miércoles, 20 de noviembre de 2013

Lloyd Cole, "Women's studies"


Para completar mi educación/ me tuve que despertar en tu baño/ Oh, esos cuarteles del lunes por la mañana/ a los que tanto me acostumbré

Ahora está, ahora ya no está. Pero apareció, lo vi antes que se fuera, es el sol del mediodía del miércoles. Y su aunque más no sea tímida aparición genera un brillo como el que regaló la noticia de que el buen Lloyd estaba de regreso este año con disco nuevo. Se llama Standards, o sea clásicos, y apenas me enteré del nombre pensé que era un disco de covers (algo que Cole sabe hacer muy bien, tiene un par muy buenos de Dylan y Lou, muy honrados en esta comunidad cretina). Pero no, el hombre sacó un disco con temas nuevos, y tuvo el tupé de llamarlos clásicos. Pero esa cancherez es apropiada: el sonido del nuevo Lloyd es un clásico sonido rocker: guitarras, bajo y batería. Y unas canciones que se bancan semejante nombre. Ya habíamos estrenado una y me venía guardando esta que cierra gloriosamente el Lado A del no –programa de esta semana: algo dylaniana, melancólica y enojada, pero divertida y también un poco misógina. Algo así como la posible cruz de aquella inolvidable cara que hablaba de un incendio forestal, ¿se acuerdan? Si no podemos hablar de nada/ entonces nada debería mantener su boca cerrada, es uno de los tantos versos que Cole le dedica a alguna mujer en este mediodía de miércoles. El buen Lloyd, que alguna vez aseguró creer en el amor, creer en cualquier cosa que le permitiese conseguir lo que quería y poder dejar de estar arrodillado. Una confesión que inevitablemente remite a cierto lacerante y necesario no me verás arrodillado. Pero no desmintiéndolo, sino como una reflexión posterior, que admite cierta flaqueza pero confirma la intención. Palabra de un dandy de pobre corazón. Y a mucha honra.  

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