

ESTO NO ES UN PROGRAMA

18-5-2017

Lado A

"No está viviendo/ la está matando el tiempo"

1.- Michael Kiwanuka, One more night
2.- Nekfeu, La ballade du Fremont
3.- Banda do Mar, Hey Nana
4.- Suzanne Vega, We of me
5.- Leonard Cohen, If I didn't have your love
6.- William Bell, The three of me
7.- Julen y La Gente Sola, La chica de mantenimiento

Lado B

"Buscan siempre algo distinto/ en el mismo lugar"

8.- Kate Pierson, Bring your arms
9.- Joe Crepúsculo, Esto es lo que hay
10.- Coatesville Harris c/John Coltrane, Strange things all the rage
11.- Miguel, Leaves
12.- Los Reyes del Falsete, Van andando
13.- Echo & The Bunnymen, Soul kitchen (The Doors)
14.- Los Punsetes, Tu puto grupo

lunes, 5 de junio de 2017

Coatesville Harris c/John Coltrane, "Strange things all the rage"

No estés seas un muerto/ hasta que estés en la tumba

Buenos dias lunes, buenos días semana, buenos días Cretinos. Sigue habiendo un nuevo no-programa por descubrir, aunque hace tiempo que no postee nada al respecto. Ok, no tan nuevo, de hecho estamos cambiando de mes, deberíamos tener uno nuevo, no es cierto? Pero mientras tanto recordemos, como canta Rodney Smith, que hay "cosas extrañas por todos lados". Por ejemplo, el delicioso solo de John Coltrane perdido en este tema de la banda de James "Coatesville" Harris, un baterista que supo tocar con Louis Armstrong en los años 40, pero durante la primera mitad de los 50 tuvo su propia banda en Philadelphia, y llegó a grabar algunos simples. Entre ellos figura el que contiene esta canción olvidada, en una época que John Coltrane --según escribe Ben Ratliff, crítico musical del New York Times, en su fascinante libro Coltrane: The story of a sound (2007)-- recién empezaba a encontrar su sonido. De hecho, lo que cuenta Ratliff es que por esta época aparece por primera vez el Coltrane que todo conocemos, y la verdad que es hermoso verlo --o escucharlo-- llegar, no es cierto? Nene, estamos viviendo en la era atómica, canta el anonimo Rodney, y con eso parece explicarlo todo, la aparición de Coltrane, el destino olvidado del simple, el rescate online en esta época tan post nuclear, en la que sin embargo el sol sigue insistiendo en asomar mientras escribo esto, en la mañana mas fria de un invierno del siglo XXI, y mientras tipeo esa frase me siento por un momento en una novela de ciencia ficcion, una en la que es lunes en el hemisferio sur de un planeta que está calentándose y en el que sin embargo hace frío, y además veo como el felino doméstico de mi hogar se empecina en sacar las piedritas de su plato con una garra, esparciendolas en el piso, antes de comerlas. Así que gracias John por el solo, Rodney por el consejo, y a vos también Coatesville por el ritmo. Como cantaba Fabi: Tu-tumba, tu-tumba.

viernes, 26 de mayo de 2017

Julen y La Gente Sola, "La chica de mantenimiento"


Se peina igual que a sus dieciséis/ y piensa de la misma manera también

Conocí a Federico Morosini durante una larga tarde en una cancha de básquet de la Ciudad Vieja de Montevideo, mientras se rodaba el video de Jordan, el himno de Eté & Los Problems. Federico es el protagonista de video, el que busca con la mirada a una chica que no hace mas que escapársele, y como la particularidad del video es que está filmado en una sola toma, sin cortes, durante toda esa larga tarde lo deben haber filmado mas de treinta veces, aprovechando lo que hubiese de luz para realizar todas las tomas posibles, buscando la que mas se acercase al ideal. Cada una de esas treinta veces, Federico arrancaba el rodaje masticando con ganas un choripán que debía chorrear en cámara. No se cómo es que pudo volver a comerse un choripán alguna vez. Será por eso --y la juventud, claro-- que sigue siendo como un palito. Pero lo cierto es que Fede para mi nunca fue Fede, sino que es Julen. Porque por entonces ya lo conocía como el líder de la gran esperanza pop de Montevideo, Julen y La Gente Sola, que apareció casi de la nada con un disco encantador, aunque desde entonces y hasta ahora no se haya vuelto a saber de ellos. Eso sí, cada tanto cruzan para tocar de este lado del Río, y lo hacen mucho mas seguido que varios de su co-terráneos. El asunto es que pocos se enteran, porque lo avisan sólo por Facebook. Pero con eso alcanza, a juzgar por el show desbordante que alcancé a ver este verano en un boliche de Almagro. Me los perdí apenas un par de semanas atrás, cuando cruzaron para tocar en Buenos Aires y La Plata. Lo lamento porque, en una de ésas, si alcanzaba a verlos, me hubiese curado del tarareo permanente de este tema que me dejaron desde el verano. En ese show me di cuenta que conozco todos los temas de Julen y su banda, que me sé las letras y las canto con ganas, y que ya es hora de que saquen un disco nuevo. Julen --perdón, Fede-- canta sus letras con una sonrisa de satisfaccion y ausencia, y el brazo en alto, como arengándose a sí mismo, sabiendo que no se trata de él sino que se trata de todos, somos nosotros, la clave del rock o del pop o de cómo sea que lo queramos llamar en estos tiempos tan virtuales pero que sin embargo necesitan de recitales, sonrisas, nosotros y brazos en alto. Y de canciones como ésta, qué tanto. El resto es historia universal. Como el nuevo Música Cretina, en el que Julen suena cerrando el Lado A, de la misma manera que bien puede abrir este viernes atrapado entre feriados, doble viernes y lunes falso entonces. Pero con sol de verdad, al menos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Banda do Mar, "Hey Nana"


Si vos no querés/ yo te voy a convencer

Miércoles nublado pero por suerte este nuevo Música Cretina viene soleado, canción tras canción. Aún es un no-programa flamante, con todo para descubrir, pero hay temas que hace tiempo que vienen dejando huella. Como este de Banda Do Mar, el trío de la parejita entre Marcelo Camelo y Mallu Magalhaes junto al percusionista portugues Fred Ferreira. No sé desde hace cuánto tiempo que vengo disfrutando del riff con el que arranca el tema, ya que venía esperando pista cretina hace rato, y desconozco la razón (o razones, o sinrazones) por la que siempre Martín Pescador la dejaba pasar. Y eso fue por lo menos hace más de dos años, ya que recuerdo haber buscado el disco debut y despedida de Banda do Mar en la visita que hicimos con Ana a Río, una ciudad ya casi sin disquerías, como casi todas. La vida en casa continúa/ todos están bien, canta Marcelo Camelo. Me vine hasta acá para hablar con vos. Y eso es lo que bien puede decir también Música Cretina, que se tomó unas vacaciones de mitad de año pero ya está de regreso. Además de hacer salir el sol en un miércoles nublado, Banda do Mar suena también casi al comienzo del Lado A del --apenas-- cuarto no-programa del año. Acá al lado está el link para quienes quieran escucharlo completo. Están todos invitados.

martes, 23 de mayo de 2017

William Bell, "The three of me"


Anoche tuve un sueño/ y habia tres como yo/ el hombre que fui, el hombre que soy/ y el hombre que quiero ser

Sol de lunes yo te saludo, después de tanta nube, tantos días otoñales que no se decidían entre aceptar el invierno o llorar el verano. Un lunes es siempre una decision, no importa si se concrete o no, al menos hay que vestirse y salir al mundo. Y qué mejor que salir tarareando este tema del gran William Bell, de pie señores, que acabo de nombrar a uno de los grandes del soul de los 60, una de las primeras estrellas del sello Stax --junto a Otis Redding, Sam & Dave e Isaac Hayes--, el autor de himnos como You don't miss your water o Born under a bad sign. Y el que se ha puesto nuevamente de pie es justamente Bell, que después de un silencio que llevaba más de una década ha sacado un discazo para el regreso de Stax titulado This is where I live, donde además de grabar una nueva versión de Nacido bajo un mal signo y llevarse un Grammy a casa, se despacha con temazos como este, que firma junto a Nick Cohn y el productor del álbum, John Leventhal. Tres como yo/ tengo que decidir quién quiero ser, canta Bell. Perder tu amor es lo que me hizo ver/ que no hay lugar para los tres. Así que ya lo saben, es hora de ser uno, por fin. Como el invierno, como el lunes, como este nuevo Música Cretina, que carga al buen William Bell como estandarte, y está de regreso, para ser apenas lo que siempre quisimos ser.

lunes, 22 de mayo de 2017

Kate Pierson, "Bring your arms"


Avivate, no cierres tus ojos/ mantenete firme/ y corré, corré, corré

Es la gran madrina de un rock alternativo que, ademas de poguearse puño en alto a comienzos de los 90, también se permitió aprender a bailar. No fue tan difícil, a fin de cuentas. Sobre todo si se tiene en cuenta que sus coros generosos les regalaron éxitos a quiénes por entonces todavía le cantaban sólo a su tribu. Ahí está, acompañando a Michael Stipe al frente de REM en Shiny happy people. O junto a Iggy Pop en la aún irresistible Candy. Y ni que hablar de esos crossover extraordinarios junto a los B'52, banda con nombre del avión responsable de llevar la bomba atómica hasta el cielo de Hiroshima y Nagasaki, exorcisado baile tras baile, con una actitud y canciones capaces de cruzar fronteras de estilo, edad y genero. Kate Pierson es esa pelirroja del grupo que se canta todo, y que hace un par de años sacó un demoradísimo debut como solista que pasó increíblemente desapercibido. Lo hizo con la ayuda de la hacedora de éxitos Sia, pero lo editó de manera independiente, lo que seguramente selló su destino. Su título es simple: Guitars and microphones, y este bien podría haber sido su hit, un tema que suena inconfundiblemente Pierson, sin saber muy bien eso qué significa. Una canción que habla de estar atentos y correr cuando llegue el momento, pero correr con urgencia y también cuidado, como si llevásemos una lamparita encendida en las manos. Estamos en un viaje/ dentro de la cabeza de la tortuga, canta enigmáticamente Pierson en el estribillo, y cada vez que llega ese momento no puedo evitar pensar en la tortuga de mar hippie y fumona de Buscando a Nemo. Ahí vamos entonces, entregándonos a la corriente. Ahora que la mañana del domingo se decide a recibir al sol, y convertirse en mediodía, es el momento de recordar tambien que tenemos un nuevo Música Cretina. Y con la canción de Kate Pierson arranca el Lado B de un no-programa que recién empieza a ver la luz, aún por descubrir. Avivensé, abran los ojos, y las orejas. Y cuando llegue el momento, apreten play y déjenlo correr.

domingo, 21 de mayo de 2017

Michael Kiwanuka, "One more night"


Creo que ya les dije que hay un nuevo Música Cretina, ¿no? Pero nunca está de más volver a comentarlo. Un nuevo no programa que arranca con este tema de Michael Kiwanuka, un londinense hijo de padres ugandeses, que llegaron a Inglaterra huyendo de Idi Amín. Con 30 años mas o menos recién cumplidos, Kiwanuka fue comparado hace unos años, cuando asomó la cabeza, nada menos que con Van Morrison y que él menciona con referente a un mas obvio (y lógico) Marvin Gaye. Fanático del Tottenham, leo por ahí que grabó su primer disco bajo la protección de Paul Butler, el líder de The Bees, fue soporte en el 2011 de una gira de Adele, y se ganó su primer cucarda cuando la BBC lo eligió como revelación a comienzos del 2012. Este One more night es de su segundo disco, que sacó a mediados del año pasado, Love & Hate, y tiene un groove hipnótico que nunca se detiene, acompañando al cantante, que repite y repite que se trata de una noche mas, y que va a estar bien en la mañana, que va a estar bien durante el día. Un rezo que volverá a ser necesario al caer la noche, qué duda cabe. Porque siempre es una noche más, y en la mañana no habrá mas mentiras, en la mañana lo vamos a intentar.

martes, 4 de abril de 2017

Música Cretina 2017 #3


ESTO NO ES UN PROGRAMA

19-3-2017

Lado A

"Flashes de un fin de semana/ tirado en la cama"

1.- Nurses, Trying to reach you
2.- Charly García, Rivalidad
3.- Pete Townshend, The sea refuses no river
4.- Texas, I will always
5.- Valentín y Los Volcanes, Sonámbulos
6.- Lee Fields & The Expressions, I'm coming home
7.- Chuck Prophet, Bad year for rock and roll

Lado B

"Tengo que cruzar ese río/ tengo que cruzarlo a como de lugar"

8.- Lou Reed, Stupid man
9.- Varias Artistas c/Marina Fages, No me necesita
10.- Lyle Lovett, North Dakota
11.- YG c/Tory Lanez, Me & my bitch
12.- Rosario Bléfari, Vidrieras
13.- The Motels, Suddenly last summer
14.- El Tri, Proud Mary (Creedence Clearwater Revival)

domingo, 2 de abril de 2017

Charly Garcia, "Rivalidad"


Nunca van a conseguir cambiarme, Baby/ Viva la rivalidad

Hace exactamente quince años atrás, Buenos Aires ardía y Charly García ardía con ella. Pero no era un Nerón de cabotaje, incendiando lo que ya no podía tener y cantándole a las llamas. Sino que simplemente el fuego era su día a día, y parecía un tanto sorpendido al darse cuenta que simplemente la ciudad caminase a su paso. "Si mi orden para la gente es el caos, pongamos que soy el maestro del caos", me dijo por entonces, en una entrevista que salió en Radar. "Así que cuando hay caos en serio, para mí es lo más normal". Esa normalidad era la de los bancos sitiados por ahorristas caceroleando por sus ahorros, cortes en todas las esquinas (había uno en Santa Fe y Coronel Díaz, casi bajo su ventana, cuando hicimos aquella nota), y unas elecciones inminentes de las que Charly se desmarcaba, después de haberle puesto a Carlos Menem el brazalete de Say No More, y simplemente se anunciaba como Master del Universo. Entre tanto delirio, por supuesto, García resultaba terriblemente lúcido, como si en la mesa del Sombrerero Loco de Alicia de pronto alguien con una frase explicase el mundo. Algo parecido sentí hoy al recordar este tema del nuevo disco de Charly, que engalana el Lado A del que todavía es el último Música Cretina. Cuando todo el mundo se rasga las vestiduras por la bendita grieta, y también se escandaliza ante el eterno Boca-River al que parecemos condenados como, ejem, argentinos, Charly alza el puño y celebra y pide mas rivalidad. Y como si fuera poco además recuerda que siempre hay vecinas incapaces de distinguir la música del ruido, la mas maravillosa música con ese ruidito que apenas son capaces de hacer. Charly es Charly, no hay nada que hacerle, aún con cuentagotas, sin tocar, sin cantar, sigue siendo García. Y así como de pronto todos estábamos hablando de él y ahora que parece que lo hemos olvidado, simplemente sigue dejando marcando el camino en la eterna mesa del te del Sombrerero Loco en que se ha ido transformando nuestro día a día.

sábado, 1 de abril de 2017

Chuck Prophet, "Bad year for rock and roll"


Puedo verlo en tus ojos/ todavía no es tan tarde

Justo antes de fin de año, Chuck Prophet dijo lo que necesitaba escuchar. Y no sólo lo dijo, también lo cantó. Es increible el poder de las canciones, porque cuando dicen lo justo, cuando aparecen cuando corresponde, ni antes ni después, arman y desarman a la vez, entendés todo y al mismo tiempo no necesitás entender, lo sentís en la piel, o en las ganas de salir a pelear por algo que valga la pena. No creo que el rock n roll merezca ninguna pelea, pero no es el rock la cuestión, sino la vida, claro está. La de todos los días, especialmente. Eso que llamamos estado de ánimo, y eso sí que vale mil peleas pequeñas, íntimas y diarias. Y eso es a lo que el buen Prophet apunta, y da en el clavo: en nuestro mundo personal, el de hoy, apoyado en lo mejor de nuestra historia. El duque blanco hizo una última reverencia/  ahora hay una estrella más en el cielo, arranca cantando en este tema que regala piel de pollo, y al mismo tiempo intenta sacarnos a la calle, puñoto cerrado y ganas de saberse la letra para cantarla entera. Recién el amigo Federico Watkins me pedía el nombre de algun artista del que fuese fan pero nadie conociera, y si bien el intento de precisar previamente una  definición de "nadie" (y también de "fan") me inmovilizó un poco, le tiré algunos nombres, y entre ellos estaba el de Prophet. No diría que soy su fan, pero como el perro que da vueltas y vueltas en un almohadón antes de decidir que vale la pena tirarse ahí a descansar un rato, hace tiempo que le vengo rondando al amigo Prophet. Ya lo escribí por ahi, lo descubrí en algún oportuno disco solista y fui para atrás, hasta encontrarlo en Green On Red, uno de los grupos iniciaticos del Nuevo Rock Americano, que nos tiró un madero en medio del océano de teclados de los ochenta, una balsa que terminó legándole al mundo su mejor descendencia, que responde al nombre de REM. Los Green On Red nunca llegaron tan lejos, al igual que el resto de su tropa, pero Chuck Prophet ha sobrevivido, y no sólo eso: en los últimos años --en lo que va de esta década, digamos-- ha ido editando un disco mejor que otro. Estos son años inmediatos y sin historia, los años pasan y los temas y los discos que más nos gustan apenas si son un archivo en el disco rígido, y cuando nos queremos acordar nunca sabemos de qué estamos hablando, qué nos gusto o qué nos mantuvo vivos todo este tiempo. Por lo general, además, cuando un artista la pega, el disco siguiente ni siquiera vale la pena escucharlo más de una vez, y a veces ni llegamos hasta el final. Y las neuronas al final se borran, hay que hacer lugar para los nuevos nombres, qué tanto. Por eso es que cuando un disco me gusta y me acompaña, intento comprarlo, que ocupe un lugar en el estante, aunque no lo vuelva a escuchar en formato fisico. No importa, no soporto que no exista, que sea sólo una carpetita olvidada, igual a las demás. Pero me fui de tema, volvamos a Prophet, que desde que la pegó con el disco que me hizo rastrillar hacia atrás en su historia --¡Let Freedom Ring! (2009), un New York de Lou Reed para los nuevos tiempos-- no ha sacado un disco flojo, uno tras otro obligan a tenerlos en las manos, y entonces es cuando se manifiesta una de las deficiones posibles de esa declaracion de "fan" que me reclamaba el pedido de mi amigo Fede: es directamente proporcional (no es excluyente, claro) a la cantidad de lugar que ocupan sus discos en mis estantes. Y lo último del ex guitarrista de Green On Red la rompe, y este tema --y el video, que no es oficial, sino que lo armó algún fan, lo colgó en You Tube y emociona, qué joder-- fue mi himno de fin del año pasado y el comienzo de éste. Es apenas el anticipo de un disco que acaba de salir, cuyo titulo --Bobby Fuller murió por tus pecados, sería la traduccion-- hace referencia al autor de I fought the law, que murió con apenas 20 años. La ley ganó, lo sabemos, la ley gana siempre, pero al mismo tiempo siempre hay un lugar donde sobrevivir, y el rock siempre nos ha ayudado a encontrarlo, así que hay que brindar por eso. Y si todavía es muy temprano para andar revoleando vasos y copas, mezclando los líquidos, entonces siempre se puede hacer play, y escucharlo al buen Chuck. Y también escuchar completito el último Musica Cretina, que le reservó un lugar al final del Lado A, merecidísimo y cretinisimo. Como esta vida que nos empeñamos en llevar adelante, cuando alrededor todo cruje, cae y se muere. Y se levanta como un zombie a perseguirnos. Estaca y ajo, y rock n roll: mi deseo es que nunca los tengan lejos. Y como dice Prophet al final de su canción: Me pregunto cómo es que todo va a terminar.  

jueves, 30 de marzo de 2017

Lyle Lovett, "North Dakota"


Los chicos de North Dakota/ beben whisky para entretenerse

Mi primera nota en aparecer en Página/12 fue sobre Lyle Lovett. Debe haber sido por el 93, cuando se casó con Julia Roberts, así que ya van casi 25 años. No la escribí para el diario, sino que se la vendí a Carlos Polimeni, que por entonces todavía reinaba en el suple No. Pero como estaba la Roberts en el medio, cuando quedó un hueco en Espectáculos y le pidieron ayuda a Carlos para taparlo, les tiró mi nota, empezando a hacer méritos como para --poco después-- pegar el zarpazo y quedarse con la sección. No se cómo llegué a Lovett, debe haber sido por revistas como la Musician, que por entonces nos abrían los ojos a los que nos queríamos meter un poco en la buena música yanqui, mas allá del grunge. Eran las épocas de Bill Flanagan y Paul Nelson, la Rolling Stone se había movido al mainstream, y los expulsados por esa movida buscaron refugio en la Musician, según recuerdo y también ahora sospecho. Por ejemplo, la primer nota que leí sobre Jeff Buckley también la encontré en sus páginas. Lo cierto es que más allá de quién haya sido el responsable de que le prestase atención a este músico larguirucho, de traje y nombre, pelo y rasgos extraños, Lovett me deslumbró enseguida. Acababa de salir Joshua judges Ruth, un disco que aun hoy es la cumbre de su carrera, y la verdad que le sobraba musica por todos lados, y tambien historias. Porque eso es lo que mas deslumbra de Lovett, que escribe canciones como un cuentista. Además tiene un particular sentido del humor, a lo Buster Keaton, capaz de pasarse de rosca pero sin delatarse jamás. Y lo mas interesante es que entonces se podía ir hacia atrás en su discografía --me dejó con tanta sed ese disco, que había que ir a por mas-- y la cosa se ponía mejor y mejor. Recuerdo haberle comprado alguno de esos discos previos a Alfredo Rosso en Tabú, su disqueria en la Bond Street. Hay uno que tiene un tema llamado Pontiac --de su segundo disco, del 87, bautizado con el nombre de este tema--, narrado por la voz de un hombre que se sienta en su auto y piensa. Piensa en que los vecinos lo ven como un simpatico hombre mayor, en que durante la guerra mato veinte chicos alemanes con sus manos, y en que su mujer no deja de hablar y nunca dice nada, y por eso va a dejarla. Eso nomas. Como si hiciese falta mas. Lovett te pone la piel de gallina, como un Randy Newman terminal, sin el guiño del entertainer, un cowboy que sin embargo se da cuenta que de nada sirve el stetson, que igual estamos desnudos ante nuestras falencias y ante ese mundo que siempre nos va a dejar solos. Lo que redime a Lovett es que, por eso mismo, es capaz de hacer canciones de amor de esas que te dejan sin aliento. Como esta, en la que dice que los chicos de Dakota del Norte beben whisky para entretenerse, que los de Texas limpian sus armas, y cruzan la frontera hacia el sur para descubrir las artes del amor. Y a continuación la voz que canta agrega que entonces se tomó un whisky, soñó que era un cowboy, y cruzó la frontera. Me mata esa percusión, ese piano del comienzo, esa contención, esos instrumentos que llegan y se van. Y la que canta con Lovett es nada menos que Rickie Lee Jones, hay un video en vivo por ahí en la que se los ve juntos sobre un escenario, haciendo muy bien este tema, sin resignar ningun arreglo, pero yo prefiero la grabación del disco, justa, perfecta. Emotiva y profundamente triste. Si me amás/ decí que me amás, cantan y cantan Lyle y Rickie Lee en esta maravilla escondida en un disco lleno de maravillas, que merece escucharse de punta a punta, llamado Joshua judges Ruth. Un tema que tal vez corte al medio este jueves de otra vez marchas, de derechos pisoteados por los poderosos siempre contra los mas vulnerables, y de un viento que se disuelve en un sol que se niega a darse por vencido. North Dakota suena también en el Lado B del último Música Cretina, el de marzo, un mes que todavía está entre nosotros y delata que esto recién empieza aunque ya pensemos que dejamos todo un año atrás, tan rápido y tan intenso todo. Y para que no se nos vaya el tiempo entre los dedos, también podemos hacerle play a todo el no-programa, estan todos invitados, que las horas y los minutos estan contados, pero el reloj siempre se detiene con la buena música. O al menos la que evidentemente es Cretina.   

lunes, 27 de marzo de 2017

El Tri, "Proud Mary" (Creedence Clearwater Revival)


La corriente nos va llevando/ y la Raza por el rio se sigue cruzando

Cuando introdujo a Creedence Clearwater Revival en el Salón de la Fama del Rock and Roll, Bruce Springsteen contó que solía tocar con su primera banda en un club llamado Pandemonium, ubicado al costado de la ruta 35, en las afueras de Astbury Park. "Eran cincuenta minutos por noche, y raramente terminaban sin que hubiese una pelea", recordó. "Pero durante los tres minutos y siete segundos de Proud Mary, una hermandad llenaba la sala. Era simplemente una gran canción que les gustaba a todos, y que literalmente nos salvó la vida en mas de una ocasión". No hay banda de rock mas popular y universal que los Creedence, y por eso es que, al haber convertido el tema que fue su primer simple en un himno de los mojados, Alex Lora da en el clavo y explica por qué ocupa el lugar que ocupa dentro del imaginario del rock en castellano, al menos alla al norte, a un lado y el otro de la frontera, con o sin Trump, con o sin muro. Tengo que cruzar ese río/ tengo que cruzarlo a como de lugar, canta Lora al frente de El Tri, desde el flamante disco homenaje Quiero Creedence, que incluye a Calamaro y Bunbury cantando en inglés, a los Enanitos Verdes traduciendo por la mitad Travellin' Band, y muchos mas, desde Juan Gabriel hasta Los Lobos no hay rocker latino que falte y sin embargo el disco termina quedando demasiado anglo, y entonces la versión de El Tri es aún mas himno que nunca, y por eso hay que dejar que suene para empezar mejor que nunca la semana. Y también por eso cierra el Música Cretina de marzo, que aún tiene historias que contar y canciones que hacer escuchar.